En el umbral de la economía digital

Rafael González, Director General Innovación e Internacional en ALSA

Nos enfrentamos a una revolución que afectará a todos los sectores de la industria y ya estamos viendo algunos resultados. Compañías que desaparecen barridas por el fenómeno  digital, otras se han incorporado a él, pues de lo contrario pierden competitividad o desaparecen. ¿Qué está sucediendo?

La clave de este cambio es la capacidad de proceso que van cobrando los dispositivos que están hoy al alcance de todo el mundo y su repercusión sobre las relaciones y los flujos de información. Pero lo digital no es nuevo, aunque  hasta ahora no se había alcanzado este nivel de desarrollado. Son conceptos que en  los años 50 del pasado siglo ya se conocían. En películas como “2001. Odisea del espacio” por ejemplo, donde el ordenador HAL 9000 se rebela ante sus creadores, veíamos ya lo que es en el fondo es un planteamiento del concepto de la evolución y la inteligencia artificial (hoy lo llaman computación cognitiva), comenta Rafael González, ‎Director General Innovación e Internacional en ALSA, multinacional española dedicada al transporte de viajeros por carretera.

En el fondo de todo está la impresionante capacidad de proceso disponible para el gran público. Este es el cambio. Se dice que un Smartphone dispone hoy de más capacidad de proceso que todos los ordenadores diseñados para enviar a los primeros hombres a la luna. O que todos llevamos hoy en el bolsillo lo que hace 30 años se denominaba un supercomputador y era disponible sólo para instituciones científicas o educativas. Esa es la revolución, la compresión de la información, la facilidad con la que accedemos a ella, la forma de cómo podemos procesarla, la universalidad de su conexión gracias a Internet, que permite conectarse y  acceder a infinidad de cosas, como  bases de datos, información, conocimiento,  datos que transformas en conocimiento elaborado por ti mismo… Un proceso imparable y que parece no tener límites y que, además, se ha disparado exponencialmente.

Por otro lado, todo lo que haces a través de cualquier dispositivo conectado queda registrado y todos tus hábitos recogidos. Esto, llevado a escala de miles o millones de personas, permite generar estudios, fijar patrones de comportamientos de conductas y teorías fruto de la analítica de datos, dando lugar a nuevas oportunidades  de negocio. En el marco de esta transformación total, se descubrirán cosas que antes no se sabían y que permitirán – entre otras cosas – vender más y mejor…

Esta es la economía digital, soportada por las nuevas tecnologías emergentes  (Internet de las cosas, Big Data, Cloud computing, Social network, …) que permiten vender lo mismo con mucha más efectividad, o bien, vender nuevas cosas, ya que gracias a la información se van descubriendo nuevas necesidades en el mercado. La sociedad debe prepararse para empleos que aún no existen, para consumir productos y servicios que hasta el momento no han sido demandados. Una clave para entender nuestro futuro, del que ignoramos qué nos deparará, es pensar en algo que será totalmente normal, que es el que con nuestros dispositivos personales  (probablemente a través de pantallas holográficas desplegadas en un dispositivo que portaremos permanentemente o usando nuestras habilidades naturales, como el lenguaje hablado o los gestos)  podremos dar órdenes o instrucciones a nuestros sistemas, ya sea en el trabajo, en casa…  Sistemas, normalmente en red, que controlarán todo lo que nos interese. 

*  ¿Cuál diría que será el impacto sobre la sociedad?

*  Habrá un proceso de sufrimiento, en el sentido de pérdidas de empleos tradicionales de forma masiva, muchos de ellos irrecuperables. La reconversión ya está haciendo sufrir a la gente. Hoy día existe gran cantidad de puestos de trabajo que pueden realizar máquinas. Todos estos puestos irán desapareciendo  a un ritmo que dependerá de la velocidad que vayan imponiendo los mercados. Si de pronto un país pierde competitividad deberá enfrentarse a esa situación e ir a una reconversión.


Pese a que aparecerán nuevos puestos o empleos, no lo olvidemos, esto no va a ser “desaparecen unos y de inmediato aparecen otros”. El desequilibrio generado no se restablecerá de inmediato. Puede ser un proceso que dure unos 15 años. Quizá menos.


Esto significará que al menos la mitad de personas en edad de trabajar se enfrentará a un desfase que habrá que corregir. La diferencia estriba en que no se necesitarán los mismos puestos de producción. Se reciclará gente, pero no del mismo perfil. Será gente que sepa arreglar máquinas, hacer máquinas, diseñar máquinas, programar máquinas y se precisarán trabajadores del conocimiento, creadores de  máquinas y programas. Analistas y arquitectos de los nuevos sistemas, diseñadores de contenidos digitales, especialistas en marketing digital y en redes sociales. Habrá lugar para las ciencias (matemáticas, física),  la técnica (informática, diseño de sistemas y dispositivos) pero también para la creatividad (contenidos digitales, marketing digital, diseño de nuevos productos para mismas o nuevas necesidades) sin límites. Se necesitarán nuevas competencias. Una reciente estadística dice que 8 de cada 10 jóvenes universitarios desempeñarán unos empleos que hoy no existen. ¿Cómo pueden preprarse entonces?. Reto interesante.

El  otro fenómeno revolucionario ya está aquí, Internet de las Cosas, que conecta máquinas y las hace entenderse. Además, la competencia que estamos a punto de agregarle de forma generalizada posibilitará contar con Inteligencia Artificial, cuyos desarrollos  permitirán disponer programas que aprenden de sí mismos, es decir, máquinas conectadas y encima aprendiendo de sí mismas, del resultado de sus propias acciones. Como en el caso de Hal 9000. Esto no es ciencia ficción y está a la vuelta de la esquina. Máquinas que cuando falles te explicarán por qué has fallado. A lo mejor en el próximo intento no fallarán, pero si obtienen un resultado  que no interesa, analizarán el resultado para ver como se puede mejorar en la próxima vez.

De esta situación no nos podemos imaginar siquiera sus consecuencias. Internet será de todas las cosas, es decir, personas y cosas conectadas. Podremos dar instrucciones a cosas, estas darán instrucciones a otras cosas, que a su vez  generarán unos procesos están optando por manteniéndote  informado de todo en tiempo real. Al final serán personas y cosas completamente conectadas.  Habrá que acostumbrarse a que en nuestras empresas haya máquinas, con forma humana o no, trabajando junto a personas.

Esto es una enorme revolución con secuencias sociales, cambios de hábitos, de formas de entender la vida e incluso puede que de valores.  Hemos de ir pensando ya en esto.  La simbiosis hombre-máquina será mucho más productiva para las empresas. (Ejemplo del Ordenador Watson de IBM).  ¿Qué efecto tendrá esto? 

Rafael-Gonzalez-ALSA-2*  ¿Perfil de empresas que están optando por la economía digital?

*   Distinguimos tres tipos de compañías. Uno, las nacidas en la era digital y cuyo producto está diseñado de esta forma desde el primer momento, por ejemplo Google o Amazon. Con su modelo de negocio digital y a la relación de clientes/empresa a través de dispositivos digitales y conectados a Internet, hacen negocio. De no existir esas facilidades, no habrían aparecido esas compañías. Estas compañías tienen una determinada idiosincrasia que las diferencia del resto.

Luego están las empresas tradicionales no digitales, pero cuyo producto es 100% digitalizado o digitalizable. La banca o incluso la consultoría. La banca, por ejemplo, que trabaja con el dinero, que es digital y digitalizable al 100%. El dinero físico es algo con los días contados, porque será digital y estará anotado en una cuenta de crédito, en una cuenta corriente  y tú portarás siempre un dispositivo, algún lector en el que se podrá comprobar tu saldo y así operar.   

Pero hay muchos otros sectores y actividades que se digitalizarán, como la atención sanitaria. Se pueden diseñar programas expertos y conectar con un médico. El sistema experto  te reconoce, comprueba tus constantes vitales y te puede prescribir. Podrías estar conectado con sistemas expertos y sólo por el reconocimiento facial, por tu respiración o por tu orina, dictaminan tu estado de salud.

El tercer caso son las empresas cuyos productos físicos no son digitalizables,  como la nuestra, ALSA, que está centrada en el transporte de personas y mientras no exista el teletransporte deberá utilizar sistemas físicos. Pero estas empresas pueden digitalizar sus procesos. Una amplia gama de empresas que venden productos físicos, se pueden digitalizar y si no lo están al 100%, es  porque sus productos, como puede ser ropa son obligatoriamente físicos. La gestión de los procesos puede ser digitalizada pero la ropa (el producto final) debe ser física.  También  depende de cómo se relacione el cliente con esa compañía. Las relaciones cliente empresa también son totalmente digitalizables. En general todos los flujos de información o datos (la cadena virtual de valor) son digitalizables.

Las empresas que no son digitales lo harán en función de las relaciones con sus clientes, y éstos mayoritariamente se digitalizan, lo que obligará a la empresa a adaptarse, digitalizando  las relaciones cliente/empresa. Esta relación terminará siendo a través de dispositivos fundamentalmente, o por lo menos deberán tener esa alternativa. Podrás acudir a un sitio físico, o bien interactuar por el móvil, por el ordenador, por la tablet (vía pantalla digital), lo que se llama la omnicanalidad . Es decir, podrás conectar con esa compañía utilizando cualquier canal digital, obteniendo la misma experiencia que si lo hubieras hecho directamente. Lo que supondrá la mayor parte de los procesos de transformación de las compañías tradicionales. No serán distintas experiencias según qué canal utilizas, sino una experiencia única integral en el marco de una estrategia omnicanal. 

La segunda parte es la de sus procesos internos. Estos tienen flujos físicos y flujos virtuales, que son el traslado de información. La información que hoy soportan elementos físicos como el papel, desaparecerá. Los informes que genera una máquina sobre papel en un departamento cualquiera, todo será información digitalizada y traspasada a la órbita digital  donde será enviada y registrada. A partir de ahí podrá ser analizada.


Y las relaciones con los clientes serán intensivas a través de la red, con lo cual quienes trabajen en la red deberá saber gestionar contenidos, manejar comunidades, diseñar estrategias, hacer marketing online, etc.


* ¿Y las repercusiones sobre el mercado laboral?

Estamos viendo grandes cambios, porque los perfiles profesionales relacionados con las TIC no son estables, están ligados y evolucionan con la complejidad de las tecnologías y sus implicaciones en servicios y negocios. Son personas que conocen bien el negocio en el que están, conocen el significado del entorno digital y buscan qué parte de la empresa debe  transformarse digitalmente, tienen sentido de la innovación porque saben que todo lo que genere cambios en la forma de hacer las cosas vendrá por vía digital, diseño, fabricación, logística, marketing, análisis de datos…

Deberán disponer, claro, de una formación académica con buen nivel en ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas a nivel medio o superior, a efectos de implicación  en las competencias que exija específicamente cada ocupación, sobre todo saber manejar los contenidos. Dependiendo de los sectores repercutirá de formas diferentes. En industria, a estas capacidades habrá que agregar los conocimientos especializados y puestos al día constantemente.  Todo variará. Para los fanáticos de la tecnología, perfecto. Toda la tecnología bien utilizada es fenomenal. ¿Pero quién controla la potencia de una tecnología  que puedes monitorizarlo todo,  saberlo todo y controlarlo todo?. ¿Dónde ponemos el límite?  Sin duda, un gran reto para la humanidad.

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