De Riva retira su candidatura y AMETIC convoca nuevas elecciones

Jose Manuel de Riva presidente de AMETIC
Jose Manuel de Riva presidente de AMETIC

“En un ejercicio de responsabilidad, tras una profunda reflexión, he decidido proceder a la retirada de la candidatura que encabezo, para dar opción a que puedan concurrir otras que intenten conseguir el consenso entre los asociados, a través del dialogo y la negociación”. Con estas palabras, José Manuel de Riva que llegó a la presidencia de AMETIC el 11 de diciembre de 2012, en el marco de una candidatura de consenso ampliamente respaldada, renunciaba a ser reelegido presidente de esta organización, en unas votaciones que deberían haberse celebrado el pasado martes y a las que concurrió como único candidato, hecho que garantizaba su renovación en el cargo.

Aunque criticado por su gestión, De Riva se había negado a retirar su candidatura,  considerando que estaba legitimada dado al apoyo recibido por gran parte de los miembros de la asociación. En efecto, en la última junta directiva de Ametic (finales de octubre), logró el 78% de los votos a favor, gracias eso sí a los más de 20 votos delegados que llevaba de pymes. Con este apoyo, decidió mantener su candidatura, instando a aquellos que podían no estar de acuerdo con su reelección para el cargo, para que presentasen una candidatura alternativa, asegurando que contaba con el apoyo de la mayoría de los asociados.

Pero quienes que se mostraban opuestos a su reelección, de gran peso sectorial pero conscientes de su imposibilidad de presentar un candidato alternativo con posibilidades de triunfo, caso de Telefónica, Orange, Ericsson, ZTE, Zed, Nokia, Vodafone, Microsoft y Euskaltel,  optaron por a enviar a la asociación cartas anunciando sus bajas. Todos ellos, salvo los tres últimos, remitieron hace ya días sus comunicados con la decisión de abandonar la patronal, ya que su presidente persistía en presentarse a la reelección.

Ese proceso suponía una amenaza sustancial para la viabilidad futura de la asociación ya que – conviene subrayarlo – aunque los socios de Ametic tienen todos los mismos derechos políticos, un socio, un voto, en el reparto de cuotas la situación es muy desigual, ya que se paga en función de la facturación y los empleados. Entre las grandes compañías que reclaman otro tipo de trato, el mejor ejemplo lo constituye Telefónica, pagan la cuota máxima, de unos 50.000 euros anuales, mientras que las más pequeñas pagan unos 1.000 euros. Como consecuencia de este reparto, la salida repentina de una decena o más de los grandes asociados hubiera supuesto un gran problema económico para el futuro de Ametic, al detraer una parte sustancial de su presupuesto.

Frente a este panorama, De Riva optó por dar un paso atrás para poner fin a la crisis que atraviesa la asociación, con lo que se complica el panorama actual, ya que ante la falta de otras candidaturas, Ametic se ve abocada a abrir un nuevo proceso electoral, que tendrá lugar durante el mes de enero. Pero al mismo tiempo y frente a este nuevo panorama, las empresas socias deberán buscar un candidato de consenso, sin olvidar que este abandono habría supuesto obviamente, un debilitamiento de la representatividad de la asociación y de su capacidad de interlocución con los organismos públicos y privados, que es la base de su actividad.

AMETIC, Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales

Por lo tanto habrá que ver qué actitud adoptarán las empresas que comunicaron su baja a partir del próximo mes de enero, ya que su ausencia no sólo pondría en riesgo la viabilidad futura de la asociación, sino que estas compañías son las que pagan una cuota más alta en la patronal. Algunas de las que anunciaron su baja han coincidido en que «lo lógico es que todas permanezcamos en Ametic, una vez que hemos conseguido lo que reclamábamos, la salida de De Rivas».

Pero De Riva no ha querido dejar pasar el momento sin hacer un breve repaso de su  trayectoria como presidente de AMETIC. “Mi objetivo en el mandato que acaba de concluir  – puntualizó -, “no era otro que recuperar una asociación con cuatro décadas de historia de una situación límite, que en el año 2012, más invitaba al cierre que a pensar en su futuro”. Al referirse al trabajo interno realizado para garantizar la viabilidad de la Asociación, señaló “No ha sido una tarea fácil. Nos vimos obligados a acometer durísimas acciones de restructuración”. Y refiriéndose al plano económico ha afirmado que “hoy, afortunadamente, contamos con una organización saneada económicamente, que ha pasado de un patrimonio neto de 20.000 € en el año 2012 y pérdidas de casi dos millones,  a un patrimonio neto de un millón y medio de euros en la actualidad, habiendo repagado una parte importante de la deuda existente”.

En cuanto a los logros externos, de Riva recordó que una de las acciones más trascendentales de AMETIC “que ha sabido identificar de manera temprana los pilares del debate de la Economía Digital, anticipando la necesidad de un Mercado Único Digital, la necesaria transformación digital de los sectores productivos y la necesidad de efectuar una apuesta industrial por el fortalecimiento del sector TIC en España sobre dos pilares fundamentales: la innovación y la formación digital”.

Subrayó asimismo que la organización ha sabido construir, “sobre el consenso y la elección de sus líneas de actuación”, un discurso sectorial que se ha convertido en posición de AMETIC ante la Sociedad,  “impactando sólidamente en el discurso político, convirtiendo, por primera vez en la historia de España, a la Economía Digital en una cuestión de Estado con la  creación del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital. Se ha referido también a la integración en AMETIC de REDTEL (Asociación Española de Operadores de Telecomunicaciones), “integrando sus culturas y forma de trabajar en un modelo común”. Un hecho que se llevó a efecto hace menos de dos años.

En cuanto a la manera de gobernarse, habló de “una organización que ha adaptado sus procedimientos para escuchar a los Asociados, diseñando planes de trabajo anuales aprobados por cada Área de la Asociación y que han sido evaluados por las propias empresas a la finalización de cada ejercicio”. Y todo lo cual “con un método de consenso predefinido y aprobado en Junta Directiva, que permite a cada Área tomar sus decisiones de manera soberana y ofrece un mecanismo de negociación transversal en caso de conflicto entre ellas. Y siempre, manteniendo el principio estatutario de respeto a los intereses individuales de cada asociado, en un ejemplo de democracia asociativa”.

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