El compromiso a largo plazo vital para la cultura de innovación empresarial

Las continuas dificultades y riesgos que hay que superar en los procesos de innovación, sobre todo en el campo tecnológico, exigen de las empresas un espíritu emprendedor sólido y decidido

Las continuas dificultades y riesgos que hay que superar en los procesos de innovación, sobre todo en el campo tecnológico, exigen de las empresas un espíritu emprendedor sólido y decidido, hecho que justifica la todavía insuficiente, aunque importante, tasa de empresas innovadoras en nuestro país. Se habla de empresas innovadoras, empresas poco innovadoras, empresas que no innovan, etc., de empresas… Por ello resulta  clarificador platearse: ¿qué papel desempeña en la empresa el factor humano a la hora de innovar? ¿Hasta qué punto el factor innovador se ve poco estimulado o más bien frenado por la inseguridad de unos mandos ante la ola de digitalización? ¿A la inseguridad generada por la falta de control de un personal que le supera en conocimientos, iniciativas y resoluciones?  ¿Al temor a adoptar decisiones equivocadas?

“Cuando se innova se corre el riesgo de cometer errores. Es mejor admitirlo rápidamente y continuar con otra innovación”. Con estas palabras Steve Jobs, cofundador de Apple, reivindicaba el fallo como parte inherente a la naturaleza de la innovación. Sin embargo, las empresas siempre han sido reticentes a aceptar el error… Hasta ahora.

La consultora de transformación, WATCH & ACT, a través de su I Estudio WAIC Innovación Colaborativa 2017, en el que han participado más de 300 empresas de 12 sectores distintos, ha identificado algunas soluciones que altos directivos, mandos intermedios, directores de área y empleados proponen para potenciar la innovación en el seno de sus empresas, y la tolerancia al error y la creación de procesos ágiles son dos de las principales soluciones para todos ellos.

Jesús Muñoz, responsable de innovación de WATCH & ACT
Jesús Muñoz, responsable de innovación de WATCH & ACT

Según Jesús Muñoz, responsable de innovación de WATCH & ACT y de este estudio, comenta que  “la dirección general entiende el riesgo y el miedo al cambio que rigen muchas de las decisiones operativas, planteando el desarrollo de una cultura de tolerancia al error y el tratamiento ágil de ideas que favorezca la generación de lecciones aprendidas de ayuda al desarrollo innovador de las organizaciones”.Los empleados plantean romper con el cortoplacismo de las tareas que les impiden anticiparse a movimientos del mercado y no permite seguir estrategias realmente eficaces”, apunta Muñoz quien considera que éstos muestran una clara intención de innovar, “pero tienen miedo de no responder correctamente a las prioridades marcadas por sus mandos”.

Por ello es necesario implicar a los talentos, habilitar espacios para la innovación y una política integral que contemple la creación como base son otras de las soluciones que plantean las compañías para acometer sus procesos de innovación.

Dejando a un lado las razones financieras o de retorno de la inversión del proceso de innovación colectiva, uno de los grandes beneficios es la mejora del engagement de los empleados, en uno de los principales detonantes de la motivación. La cultura de innovación funciona cuando la ideación se convierte en un hábito a través del engagement a largo plazo.

El estudio es tajante cuando insiste en que: Realizar campañas de generación de ideas a lo largo de la empresa produce muchos beneficios, permitir que cada unidad de negocio defina su propio reto hace que continuamente busquen nuevas soluciones. Ampliar el alcance de las campañas de generación de ideas permite a la empresa mejorar el compromiso de los empleados y que estos tengan nuevas formas de pensar para mejorar su día a día. Muchas empresas utilizan el proceso de innovación colectiva para crear una cultura de innovación, es vital que la participación sea lo más alta posible y para ello, hay que involucrar a un alto número de empleados. ¿Pero hasta qué punto se puede y/o comprende esta realidad?

I Estudio WAIC Innovación Colaborativa 2017, de la consultora Watch&Act

La hora de las trabas

La tecnología permite que cualquiera pueda desarrollar ideas, lanzar negocios y ser autosuficiente desde un punto de vista profesional, sin embargo el estudio señala una serie de trabas empresariales, que haríamos bien en ir tomando en cuenta.

No se valora la innovación.  La dirección no piensa o no está totalmente convencida de que la innovación aporta un valor diferenciador frente a la competencia. Como consecuencia del buen funcionamiento del modelo de negocio en el pasado, se ha desarrollado una cultura de comodidad fanática que es capaz de generar frenos en todas las etapas de la innovación.

Miedo a salir perdiendo. Las estructuras de empresas consolidadas cuentan con muchos colaboradores que dan resultados y dominan su oficio, cambiar a otras maneras de hacer, a otros productos, a otros servicios, a otros modelos les genera inseguridad y riesgo de perder poder, influencia e incluso el puesto.

Carga de trabajo. Los trabajos del día a día nos hacen destinar mucho tiempo a ellos y no nos dejan tiempo a desarrollar ideas innovadoras.

No encontrar financiación.  Podemos contar con buenas ideas para desarrollar productos, proyectos, etc., pero si no conseguimos la financiación necesaria para llevarlos a cabo, la empresa no suele arriesgar su dinero en proyectos inciertos. El capital quiere participar una vez que el proyecto ya es visible y tiene métricas que aseguran o anticipa su rentabilidad.

Falta equipo multidisciplinar. En la innovación de proceso/producto es necesario que participen equipos de trabajo multidisciplinares. En ocasiones un equipo formado por

gente del mismo departamento y con una de las visiones del negocio, ha pretendido desarrollar una innovación. Con mayor o menor acierto han  dado con una clave para construir algo nuevo o evolucionar de manera significativa algo existente. El problema ha venido cuando el resto de la organización no ha sabido acoger y hacer efectiva la innovación.

No conocemos al cliente.  Habitualmente las empresas manejan poca información de lo que los clientes o el mercado necesita o va a demandar en el futuro, por lo que a veces es complicado definir una estrategia acertada de innovación.

Cortoplacismo.  Hay un foco obsesivo en la operación y en la productividad a corto plazo. No se contempla ni se permite que pueda haber tiempo para mejorar, organizar, desarrollar, innovar. Cuando se detecta que no se hace nada en estos temas, surge un impulso temporal de corto recorrido y que no cala. Comportamiento reactivo y cortoplacista.

Falta de proceso ágil.  Falta un proceso sistemático, ágil y bien engrasado. Se generan muchas ideas, pero no hay recursos ni un proceso claro y ágil para estudiarlas,  priorizarlas y terminar implantando las mejores, a tiempo y con calidad.

Mandos intermedios.  Objetivo nº 1.  Existe una importante tendencia a pensar que las cosas se hacen ya de una manera óptima, y que todas las alternativas posibles fueron ya evaluadas, y descartadas en el pasado. Esta actitud está muy extendida entre los mandos intermedios de la empresa.

DATOS PARA UN INFORME
Empresas innovadoras, los mejores escenarios laborales para las mujeresEste tipo de organizaciones demuestran mayor capacidad a la hora de romper con las barreras tradicionales, promueven la colaboración y favorecen el emprendimiento. Innovación es la palabra clave, y todas aquellas empresas que apuesten por poner en marcha nuevas ideas no sólo están en el mejor camino para llegar al éxito en sus sectores, también son los mejores escenarios para las mujeres en términos laborales.

Así lo cree también Jesús Muñoz, que puntualiza, “las empresas innovadoras demuestran mayor capacidad a la hora de romper con las barreras tradicionales, promueven la colaboración entre las personas, favorecen el emprendimiento y compensan más la creatividad”. Este tipo de organizaciones son, por tanto, el mejor contexto para las mujeres que quieren crecer profesionalmente en sus sectores, porque “encuentran en ellas un escenario más favorecedor para proponer sus ideas, son valoradas por ellas y logran desarrollar un equilibrio entre la vida laboral y la familiar”.

La tecnología es, al fin y al cabo, un factor importante que permite globalizar y democratizar el mundo en general. Y, como sector, y según David Martínez, responsable del área de digitalización de WATCH & ACT, “siempre ha estado abierto a la incorporación de la mujer”. No obstante, y como ocurre en otras ingenierías, “parece un sector menos atractivo para ellas que para ellos, si bien encontramos cada vez mayor presencia femenina al unirse la tecnología con el marketing, las redes sociales y las aplicaciones prácticas menos de nicho”.

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