Así será el entorno de trabajo, según las nuevas generaciones

Por Juan Marco, director comercial de Sharp España

Tratar de predecir cómo evolucionarán los clientes para adelantarse a sus necesidades forma parte del decálogo de cualquier negocio. No obstante, igual de importante es mirar y observar el negocio “hacia dentro”, es decir la evolución de los recursos humanos y, aunque afortunadamente cada vez más organizaciones lo hacen, aún no la podemos calificar de práctica habitual. Las empresas deben de ser conscientes de cómo captar y retener talento y para eso han de entender el enfoque y las aspiraciones de las nuevas generaciones de profesionales que se integran al mercado, ya sean pertenecientes a la Generación X, Millennials, Z o la próxima que venga.

En otras palabras, es obvio que las empresas seguirán exigiendo habilidades y conocimientos para captar a sus recursos humanos, pero también habrán de hacer un profundo ejercicio de conocimiento y adecuación a las nuevas generaciones que vayan nutriendo sus filas, si quieren retener el talento, una vez lo hayan encontrado. Por ello, habrán de incluir nuevos factores para definir sus culturas corporativas y no basarse únicamente en conceptos, importantes desde luego, como la remuneración económica o la lealtad. Entre estos nuevos factores, la tecnología ocupa un lugar relevante y más aún en el caso de los nuevos trabajadores.

Y es que, si actualmente hay un factor común a las nuevas generaciones que van integrándose al mercado laboral, ese es el de la tecnología, cuyo papel es fundamental en sus expectativas respecto al lugar de trabajo del futuro. Para conocer de primera mano cómo será este entorno en los próximos años y ofrecer la tecnología más ajustada a sus necesidades, en Sharp hemos desarrollado una investigación a partir de encuestas y un taller con miembros de estas nuevas generaciones de trabajadores, un análisis de macrodatos y un grupo de reflexión con nuestros distribuidores.

Los primeros nativos digitales

Hemos de partir del hecho que los jóvenes que han participado en nuestra investigación forman parte de la primera generación nacida en plena Revolución Digital. A diferencia de las anteriores, no han experimentado el cambio que la tecnología ha supuesto para muchas otras personas en cuanto a su forma de vida y de trabajar, ya que desde su infancia han experimentado un número sin precedentes de formas de comunicación y colaboración.

En primer lugar y según nuestra investigación, esta generación considera que la línea que separa su vida personal y laboral es difusa, ante lo que demandan un entorno laboral que se ajuste más a sus expectativas de conciliación. Esto exige a las empresas crear entornos de trabajo virtuales, pero dinámicos y en los que la distancia no suponga un obstáculo a la colaboración.

Asimismo, para esta generación la tecnología es fundamental para simplificar los procesos, eliminar aquellos que no contribuyen a que los trabajadores se concentren en las acciones más importantes para el negocio y permitir el mejor uso de los recursos y las habilidades personales.

Según los participantes en el estudio, la tecnología les ayuda a aumentar su eficacia, permitiéndoles ser más creativos. En este sentido, demandan herramientas que incorporen interfaces intuitivos y que estimulen el trabajo en equipo y el debate, de modo que no obstaculicen el pensamiento creativo de los trabajadores, obligando a dedicar tiempo a averiguar cómo funcionan. Y es que, en este último apartado, las nuevas generaciones consideran que tienen una menor aceptación de la tecnología que es deficiente o difícil de usar. Es decir, esperan interactuar con tecnología fiable en la oficina de la misma manera que lo harían en casa.

Por último, en las conversaciones, los entrevistados mostraron también un fuerte temor en relación con el potencial de la tecnología para «superarnos». En este sentido, muchos de ellos expresaron su preocupación de que el ritmo tan acelerado del desarrollo tecnológico complicara, en muchos casos, su aprendizaje y formación.

En resumen, nuestra investigación concluye que, para extraer el máximo potencial de la generación de trabajadores que ocupará un porcentaje importante de puestos en los próximos años, las empresas deben incorporar a sus entornos de trabajo tecnología que fomente el pensamiento creativo, el desarrollo de nuevas habilidades y la flexibilidad entre vida personal y laboral.

De esta capacidad de adaptación dependerá que las compañías demuestren hasta qué punto son organizaciones dinámicas y progresistas que ofrezcan ese entorno de trabajo estimulante que claramente anhelan estos trabajadores. Ya sea a través de la renovación de su cultura empresarial, de programas de capacitación o de la última tecnología para apoyar un trabajo más eficiente y flexible, todo depende de la capacidad de las empresas para adaptarse.

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