Casi el 90% de las empresas españolas en peligro al no incorporar metodologías agile a su cultura empresarial

La implantación de la cultura agile

¿Hasta qué punto las empresas españolas han logrado hacer frente con efectividad a la preocupante situación provocada por el Coronavirus?  Según datos de la Oficina de Transformación de Paradigma Digital, sus prioridades han variado a raíz de la pandemia, por lo que muchas de ellas no contemplan nuevos proyectos o bien han paralizado los ya iniciados, pero no solo en transformación digital, sino que también en lo que respecta a la implantación de una cultura agile. Esta situación – advierte la consultora – repercutirá principalmente en tres aspectos dumamente negativos para las empresas: fuga de talento, ausencia de innovación de la compañía y pérdida de oportunidades de negocio.

Desde Paradigma Digital y siguiendo el modelo PROSCI ADKAR (sistema para que cada persona que experimente el cambio, cubra las cinco fases necesarias para el éxito del cambio general), señalan que casi el 90% de las empresas españolas se encuentra en peligro por no haber incorporado metodologías agile a su cultura empresarial, situándose en alguno de estos cinco escenarios:

1.- Empresas de elefantes sagrados. Son empresas que no tienen consciencia de que sus empleados son el activo más valioso de su compañía y, probablemente, los mejores empleados van a desear estar en otro lugar en los próximos doce meses. Y, peor aún, los trabajadores poco cualificados y no motivados permanecerán en ella, como elefantes sagrados.

2.- Empresas en riesgo de extinción. Son empresas que no han generado el deseo de afrontar un cambio pese a ser conscientes de ello, pues continúan sin ver la amenaza del entorno “aún más VUCA” del coronavirus en donde tanto gigantes tecnológicos como startups pueden devorarte.

3.- Empresas en riesgo de parada. Las empresas que se han puesto manos a la obra y, ante su falta de conocimiento, han iniciado un proceso de transformación normalmente con ayuda externa y con resultados variopintos. El riesgo de este escenario es que se queden en el proceso al no percibir resultados y no continuar con el camino iniciado.

4.- Empresas en riesgo de insostenibilidad en el tiempo. Serían aquellas que no han desarrollado la habilidad para hacerlo sostenible, ya que todavía no han incorporado en la compañía los mecanismos necesarios para llevarlo a cabo: expertos agile con dedicación y con valores inquebrantables, cambios estructurales que acompañen la eficiencia de sus equipos para desafiar la paradoja de la eficiencia de Lean, comunidades de prácticas que eviten la pérdida de conocimiento experto…

Gabriel Salafranca de Paradigma Digital
Gabriel Salafranca de Paradigma Digital

5.- Empresas en riesgo de retroceso. Serían aquellas que manifiestan su necesidad de refuerzo ya que, tras todos los pasos anteriores, pasados los días, meses o años vuelven a las andadas en cuanto se deja fluir la poderosa maquinaria y hace evidente que la cultura no caló.

“Si hay un momento para invertir en transformación digital basada en los principios ágiles es ahora. Durante el confinamiento se ha demostrado que las empresas que tenían camino recorrido han respondido mejor. Las empresas que tenían este camino iniciado o consolidado, que se encontraban digitalizadas y agilizadas han podido ser “remotizadas” señala Gabriel Salafranca de Paradigma Digital.

Claves agile para fidelizar el talento

En Paradigma Digital tienen experiencia en diversas iniciativas para la fidelización del talento. Entre ellas, son de vital importancia las comunidades de prácticas o círculos de especialización, para incentivar, motivar y mentorizar a sus integrantes que son la palanca del cambio y de la cultura digital. En este sentido, no hay proceso de transformación en el que no propongan estas comunidades como iniciativa. En este sentido, y dada su experiencia, el equipo de agile de Paradigma Digital, destaca los siguientes aspectos clave en las comunidades de prácticas:

      • No se trata de compartir información sobre roles o proyectos de la compañía, sino conocimiento: prácticas o experiencias que pueden ayudar a otros de aplicación en sus proyectos y roles en la compañía.
      • No se queda en un plano de beneficios a nivel individual. Puede llegar a influir en la estrategia de la compañía generando nuevas líneas de negocio y ayudando a solucionar problemas.
      • No es inmóvil, se integran nuevos miembros y se deja espacio para conocer a la gente a nivel personal y no solo profesional.
      • No se acaba en una reunión semanal, es una experiencia integral. Utilizar distintas herramientas como slack o hangouts para compartir información.
      • No esperar a que la comunidad se muera, hacer retrospectivas. Revisar si está funcionando el formato de gestión de la comunidad.

Claves agile para fidelizar el talento

      • No jerarquizarla. Dar a la comunidad la propiedad de la propia comunidad. La comunidad tiene vida por la autonomía de sus miembros. Sólo existe una figura de un facilitador que varía. Éste se encarga de organizar una reunión semanal, buscar el tema de esa reunión y al facilitador de la siguiente reunión para asegurar la continuidad vital de la comunidad.

“Aparte de desarrollar las habilidades de los que conforman la comunidad se puede ir más allá si la comunidad está bien llevada. Va más allá de compartir ideas, una buena comunidad de prácticas puede incluso contribuir a influir en la estrategia de la compañía, puede generar nuevas líneas de negocio, ayuda a solucionar problemas, a promover buenas prácticas”, explica Esther Peinado, responsable de la comunidad de prácticas agile de Paradigma Digital.

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