Cuando las realidades sobrepasan a las esperanzas pueden surgir imprevistos

El 70% de las empresas cree que la presión creciente que ejercen los clientes y usuarios con dispositivos dotados de Internet de las Cosas (IoT) para disponer de mayor velocidad y cero fallos, puede llegar a colapsar la capacidad de sus departamentos de tecnología para garantizar el buen funcionamiento de estos

Para cuando usemos ropa conectada a Internet, poseamos coches sin conductor que se intercomuniquen entre sí para – entre otras cosas – evitar accidentes y/o utilicemos cubos de basura inteligentes que nos avisen cuando ya están llenos, además de un largo etcétera de posibilidades, vamos a necesitar una conexión a Internet más potente y mucho mejor.  El gigantesco aumento de la demanda será resultado del “boom” de objetos inanimados conectados a la Red o Internet de las Cosas (IoT).  Con esta frase concluía un informe sectorial en diciembre de 2014.

Se preveía un gigantesco crecimiento sectorial con sus correspondientes efectos beneficiosos sobre la economía. Cuatro años más tarde y con 5G “ad portas”, la realidad indica que un crecimiento constante está empezando a sobrepasar las estimaciones iniciales. Pero para preocupación de empresas y analistas, en este corto período también han ido surgiendo problemas en otras áreas del sector.  Básicamente en la gestión.

Ahí está el preocupante informe Taming the Complexity of Web-Scale IoT Applicationsque Dynatrace encargó a Vanson Bourne. Esta muestra realizada entre 800 de las más grandes empresas de todo el mundo con más de 1.000 empleados,  incluye 200 participantes en EE.UU., 100 en UK, Francia, Alemania y China y 50 en Australia, Singapur, Brasil y México.

Sus conclusiones dan mucho que pensar. “El 70% de las empresas cree que la presión creciente que ejercen los clientes y usuarios con dispositivos dotados de Internet de las Cosas (IoT) para disponer de mayor velocidad y cero fallos, puede llegar a colapsar la capacidad de sus departamentos de tecnología para garantizar el buen funcionamiento de estos”.

El 70% de las empresas cree que la presión creciente que ejercen los clientes y usuarios con dispositivos dotados de Internet de las Cosas (IoT) para disponer de mayor velocidad y cero fallos, puede llegar a colapsar la capacidad de sus departamentos de tecnología para garantizar el buen funcionamiento de estos

Según el estudio, el 64% de las compañías manifiesta su inquietud ante el hecho de que el uso creciente de wearables provoque que sea imposible administrar el rendimiento móvil de estos dispositivos, y un 69% afirma que teme poder perder el control sobre la experiencia del usuario a medida que vaya creciendo la complejidad de los ecosistemas tecnológicos que respaldan las aplicaciones de los mismos.

La encuesta de Dynatrace señala que el 74% de las empresas afirma estar preocupado por la proliferación en los negocios del Internet de las Cosas (iOT) y, debido a la complejidad que conlleva su monitorización, no poder controlar adecuadamente su buen funcionamiento y el impacto que los fallos puedan tener en el negocio y en la facturación. Además, el 75% de los máximos responsables de tecnología piensan que los problemas de rendimiento, en este tipo de aplicaciones, pueden repercutir en las operaciones comerciales de la compañía y, por lo tanto, en sus ingresos.

El informe destaca que el 78% de las empresas afirma no disponer de un plan específico para administrar el rendimiento de los ecosistemas complejos en la nube que respaldan estos despliegues, y, de hecho, un 69% predice que IoT se convertirá en una carga importante para la gestión del rendimiento dentro de la complejidad, cada vez mayor, de sus entornos en la nube empresarial.

El 74% de las empresas afirma estar preocupado por la proliferación en los negocios del Internet de las Cosas (iOT) y, debido a la complejidad que conlleva su monitorización, no poder controlar adecuadamente su buen funcionamiento y el impacto que los fallos puedan tener en el negocio y en la facturación

El informe ha analizado también los desafíos que afrontan las organizaciones para garantizar, de cara a sus clientes y usuarios, un buen comportamiento de su software.  Según el estudio, el 73% de los responsables de tecnología de las compañías preguntadas considera que la cantidad de recursos, tanto internos como de terceros, involucrados en las cadenas de prestación de servicios de IoT, hará que sea muy difícil identificar al responsable de los problemas de  rendimiento. En este sentido, un 75% cree que estos problemas puedan incluso ser ocultados por alguno de los proveedores de servicios IoT.

Del informe se desprende que es imposible dominar manualmente la complejidad de IoT, así el 84% de las empresas cree que las capacidades de inteligencia artificial y de automatización de la mayoría de los procesos que soportan las implantaciones de IoT jugarán un papel crucial en el éxito de sus estrategias de IoT.

Por último, el estudio pone de manifiesto que el 62% de los departamentos de tecnología de las empresas considera como un reto asegurar que las actualizaciones o los parches de seguridad de los dispositivos IoT no impacten negativamente en el rendimiento. Igualmente, un 60% afirma tener complicaciones para poder rastrear el comportamiento de las aplicaciones en este tipo de dispositivos cuando interactúan con servicios en la nube y un 53% declara no entender con exactitud cómo impacta en la experiencia de los usuarios de dispositivos IoT los problemas de rendimiento.

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