Big Data y BI: imprescindibles en edificios sostenibles

La eficiencia energética aplicada a edificios se define como el consumo de energía estimado necesario para satisfacer la demanda del inmueble en este sentido, en condiciones normales de funcionamiento. En otras palabras, un edificio es energéticamente eficiente cuando se minimiza el uso de las energías convencionales que lo alimentan y  mantienen en todo momento un nivel de confort aceptable.

Gracias a las técnicas de Big Data y BI, es posible explotar los datos recopilados, transformándolos en información y después en conocimiento. De este modo se identifican construcciones que no cumplen con los estándares de eficiencia energética, las razones, y los sistemas susceptibles de mejora en términos de eficiencia, sobre los que habrá que actuar. Dichas actuaciones se engloban en un Plan de Acción que facilitará el alcance de objetivos de consumo adecuados, y por tanto, la obtención de una categoría superior en el Certificado de Eficiencia Energética del edificio. Por ejemplo, si mediante estas técnicas se detecta que el sistema de iluminación genera un consumo excesivo, se pueden instalar sistemas de auto-apagado, detectores de presencia, utilizar bombillas de bajo consumo o bien, plantear una compartimentación diferente. El empleo de estas técnicas podría suponer un ahorro en costes de mantenimiento de hasta el 20%.

Ahora bien, aunque el método general para obtener y explotar esta información se basa en el empleo de aplicaciones informáticas, existe sin embargo un método simplificado que facilita la obtención o mejora de la categoría energética. Esto es posible a partir del cumplimiento de unas prescripciones relativas, tanto a la envolvente del edificio como a los sistemas térmicos de calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria, e iluminación.


Con independencia del método utilizado, se recomienda la integración del sistema BI utilizado en un Módulo de Eficiencia Energética que ayude a las organizaciones a cumplir la nueva normativa europea en materia de energía que entrará en vigor en 2020. Este Módulo permitirá diseñar un Plan de Acción personalizado para  cada edificio, estableciendo una serie de métricas que serán monitorizadas en el tiempo y de cuyo control dependerá la sostenibilidad del edificio. Este módulo no solo tendrá en cuenta la eficiencia en el consumo de energía, sino también la rentabilidad de las acciones que se lleven a cabo, garantizando una mayor eficiencia energética al menor coste posible.


El proceso general pasaría en primer lugar por establecer las métricas generales (KPI’s) a tener en cuenta (Ocupación del edificio, electricidad, iluminación y climatización, equipos informáticos empleados y aislamiento). Otros parámetros no menos importantes son el consumo de agua, papelería y plásticos consumibles o el empleo de energías renovables. Dentro de las métricas generales se incluyen también otras particulares que varían en función del tipo de edificio: viviendas unifamiliares, edificios industriales, oficinas, etc.

A continuación, y considerando las anteriores métricas, se recopilaría la información necesaria de las distintas fuentes disponibles (facturas de suministros, mediciones de los distintos sistemas, encuestas a empleados). La información puede ser externa, es decir, datos de las compañías suministradoras (facturas de luz, agua, electricidad, etc.) como interna, aquellos datos de la empresa y características estructurales del edificio como orientación, superficie,  cerramientos, iluminación, número de equipos informáticos, ocupación, hábitos y prácticas de la plantilla, (por ejemplo los horarios de entrada, y el transporte utilizado), etc.

Una vez obtenida esta información, el último paso consistiría en incluirla como “input” en el motor BI que la analizará y explotará, contrastándola con los estándares establecidos, facilitando de esta manera unos resultados que, interpretados por expertos, permitirán elaborar un Plan de Acción, poniéndolo a disposición de las partes interesadas en la web corporativa. En el caso de las organizaciones, mantendrá informados a los empleados, a los departamentos implicados, concienciando a los usuarios en materia de ahorro de energía y cuidado del medio ambiente.

Recordemos que el ahorro de energía no constituyó una prioridad para los gobiernos en materia de legislación hasta el Tratado de Lisboa. Dicho tratado fue el primero que articuló una base legal para el ahorro de energía, además de establecer como objetivo para el 31 de diciembre de 2020, el que todos los edificios nuevos tengan  un consumo de energía casi nulo.

La normativa Europa 2020, también tiene como objetivo crear una economía de alta eficiencia energética y baja emisión de CO2 mediante un consumo energético bajo, el empleo de energías renovables, un uso eficiente de los recursos o smartcities. Esta normativa establece varios compromisos para los países de la UE, entre los que destaca la reducción del 20% del consumo de energía global y de los gases de efecto invernadero.

Todo ello sin olvidar que los edificios, que son los principales consumidores finales de energía, actualmente representan el 40 % del total y el 36% de las emisiones de CO2 de la UE. Una óptima gestión de su consumo de energía reportaría grandes beneficios a las organizaciones, a nivel estratégico, económico y ambiental.

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