El BID potencia su Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles

La ruta hacia las Smart Cities: Migrando de una gestión tradicional a la ciudad inteligente

Las cifras son preocupantes y exigen una profunda reflexión. Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que, por primera vez en la historia, más de la mitad de la población del planeta (54,6% o 3.600 millones de personas) vive en ciudades, con lo que para 2050 el 70% (más de 6.000 millones) será urbanita: un 64,1% en los países en desarrollo y un 85,9% en los países desarrollados

Geográficamente hablando, tras América del Norte, donde el 82% de la población ya habita en áreas urbanas, América Latina y el Caribe (ALC) figura como la segunda región del mundo por su nivel de habitantes. Nada menos que un 80% en zonas urbanas, tendencia que se acentuó en la segunda mitad del siglo XX. Ahora bien, si en 1950 apenas el 42% de la población de la región vivía en ciudades, en 2050 el 90% de la población de la ALC se concentrará en áreas urbanas.

Estas son algunas de las principales conclusiones/advertencias de la guía práctica La ruta hacia las Smart Cities: Migrando de una gestión tradicional a la ciudad inteligente”, interesante guía elaborada por un grupo de especialistas del Banco Interamericano de Desarrollo, que fue publicada el pasado mes de agosto. El documento ofrece un diagnóstico de los importantes cambios que vienen experimentando estas ciudades durante las últimas décadas, señalando a la vez la necesidad de migrar hacia el modelo de la ciudad inteligente y mostrando algunos caminos a seguir. 

En efecto, en esta guía (148 páginas con excelente y actualizada información) se reúnen las experiencias de más de medio centenar de ciudades de todo el mundo, en las que ya se han implementado soluciones inteligentes para abordar los retos a los que se enfrentan urbes que han sufrido crecimiento sin planificación, en América Latina y el Caribe.  Entre los casos de estudio figuran los de Buenos Aires (Argentina), Bogotá y Medellín (Colombia), Río de Janeiro (Brasil), Chihuahua (México) y Nassau (Bahamas).

Ellis J. Juan Jefe de División División de Vivienda y Desarrollo Urbano Banco Interamericano de Desarrollo
Ellis J. Juan, Jefe de División de
Vivienda y Desarrollo Urbano BID

El análisis parte de un hecho incontestable, vivimos en la convergencia de dos fenómenos importantes en la historia de la humanidad: la aceleración de la urbanización a nivel mundial y la revolución digital.  En este sentido, el informe recuerda que: “Uno de los grandes retos que prácticamente todos los países van a enfrentar en este siglo es la planificación, administración y gobernanza de las ciudades de forma sostenible, maximizando las oportunidades económicas y minimizando los daños medioambientales. Esta situación exige utilizar mejor los recursos públicos y explotar los activos naturales de forma consciente y responsable”.

Es evidente que el transformar “ciudades tradicionales” en Smart Cities, o Ciudades Inteligentes, se está convirtiendo en una demanda cada vez más importante y es también una oportunidad para gobiernos y ciudadanos de América Latina y el Caribe. Con el surgimiento de la tecnología digital, de Internet y de las tecnologías móviles, esa transformación es cada vez más viable. En este ámbito, las personas tienen un rol muy importante como beneficiarios y participantes de las transformaciones, a partir del uso activo de dispositivos y aplicaciones móviles que facilitan cada vez más el seguimiento y la colaboración con las políticas de sus gobernantes. Sobre este tema ya Enrique V. Iglesias, ex Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (1988-2005) manifestó: “No es suficiente con tener ciudades inteligentes. También hace falta tener ciudadanos inteligentes”.

Por ello, en 2011 el BID puso en marcha la Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES),  programa cuyo objetivo es el apoyar a ciudades intermedias de ALC a enfrentar sus retos de sostenibilidad a corto, mediano y largo plazo. Desde entonces, ICES ha aplicado su metodología en ciudades con poblaciones entre 100.000 y 2 millones de habitantes que han sufrido un crecimiento económico y demográfico superior al promedio de sus países. Esta metodología se basa en tres dimensiones de sostenibilidad –ambiental, urbana y fiscal/gobernabilidad– y  procura ofrecer una estrategia integrada y multisectorial de desarrollo.

Los Ángeles, Estados Unidos
Los Ángeles, Estados Unidos

Sin embargo – se subraya -, “pese a su importancia, la tecnología es solo una herramienta que debe vincularse al proceso de planificación y de gestión. El uso de las TIC debe generar modificaciones en los procesos, retroalimentar la planificación, modificar dinámicas en la oferta de servicios públicos, transformar problemas en soluciones creativas, agregar valor a la infraestructura instalada y mejorar los indicadores de desempeño. Es decir, hacer una ciudad más inteligente supone contar con resultados efectivos y cuantificables, que pueden ser verificados por los habitantes y por quienes visitan la ciudad”. 

No obstante, los investigadores recuerdan que “las ciudades se convierten en inteligentes solamente cuando logran afrontar sus retos complejos de manera integral. En este sentido, deben ir más allá de la tecnología y utilizar los activos y la información existentes en el ámbito local para elaborar una estrategia de desarrollo que contemple aspectos medioambientales, urbanos, sociales y económicos. Por lo tanto, cabe preguntarse cómo combinar esa variedad de elementos en un plan que sea al mismo tiempo sólido, integrado y completo”.

El informe explica claramente cómo la transformación y modernización de la gestión de la ciudad genera una serie de resultados concretos y positivos, aumentando su eficiencia al integrar diferentes áreas de actuación (movilidad, tráfico, seguridad, vigilancia, agua, energía, gestión de riesgos, etc.). Basándose en diversos ejemplo, insiste en que, al trabajar de forma colaborativa, los gestores municipales comparten información de calidad para ofrecer mejores servicios a la población y que en síntesis, una Ciudad Inteligente es aquella que sabe planificar, administrar y gobernar ciudades de forma sostenible, maximizando las oportunidades económicas y minimizando los daños medioambientales son retos que prácticamente todos los países enfrentarán en este siglo

Pero, sobre todo, una Ciudad Inteligente es aquella que coloca a las personas en el centro del desarrollo, que incorpora Tecnologías de la Información y Comunicación en la gestión urbana y utiliza estos elementos como herramientas para estimular la formación de un gobierno eficiente que incluya procesos de planificación colaborativa y participación ciudadana. Al promover un desarrollo integrado y sostenible, las Ciudades Inteligentes se tornan más innovadoras, competitivas, atractivas y resilientes, mejorando así las vidas de su habitantes.

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