El estrés de los españoles cuesta a las empresas 80.000 millones anuales

El estrés se ha convertido en el segundo motivo más frecuente de baja laboral

Vivimos tiempos difíciles en los que – laboralmente hablando y por presiones de la competencia – “es necesario hacer más, más rápidamente y con menos personal”, hecho que lleva entre otras cosas al abuso de horarios extendidos (intensificación de las jornadas laborales en horas intempestivas, etc.). Resultado, incremento de enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer y otros problemas de salud. Entre ellos, el temido estrés.

Hay que tener en cuenta además, que el exagerado ritmo de trabajo y las incesantes preocupaciones que genera la crisis están repercutiendo negativamente sobre el mundo laboral; de hecho las cifras de enfermedades psicosociales, y sobre todo de estrés, ya alcanzan niveles realmente preocupantes a todos los niveles. Obreros, administrativos y/o ejecutivos, nadie está a salvo, todos tienen algo en común: todos pueden sufrir estrés.

En un artículo publicado en 2015, Gabriel Coll, co-Director del Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP), alerta sobre la prevalencia del estrés y de cómo se ha convertido en el segundo motivo más frecuente de baja laboral. En opinión de este organismo, el estrés es uno de los grandes denominadores comunes de carácter negativo en el ecosistema empresarial, habiéndose normalizado y adoptado – por extraño que parezca – como algo natural y costumbrista, cuando no lo es en absoluto.

Ahora bien, aunque parezca difícil de creer, el estado emocional de las personas tiene una influencia directa con la economía del país. Sólo con su estado anímico la población tiene el poder de potenciar o debilitar el flujo económico de una nación. Los ejemplos abundan Cuando una persona está estresada o triste, tiende a comprar más por impulso. De esta misma manera cuando alguien va a hacer la compra con hambre acaba cogiendo cosas que no están en la lista.

El estrés se ha convertido en el segundo motivo más frecuente de baja laboral

Sobre el impacto del estrés en la economía, las cifras hablan solas. Los últimos datos ofrecidos por la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), indican que el gasto que asumen las empresas españolas para cubrir las bajas por estrés asciende a 80.000 millones de euros. Por otro lado, en base a los datos recogidos por INFOCOP, el Ministerio de Sanidad ha invertido 41.000 millones de euros para costear los gastos generados por trastornos mentales. La suma de ambas cifras indica que el estado anímico español asciende a 120.000 millones de euros. Un gasto que se asume para tratar estos problemas, no para prevenirlos.

Pero la verdad es que ante el ritmo de la vida en la ciudad, el trabajo, los horarios, la rutina y las exigencias de la vida profesional es difícil no padecer síntomas de estrés o depresión. En América Latina las enfermedades suponen pérdidas de entre el 4-5% del valor del PIB anual. Esta serie de impactos abren muchos interrogantes: ¿Cuál es la solución?, ¿la aceptamos sin que haya posibilidad de cambio?, ¿somos los únicos responsables de nuestra gestión emocional?, ¿podemos pedir soluciones a los gobiernos para cambiar culturalmente el estilo de vida?

Dra. Sonia Lyubomirsky , summa cum laude por la Universidad de Harvard
Dra. Sonia Lyubomirsky

Pero las personas como individuos no son las únicas responsables de su nivel de estrés. Como decía la Dra. Sonia Lyubomirsky,  summa cum laude por la Universidad de Harvard, “la percepción de la felicidad dependerá en un 10% de las circunstancias, un 50% de la base genética y un 40% de la actitud ante la vida”. Es por ello que la responsabilidad individual es únicamente un cuarenta por ciento. Esto concuerda con las opiniones de IEPP de que, tanto la empresa como los trabajadores deben enfrentarse a los problemas anímicos en conjunto para mejorar la productividad de la empresa.

Todo en extremo es malo. De la misma manera que un exceso de estrés puede ser perjudicial para la economía de una compañía, un exceso de relajación puede resultar fatal para conseguir los objetivos. Los trabajadores y los líderes (que no jefes) deben trabajar para encontrar el equilibrio entre el medio ambiente laboral perfecto y el punto de estrés necesario para sacar el mayor rendimiento a la productividad. La crítica del IEPP es que el estrés laboral es uno de los principales enemigos del trabajo, por lo que hay que controlarlo para poder conseguir los objetivos de manera eficiente. Según Eva Rodríguez, responsable de comunicación del IEPP, incluso en Google el incremento en búsquedas los últimos 12 meses sobre ansiedad y estrés ha rozado el 100% de tendencia.

 Dafne Cataluña, socia directora del Instituto Europeo de Psicología Positiva
Dafne Cataluña, socia directora del Instituto Europeo de Psicología Positiva

Ahora bien, el estrés no tiene por qué ser algo dañino. Según Dafne Cataluña, socia directora del Instituto Europeo de Psicología Positiva, “el estrés suele catalogarse como algo malo y perjudicial y eso influye mucho en la actitud e impide relacionarse de manera sana con el entorno”.
Esta actitud por tanto es fundamental para convertir ese nervio en una herramienta más para empujar a los trabajadores lo suficiente, para que puedan cumplir sus propósitos y no para alterar su ambiente de trabajo, tal y como critica IEPP.

Pero además, la empresa tiene el deber de crear el entorno de trabajo adecuado para reducir las posibilidades de sufrir estrés laboral, generando un entorno más positivo y alegre que se traduzca en una mayor productividad. Las nuevas tecnologías facilitan mucho esta labor con medidas como el teletrabajo,  el Big Data o el machine learning, que ayuda a establecer modelos predictivos y crear herramientas de prevención de accidentes laborales para, así, poder medir el estado de seguridad y salud laboral de los trabajadores del país.

 

En su conferencia TED (Tecnología, Entretenimiento y Diseño), evento anual donde algunos de los pensadores y emprendedores más importantes del mundo están invitados a compartir lo que más les apasiona, Kelly McConigal, doctora y profesora de psicología en la Universidad de Stanford,  explicó detalladamente “cómo convertir el estrés en un aliado”, proporcionando para ello herramientas para gestionarlo y convertirlo en un arma en favor de la productividad y el positivismo. A estos efectos el IEPP recomienda hacer un ejercicio exhaustivo de auto-observación para así poder identificar la forma en que se habla cada persona a sí mismo (lenguaje interno) y la manera en la que se comunica con los demás (lenguaje externo).

No es lo mismo pensar y decir “esto es difícil, no voy a conseguirlo”, que “esto es difícil, voy a dar lo mejor de mí”. Ese pequeño matiz puede ser fundamental para cambiar la cultura del estrés en el ámbito laboral y obtener las herramientas anímicas necesarias para afectar positivamente a la economía de un país.

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