Ahorre energía y transforme su oficina en sostenible

Oficina y eficiencia energética

La transformación digital que vienen experimentando las empresas durante estos últimos años, generada por la irrupción de tecnologías emergentes y su implicación masiva en el mundo laboral, no solo ha confirmado las predicciones de diversos estudios que hace ya dos décadas advertían de la aparición de esta tendencia, sino también de cómo este cambio repercutiría sobre el sector terciario.

En este ámbito las oficinas se han convertido paulatinamente en sitios más bien pequeños donde un número sorprendentemente reducido de equipos de especialistas en gestión del  conocimiento, ayudados por potentes y sofisticados sistemas de TI, recogen, consultan, procesan, elaboran, envían y redireccionan información remitida o solicitada por sus trabajadores, una de cuyas sorprendentes características – entre una amplia gama de actividades – es su constante movilidad, hecho que les permite operar desde donde se encuentre trabajando, sea el lugar que sea.

Ahora bien, aunque los trabajadores móviles comienzan a ser una constante en casi cualquier sector económico – aunque no al 100% de su tiempo -, en el fondo siempre subsistirá la necesidad de contar con ese sólido  punto de referencia físico, en el cual se recibe, procesa, guarda y transmite la  información, y que conocemos como oficina, sin olvidar que este sitio siempre se irá adecuando al momento que se viva.

Cierto es que vivimos tiempos difíciles, inciertos y fuertemente condicionados por la necesidad de lograr objetivos a muy corto plazo. Alcanzarlos de la forma más rápida y eficiente es la meta de cualquier directivo y su equipo, ya que, partiendo por rentabilizar los espacios de trabajo, deben potenciar el diseño de sus centros laborales con pequeños cambios fáciles de ejecutar. Nadie ignora que la eficacia de una oficina atractiva y bien diseñada puede verse completamente debilitada si la plantilla se siente incómoda a causa de temperaturas extremas, corrientes de aire, mala ventilación, etc.

La oficina es importante en el desempeño del trabajador, ya que de acuerdo con su arquitectura, colores y distribución, puede fomentar la creatividad y disminuir el estrés, o todo lo contrario. En este sentido, diversos estudios ergonómicos demuestran  la correlación existente entre el diseño de la oficina, la comodidad y el rendimiento de los empleados, ya que si la persona se encuentra realmente cómoda estará más motivada y será más productiva.

ENDESA Guía de buenas prácticas energéticas en oficinasUn camino a recorrer

En este contexto sin embargo hay temas que, a juzgar por diversos estudios – y por las razones que sea -, en muchos ámbitos aún no se les presta la debida atención a la hora de plantearse planificar la gestión de una oficina. Es el caso de la gestión energética de edificios por ejemplo, tema al que ENDESA ha dedicado un interesante estudio con sus consiguientes recomendaciones, insistiendo en la necesidad de reducir el consumo energético y hacer un uso responsable del mismo, a través de diversas acciones o medidas. Para lograr una correcta gestión el informe recomienda una serie de pasos que permitirán alcanzar la sostenibilidad en nuestras oficinas.

El primer paso para mejorar la eficiencia de nuestra oficina es saber dónde estamos, es decir, conocer las características energéticas del local para, así, detectar dónde existe mayor potencial de ahorro.  En segundo lugar, realizar una planificación energética con el objetivo de aplicar diferentes buenas prácticas encaminadas a reducir el consumo energético y los costes asociados.

Asimismo, aunque no supongan un ahorro energético es interesante analizar los suministros disponibles adecuándolos a las necesidades de la instalación. La diferencia de precios entre las diferentes comercializadoras nos pueden reportar importantes ahorros económicos. En este contexto – subraya -, los edificios de oficinas presentan gran diversidad de tipologías y características por lo que no existe un consumo energético tipo, subrayando que esta variabilidad se debe a la influencia de los siguientes factores:

  • Superficie: el tamaño de nuestras oficinas influirá en consumo final, ya que, generalmente, cuanto mayor sea la superficie, mayor suele ser el consumo.
  • Horas de trabajo: el tiempo de funcionamiento de los equipos influye directamente en el consumo energético de la oficina, por ese motivo es interesante ajustar siempre los horarios de funcionamiento de los equipos al uso real que se requiere.
  • Climatología: el clima afecta al horario de funcionamiento de la calefacción y/o refrigeración en las oficinas. En zonas con temperaturas suaves se utilizará menos que en zonas con temperaturas más extremas, repercutiendo directamente en el consumo energético.
  • Tipo y antigüedad del edificio: las características constructivas del edificio en el que se ubiquen las oficinas pueden hacer que el consumo sea mayor o menor. Asimismo, la antigüedad del mismo puede influir notablemente en el consumo energético global. Independientemente de variables concretas de nuestra oficina, de forma general podemos hablar de una serie de usos energético que aparecen en la mayoría de oficinas.

De modo que este tipo de instalaciones siempre tendrán:

  1. a) Climatización: este uso suele ser el mayor en cualquier oficina. Su peso sobre el consumo total dependerá principalmente de la climatología.
  2. b) Iluminación: el uso de luz artificial es el segundo consumo más importante dentro de una oficina, ya que una buena calidad de luz es imprescindible para realizar adecuadamente el trabajo.
  3. c) Equipos ofimáticos y otros equipos: sin duda, el uso de los equipos ofimáticos y otros equipos como impresoras, centralitas, etc. suponen un consumo importante ya que son la principal herramienta de trabajo en las oficinas. Evidentemente, pueden existir otros usos como son agua caliente sanitaria (ACS), equipos de cocina, frigoríficos, etc. que, en determinadas circunstancias pueden suponer un consumo bastante significativo.

Oficinas distribución del consumo energético

Planificación de la gestión y el ahorro energético

Este es un tema vital, ya que la planificación energética consiste en optimizar el consumo energético de una forma ordenada con el objetivo de ahorrar energía sin que el funcionamiento normal de la oficina se vea afectado.

Por lo cual, entre  las tareas más interesantes relacionadas con la planificación destacan:

Control y análisis de la facturación mensual. Permie detectar cambios significativos en el funcionamiento de las instalaciones: malas operaciones, efecto de las buenas prácticas acometidas, etc. Gestión del uso de los equipos. Es básico hacer un control de los horarios de funcionamiento de los equipos. Algo especialmente importante en equipos que pueden encenderse y apagarse según el uso: climatización, iluminación, etc. Es decir, ajustar lo máximo posible el horario de funcionamiento de los equipos a las necesidades reales.  Aplicación de buenas prácticas: en ocasiones la gestión energética necesita, con el objetivo de mejorar, ejecutar acciones que permitan reducir el consumo energético. Este tipo de medidas suelen identificarse mediante una auditoría energética.

También señala la necesidad de analizar los suministros disponibles para optimizarlos a las necesidades de las instalaciones puede reportarnos importantes ahorros económicos. Es decir, vigilar el ahorro económico en la factura. Para lo que sugiere contactar  con empresas especializadas que nos informarán sobre las opciones disponibles.

Las acciones más comunes son, Optimización de la potencia contratada, adecuándola a las necesidades del resto del inmueble. Cambio de tarifa, recordando que: “Por las características del sector oficinas, lo más habitual es tener contratada una tarifa 3.0 A y sin discriminación horaria. En instalaciones más pequeñas, es posible que la tarifa sea 2.0 A”.  Negociaciones del precio, ya que  “la contratación en el mercado diario de electricidad o precio indexado puede proporcionar grandes ahorros (4-7%) puesto que, de esta forma, se compra la energía con un precio distinto cada hora”.

Oficinas y gestión energética

Buenas prácticas en la oficina

Este es un capítulo importante, ya que las buenas prácticas son acciones identificadas que buscan mejorar la eficiencia  energética del edificio. En ellas podemos encontrar algunas relacionadas con la mejora de la operación y otras asociadas a la modificación de las instalaciones. Existe infinidad de opciones que pueden reducir nuestro consumo, si bien, hay una serie de buenas prácticas que pueden aplicarse en la mayoría de las oficinas. Así, en esta guía figuran ideas que pueden ser de utilidad.

En este sentido se señala que, atendiendo a los principales usos y consumos típicos en oficinas destacan las siguientes buenas prácticas:

  • Sustitución de la iluminación por LED
  • Instalación de detectores de presencia
  • Gestión de la climatización
  • Eliminación del consumo stand-by
  • Mejora de la envolvente

Conviene recordar que, ya dado que la iluminación supone una gran parte del consumo eléctrico en una oficina, cualquier medida destinada a mejorar su eficiencia presenta un alto potencial de ahorro, por lo que se hace especial hincapié en la iluminación tipo LED. Es  una de las tecnologías que ofrece mejores prestaciones relacionadas con el confort del usuario y la eficiencia energética, ya que este tipo de iluminación se caracteriza por su eficiencia superior, lo que supone consumir menor energía sin perder calidad en la luz generada. Además, su vida útil (el número de horas que funciona antes de fundirse) es elevada por lo que necesitaremos comprar menos repuesto y reduciremos los costes de mantenimiento.

A tener en cuenta

 

Mejora de la envolvente. Láminas solares

La envolvente es el conjunto de cerramientos que separan los espacios habitables del exterior. Es decir, paredes, suelo y techo de la oficina. La función de la envolvente es evitar salida y entrada de calor y frío en la oficina. Estas pérdidas o entradas pueden provocar que los equipos de climatización deban aportar más frío o calor para conseguir mantener una temperatura estable.  Si nuestra oficina no cuenta con una envolvente adecuada el  consumo energético asociado a climatización, se podrá ver fuertemente afectada, por lo que podría ser interesante aplicar alguna medida para mejorarla.

Se recomienda:

  • Mejorar el aislamiento de la fachada: en la actualidad existen diferentes técnicas. Lo mejor es acudir a una empresa especialista en este campo para que nos pueda asesorar qué opción es la más adecuada para nuestro caso.
  • Mejorar el aislamiento de las ventanas o puertas: nuevamente existen infinidad de opciones, desde instalar burletes en ventanas y puertas, poner ventanas dobles con cámara de aire y puente térmico, añadir láminas de protección solar, etc. Es aconsejable acudir a una empresa especialista para que nos aconseje la mejor solución.

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