El Big Data comienza a revolucionar la gestión médica

¿Hasta qué punto se utiliza realmente el Big Data en España? ¿Qué tipo de sectores son los más receptivos a esta tecnología? ¿Qué perfil de profesionales se demandan para organizar y llevar a cabo la recogida masiva de datos en el sector sanitario? ¿Dónde está el límite cuando hablamos de privacidad de los pacientes en Sanidad? ¿Podemos hablar de una auténtica revolución en la medicina? ¿Cómo va a cambiar nuestra vida el Big Data?

Estas y otras interrogantes fueron expuestas y analizadas el pasado día 3 de diciembre en el Instituto Superior para el Desarrollo de Internet (ISDI) durante la presentación del Informe “Big Data y Salud”, realizado por Planner Media y Prodigioso Volcán, con la colaboración de Roche Farma y Siemens.

En el curso del debate, se subrayó la necesidad de poder “usar los datos en salud, ya que los datos salvan vidas”, según afirmó Julio Mayol, director de la Unidad de Innovación del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos (IdISSC), profesor de Cirugía de la Universidad Complutense de Madrid y codirector del Madrid-MIT MVision Consortium. En este sentido, la privacidad de los datos de los pacientes fue uno de los primeros puntos a debatir. Bernardino Valdivieso, director del Área de Planificación y del Área de Atención Domiciliaria y Telemedicina del Hospital Universitario y Politécnico La FE de Valencia, y Salvador Peiró, de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (FISABIO), Red de Investigación en Servicios de Salud en  Enfermedades Crónicas (REDISSEC) de Valencia, sostuvieron que “los datos no son solo del paciente, pues las historias clínicas tienen mucha información útil”, si bien coincidieron en que “la información que se utiliza en el sistema sanitario está anonimizada y no debe salir de ese entorno”.

Iñaki Pariente de la Prada, director de la Agencia Vasca de Protección de Datos argumentó, en esta línea, que “es fundamental proteger los datos” y que para aportar seguridad y aprovechar lo que el Big Data puede aportar en sanidad es fundamental “cambiar la ley actual sobre la protección de datos de salud, ya que es predigital”.

Salvando las barreras en el uso de los datos, la aportación del Big Data a la salud es imparable y, actualmente los estudios que sobre este tema se están llevando a cabo en España, permiten “medicina de precisión. Ya no esperamos a que el paciente venga enfermo, sino que vamos a buscarle antes de que enferme para tratarle”, explicó Bernardino Valdivieso, lo que aportará “sostenibilidad al sistema sanitario”.

Sanidad_informeEl Informe destaca que el Big Data es “una minería de datos puesta al servicio de los pacientes y del sistema sanitario —con las máximas garantías de protección y confidencialidad de los datos— que supondrá una auténtica revolución”. Su uso supone un gran avance en todos los ámbitos relacionados con la salud, tales como la farmacoepidemiología, en la respuesta de los tratamientos farmacológicos según perfiles genéticos y/o estilos de vida; la prevención y predicción de riesgos y reacciones adversas de los medicamentos; la mejora de la adherencia a los tratamientos; y en consecuencia, un incremento exponencial de los resultados en salud.

En este estudio han trabajado catorce expertos (médicos, especialistas en Farmacia, profesionales y gestores sanitarios) y plantean interesantes conclusiones sobre el impacto que esta tecnología está teniendo en el mundo de la sanidad, abriendo nuevos horizontes en la investigación, gestión y aplicaciones médicas y farmacéuticas. Su repercusión en la investigación y mejora de la atención de pacientes, en la predicción de enfermedades, como ayuda en la gestión de los hospitales evaluando el coste, producción y calidad de la prestación de una asistencia o bien, su utilidad para desarrollar fármacos o para prevenir reacciones adversas de los medicamentos

“Si queremos hacer sostenible el sistema estamos abocados a la medicina de precisión” puntualizó Bernardino Valdivieso, “El Big Data recoge millones de datos. Tenemos muchos demográficos -sobre todo desde que contamos con la tarjeta de identificación sanitaria implantada en todo el país-, almacenados en el sistema sanitario al digitalizarse la historia clínica, con un porcentaje muy alto tanto en primaria como en hospital (casi el 70%). También tenemos bastantes que se están empezando a recoger con el Internet de las cosas a través de smartphones, con una penetración casi universal en la población joven. Todo esto, junto con datos que se recogen en las casas o con los ambientales, nos lleva a que podamos predecir muchas cosas si somos capaces de unir esa información alrededor de la población y del individuo”.

Una interesante puntualización es la que hace Salvador Peiró, de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (FISABIO), cuando recuerda que destaca que “El término Big Data sanitario hace referencia a volúmenes de información tan grandes y heterogéneos que no pueden ser manejados con los software (y hardware) tradicionales, ni fácilmente analizados con las herramientas convencionales de gestión de datos. En atención sanitaria estamos especialmente interesados en una “pequeña” porción de este Big Data que incorpora la información de la historia clínica electrónica (incluyendo la monitorización y los datos de telemedicina), los sistemas de introducción de órdenes y prescripciones médicas (prescripción electrónica, pruebas de laboratorio, derivaciones, etc.), los sistemas de ayuda a la decisión, los sistemas de almacenamiento y comunicación de imágenes, y una larga serie de bases de datos construidas con finalidades clínicas, de gestión, administrativas o estadísticas (bases de datos de aseguramiento, registros de alta hospitalaria, registros de mortalidad, de urgencias, de hospitalización a domicilio) o de reembolso (dispensación farmacéutica, facturación de diversos tipos de servicios como la diálisis, ambulancias, prótesis, conciertos, etc.) y alguna otra cosa”.

Para Bernardino Valdivieso, pese a todo, “este es un campo todavía muy desconocido pero todos los que estamos trabajando en este entorno pensamos que es una de las palancas importantes para cambiar el paradigma actual del modelo de cuidados. Aunque se momento, tanto aquí como en otros países, el Big Data supone más una oferta tecnológica que un proyecto real aplicado a la práctica clínica. ¿Qué va a aportar? Uno de los cambios que pretende el nuevo modelo es realizar una gestión proactiva del cuidado: no tendremos que esperar a vengan los enfermos cuando se encuentren mal sino nosotros, de alguna manera, gestionaremos la población para preservarla sana y para mantener estables las enfermedades y que no progresen. Usar la información que estamos acumulando para predecir qué va a pasar tiene que ayudarnos a lograr esa proactividad.

 

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“El Big Data va íntimamente ligado al concepto de liberación y reutilización de los datos, y ya el propio Consejo Asesor de Sanidad elaboró en 2014 un documento estratégico sobre esalud en el que ponía de manifiesto la necesidad de transformar los datos de salud en conocimiento, promover los bancos de datos abiertos y conseguir que la comunidad científica pueda utilizar dichos datos: todo ello en un marco regulatorio muy claro basado en la confidencialidad y la privacidad” indica el economista, gestor sanitario y experto en entornos digitales Miguel Ángel Máñez.

Julio Mayol, una de las mayores autoridades en este campo recuerda que “En el campo de la Salud el Big Data está empezando. Todo el mundo está con el Internet de las cosas y recoge datos, de sanos, de enfermos, pero realmente no sabemos lo que significan. Hasta que no seamos capaces de hacer las preguntas correctas y procesar toda esa información y los datos de la manera adecuada no sabremos lo que significan y, por lo tanto, no nos aportan nada. ¿Qué es necesario para conseguir resultados? Profesionales que sean capaces de hacerse las preguntas correctas, datos de calidad suficiente para poder ser explotados y toda una infraestructura tecnológica y de conocimientos que permita encontrar las respuestas a esas preguntas. Requiere crear un mundo nuevo. Ahora mismo nadie está preparado para eso. Hay grupos que están trabajando en Big Data en historia clínica. Aunque demostraciones con resultados definitivos que luego hay que validar, en España no hay. Nosotros estamos con ello en el estudio”.

Por su parte el presidente de la Sociedad Española de Informática de la Salud, Luciano Sáez Ayerra, insiste en un tema de base: la carencia de profesionales especializados en salud. “Este es uno de los frenos más importantes que tiene el sistema sanitario. Desde la Sociedad Española de la Informática de la Salud llevamos muchos años planteando a todos los niveles que este es un recurso estratégico del sistema y que no se está haciendo prácticamente nada para solucionarlo. Nosotros promovemos la existencia de profesionales dentro del sistema experto en TIC y además en el “negocio” salud, creemos que es imprescindible no solo para poder acometer los complejos proyectos de salud que la tecnología hoy en día permite. También para garantizar, mantener e implantar totalmente los proyectos que están en marcha”.

En definitiva, un panorama complejo en el que si se quiere saber cuáles serán los proyectos de Big Data en el entorno sanitario dentro de diez años, el Informe parafrasea a Eric D. Brown: “la propia y progresiva aplicación de herramientas Big Data la que nos descubrirá las ‘preguntas’ ocultas en nuestros datos”.

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