Crece la conciencia ecológica y aumenta la gestión de residuos

Gestión residuos sólidos

En el curso de estos últimos años se observa un sustancial incremento del nivel de conciencia de la población española respecto al reciclado de envases domésticos. Los números hablan solos. Durante 1998 la cifra alcanzó un 4,8% y en 2015 ya se situaba en el 74,8%.  El uso del transporte público, la separación de la basura y la reducción del gasto energético en el hogar son temas ya asumidos por la población española. Sin embargo hay otros temas, caso de  los aspectos medioambientales al hacer grandes compras (p. ej. viajar, construir una casa, etc.) o cambiar de coche por uno más eficiente. Aunque cabe destacar también, la gran sensibilización social en torno a la contaminación del aire y del agua, esta contrasta con la poca repercusión que tienen aspectos como nuestros hábitos de consumo o la extinción de especies y sus hábitats.

Estas son algunas de las  principales cifras y consideraciones  que EAE Business School ofrece en su estudio Nuevos enfoques sobre la gestión de residuos, un análisis integral de la problemática de la gestión de residuos desde una triple visión: su influencia en el cambio climático, los nuevos modelos en gestión de residuos, y la relación con la logística o logística verde.  En este marco conviene destacar también el hecho de que la industria española invirtió 2.400 millones de euros en protección ambiental destaca durante 2014, en especial la industria de manufactura (2.109 millones de euros).  

En otras palabras, durante 2015 España hizo los deberes en relación con los objetivos de reciclado establecidos por la Unión Europea. En cada uno de los cuatro tipos de residuo, España cumplió con creces y muy por encima de los niveles exigidos por el gobierno europeo: plásticos (un 63,8% logrado frente a un 22,5% exigido), papel y cartón (un 82,9% frente al 60% exigido), metales (un 83% frente al 50% exigido) y madera (un 57,9% frente a un 15% exigido).

Nuevos enfoques sobre la gestión de residuos.

El  informe señala también que las Comunidades Autónomas que más residuos han generado son Andalucía y Cataluña con 4.583,6 miles de toneladas y 3.680,7 miles de toneladas respectivamente. En un segundo escalón se encuentran la Comunidad de Madrid y la Comunidad de Valenciana con datos muy similares (2.502,1mTon. y 1.919,2 mTon., respectivamente); las restantes Comunidades se encuentran en menos de 1.500 mTon., destacando La Rioja como la que menos residuos genera (81.4mTon.).

Globalmente hablando y en cuanto al tipo de residuo, se observa que el 60% está formado por materia orgánica (37%), envases comerciales (19%) y restos de plásticos y metal no envases (13%). Los demás residuos (escombros,  textil, maderas, etc.) se encuentran en cifras muy inferiores. En cuanto a su peligrosidad, tres son los residuos peligrosos que suponen el 90%: químicos (47,30%; 233,6mTon.), sanitarios y biológicos (21,36%; 105,5mTon.) y equipos desechados (21,28%; 105,1mTon.).  Por sectores, el informe muestra que en sector servicios aquellas actividades que más residuos generan son el comercio al por menor  con un 23,82% y el comercio al por mayor e intermediarios del comercio  con un 22,90%. Es llamativo observar que este volumen ha disminuido un 25% entre los años 2011 y 2013. En la construcción son los residuos minerales los que copan prácticamente la totalidad de desechos.

No cabe duda que los tiempos están cambiando. Actualmente se ha generalizado la tendencia en casi todas las regiones del planeta a reconocer que el reciclaje tradicional de productos no puede continuar indefinidamente y que es preciso adoptar políticas transnacionales que ayuden a crear sociedades más eficientes, con recursos y técnicas menos agresivas con el entorno. En este sentido, la adopción del modelo de economía circular (EC), en la que los residuos se consideran recursos, por lo que se ha convertido en un elemento principal de las estrategias de desarrollo sostenible, aunque ciertamente no el único, a través de legislaciones/regulaciones en este sentido.

EC es un término genérico que se refiere a las actividades que permiten reducir, reutilizar y reciclar materiales en los procesos de producción, distribución y de consumo. El objetivo último que persigue el modelo EC es disociar (decoupling) el crecimiento económico del agotamiento de los recursos naturales y la degradación del entorno. Según el informe, para su implantación hace falta el compromiso de la Administración y los Gobiernos, para crear acuerdos institucionales efectivos, innovar en este campo, la colaboración entre sectores, la evolución de los modelos lineales hacia otros circulares, crear ciclos de vida ampliados, la consideración de los distintos grupos de interés y nuevos modelos de negocio.

Alberto Peralta, investigador del Strategic Research Center de EAE
Alberto Peralta, investigador del Strategic Research Center de EAE

“En el informe hacemos referencia a la Economía Circular y reunimos algunas evidencias cualitativas relacionadas con los esfuerzos y políticas (tanto supranacionales como nacionales, locales y empresariales) relacionadas con un modelo distinto y más moderno de entender la sostenibilidad y la gestión de los residuos. La Economía Circular plantea procesos cíclicos considerando a todos los grupos e intereses de una economía y plantea alternativas al tradicional modelo lineal intentando eliminar la causa de las ineficiencias de la actividad económica global. Este modelo de Economía Circular disocia el crecimiento económico del consumo de recursos y la producción de residuos utilizando procesos de la «cuna a la cuna», ciclos de vida de productos ampliados y consideración de los distintos stakeholders” comenta Alberto Peralta, investigador del Strategic Research Center de EAE y coautor del informe.

Así entonces y con el fin de adecuar el modelo actual español a la EC, el informe elaborado por EAE Business School propone varias políticas:

1.- Buscar un equilibrio entre el marco regulatorio, los instrumentos de control, los incentivos comerciales, la adecuación de los precios y la armonización de las políticas.

2.- La mejora de la participación sectorial y de las distintas comunidades involucrando activamente al sector industrial, a los gobiernos locales, a los distintos grupos y comunidades, asociaciones, redes profesionales y ONGs.

3.- Dar difusión al conocimiento sobre EC preparando a los responsables de su puesta en marcha y utilizando ejemplos locales e internacionales de EC, pero sobre todo creando y utilizando indicadores que permitan medir los progresos.

4.- Asegurando una armonización de las iniciativas transversales de la EC que relacionen a distintos sectores y ministerios y favoreciendo los programas de la administración en este aspecto.

Nuevos modelos de gestión de residuos

Por último, el estudio hace hincapié en la llamada Logística Verde, un sub-proceso integrado en la logística inversa que permite incorporar y potenciar las dimensiones ambientales y socio-económicas de  la actividad empresarial, extendiendo  los objetivos de sostenibilidad ambiental a los proveedores integrados en la cadena de suministro. La reutilización de contenedores; el reciclado de embalajes,  el re-diseño para la minimización del consumo de materiales tanto para el embalaje como para el producto final y la utilización de materiales orientados a un impacto ambiental mínimo son aspectos de la logística verde.

Finalmente el informe muestra que la gestión de residuos sólidos urbanos, a lo largo de los diversos países de la Unión Europea, tiene un impulsor común en todos ellos: el incentivo de la fiscalidad. En paralelo, identifica la necesidad de nuevos enfoques sistémicos y soluciones tecnológicas para una efectiva gestión de estos residuos.

 

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