Actitud Digital

Ignacio Mazo, Managing Director BTS

La historia demuestra que la innovación es la clave del crecimiento económico y de la mejora del nivel y de la calidad de vida. Ahora nos encontramos bajo el manto de la innovación digital. Pero, ¿sabemos lo que significa? ¿Saben las empresas lo que significa ser una “telco digital” o un “banco digital”? Mi primera respuesta, basada en las conversaciones e interacciones que he tenido con directivos en los últimos tiempos, es negativa. No sabemos y no saben que significa exactamente “ser digital”. Un reciente artículo publicado en la revista McKinsey Quarterly, llegaba a la misma conclusión. Según sus autores para algunos ejecutivos ser digital está relacionado con la tecnología. Para otros se refiere a una nueva forma de relacionarse con los clientes o con nuevos modelos de negocio.

En cualquier caso, unos y otros, es decir los directivos con los que he conversado y los propios autores del artículo citado, consideran que un elemento básico, una capacidad fundamental, es que las personas que trabajan en la organización que quiere ser digital, tengan una “actitud digital”. Y de nuevo aquí tropezamos con el significado de las palabras. Según la RAE, actitud significa disposición de ánimo manifestada de algún modo. Por tanto, una actitud digital sería la disposición de ánimo hacia lo digital, lo que tampoco nos aporta mucho aunque nos da una pista. La disposición de ánimo sólo puede ser de las personas.

La digitalización parece la nueva panacea. Según un estudio de Accenture, el 78% de los directivos consultados esperan que sus organizaciones sean negocios digitales en tres años y la clave para hacerlo realidad es la “actitud digital” y las habilidades digitales de sus empleados, tanto directivos como operarios y contribuyentes individuales. Explorando con más detalle diferentes fuentes encontramos que, para aprovechar la economía digital o convertirse en un negocio digital se debe fomentar el uso de recursos digitales, compartir información y estar abierto a experimentar con nuevas herramientas y formas de trabajar. Pero también debe existir una mayor colaboración entre funciones, organizaciones menos jerárquicas y creación de entornos para la generación de nuevas ideas. Todo para tomar mejores decisiones y más rápidas.

Dicho de otro modo, parece que la actitud digital tiene que ver con lo que hace unos 10 años definíamos como agilidad, por cierto, concepto nuevamente rescatado y difundido profusamente. Incluso me atrevería a decir que la digitalización es una nueva forma de referirse a la innovación en las tecnologías de la información y que la actitud digital se refiere a cómo aprovecharla realmente.

Esta idea de aprovechar las posibilidades de la innovación tecnológica no es nueva, es incluso más antigua de los 10 años mencionados. Así lo constata la siguiente cita de P. Drucker de 1988: “Hasta ahora se utiliza la tecnología para hacer más rápido lo mismo de siempre: tomar datos. Tan pronto como una empresa dé los primeros pasos tentativos desde los datos hasta la información, sus procesos de decisión, estructura de gestión e incluso el modo en que se hace el trabajo, empezarán a transformarse”.


Estamos, de nuevo, ante las mismas dificultades que aparecieron cuando se empezaron a implantar sistemas de información para mejorar los procesos (ERP’s), cuando se popularizaron los conceptos de mejores prácticas y gestión del conocimiento o cuando se señaló que la implantación estratégica es más importante que la definición de la estrategia. Se trata de cómo hacer que las empresas sean más competitivas y sobrevivan en un entorno cada vez más exigente y, probablemente, más complejo; cómo lograr ser más ágiles, digitales o como queramos llamarlo. Y la respuesta igual que entonces es que hay que actuar sobre las personas, directivos y empleados de la organización.


Tres son las palancas que se deben utilizar. La primera explicar con claridad a las personas lo que significa ser digital en cada organización. Es un tema de tecnología, de experiencia de cliente, de un mejor aprovechamiento de los datos, o es una transformación del modelo de negocio. Sin esa clarificación no avanzaremos. Se trata de gestionar la adopción, en este caso de lo digital, definiendo su significado de forma específica para cada empresa y negocio.

La segunda palanca es ser realista, considerar las ventajas que los recursos digitales tienen y tendrán en la forma de trabajar pero también los inconvenientes derivados de lo digital: exceso de información y de comunicaciones o la sensación de estar “siempre conectado”, que puede derivar en problemas de stress y en dificultades de conciliar la vida laboral y la personal. Hay también que reconocer los posibles impactos en el mercado laboral: la desaparición de algunas actividades o la pérdida de valor social de otras con su consiguiente impacto en las personas. Les pedimos a los directivos y empleados que adopten una actitud digital cuando muchos pueden ver una amenaza en ello y no siempre claras las ventajas. Trabajar la actitud consiste también no sólo pedir un mayor uso de los recursos digitales sino facilitar ese uso, su aprendizaje. No basta con incrementar la dotación de recursos digitales, ni solicitar que una mayor utilización. Hay que hacer fácil su uso y estimular ese cambio de comportamiento. El ejemplo de los jefes, el uso adecuado de incentivos económicos y una formación adecuada son herramientas importantes para cambiar el comportamiento humano.

La tercera palanca es entender que lo digital no es sino la última etapa de la evolución tecnológica y que esto no tiene necesariamente que arrasar con todo lo anterior. Ni la TV mató a la radio, ni el eLearning a la formación presencial. De nuevo ser realistas, no en vano en esta última edición de una de las más importantes exposiciones sobre tecnología del mundo, la CES de Las Vegas, hemos oído las declaraciones del presidente de Sony sobre una nueva vida para el vinilo y el carrete de fotos, o hemos asistido a la presentación de nuevos productos que combinan lo digital y lo no digital.

Para crear una actitud favorable a lo digital hay que explicar con claridad, ser realista y entender la evolución de la tecnología como lo que es, una sucesión de impactos constante y de velocidad creciente, pero no definitivos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.