El Smartphone resta eficiencia a nuestro trabajo

Cerebro

Tendencias y realidades indican que el Smartphone se ha convertido oficialmente en la tecnología más popular de la historia socioeconómica, pese a sus poco más de dos décadas de existencia. Lejos quedan los tiempos en los que los simples teléfonos móviles constituían todo un símbolo de status o bien, se relacionaba con la pertenencia a determinados segmentos socioeconómicos específicos. La caída en los precios de estos dispositivos y la constante incorporación de facilidades diversas, lo ha convertido en nuestro asistente personal, nuestro guía y nuestro consejero. Todo en uno.

Mientras los tiempos siguen cambiando, la telefonía móvil continúa evolucionando hasta el punto de haberse convertido en un fenómeno global. Pero ya no se trata de una característica de determinadas sociedades, es que estamos migrando desde un mundo desconectado hacia  un mundo “mobile first”. Un estudio de Ericsson Lab indica que para 2020 el 70% del tráfico de Internet del mundo provendrá desde un dispositivo móvil, siendo el smartphone nuestro primer (o en algunos casos) único punto de acceso a Internet.

Pero conviene destacar otras variantes en este ámbito. Aunque los smartphones nos ayudan a estar en contacto con compañeros y clientes, mantener actualizada nuestra bandeja de correo electrónico y realizar las tareas más urgentes sobre la marcha, también nos hacen ser menos productivos cuando trabajamos. A esta no tan sorprendente conclusión llegó el reciente experimento psicológico, encargado por Kaspersky Lab y llevado a cabo por las Universidades de Würzburg y Nottingham Trent.

En efecto, este experimento analizó la relación existente entre los niveles de productividad y la distancia física de participantes con sus smartphones. Cuando a los encuestados se les quitaba el dispositivo móvil, el rendimiento de los participantes se incrementaba en un 26%. Con este experimento realizado en los laboratorios de estas Universidades, se analizó el comportamiento de 95 personas de edades comprendidas entre los 19 y los 56 años. En ambas, se equilibraron las condiciones experimentales y de identidad sexual de las personas.

Los analistas pidieron a los participantes realizar una prueba de concentración determinadas por cuatro circunstancias diferentes: con su smartphone en el bolsillo; en la mesa; guardado en un cajón; y sin dispositivo móvil. Los resultados fueron significativos, ya que el rendimiento era inferior cuando los smartphones se encontraban sobre la mesa del participante. Sin embargo, a medida que había más distancia entre el dispositivo y su dueño, los resultados de la prueba se iban incrementando. En general, los resultados de la prueba fueron un 26% más alto cuando se les retiró los dispositivos.

Ahora bien, al contrario de lo que se esperaba, la ausencia de smartphones no provocó nerviosismo entre los participantes, pese a que los niveles de ansiedad fueron permanentes durante toda la investigación. Pero en general, las mujeres demostraron mayor ansiedad que los hombres, llevando a los investigadores a la conclusión de que los niveles de ansiedad no se ven afectados por los smartphones ni por la ausencia de ellos, aunque sí pueden verse afectados por la identidad sexual del usuario.

Estudios previos también han demostrado que, por un lado, separar a una persona de su smartphone tiene efectos emocionales negativos, como aumento de la ansiedad. Pero también han evidenciado que un dispositivo móvil puede distraer. En otras palabras, tanto la presencia como la ausencia del smartphone puede alterar la concentración”, ha asegurado Jens Binder, de la Universidad de Nottingham Trent. “Los resultados del estudio indican que la ausencia, más que la presencia, de un smartphone mejora la concentración”, añade.

Los resultados del experimento se relacionan con los de la encuesta anterior “Amnesia Digital en el trabajo”. En este informe, Kaspersky Lab llegó a la conclusión de que los dispositivos digitales pueden tener un impacto negativo en los niveles de concentración. Por ejemplo, se demostró que el hecho de tomar notas en dispositivos durante una reunión, disminuye los niveles de comprensión de lo que está sucediendo en ese momento.

La mayoría de los usuarios del Reino Unido no pueden recordar sus números telefónicos más críticos, incluyendo:

Amnesia Digital

Aunque prohibir los dispositivos digitales en el trabajo no sea realmente una opción, estos hallazgos- combinados con los de “Amnesia Digital en el trabajo” – ofrecen a las empresas una visión sobre cómo mejorar su productividad.
“La productividad de los empleados podría aumentar si en lugar de  tener un acceso permanente  a los smartphones, se dedicara tiempo libre concreto para ello. Una forma de hacerlo sería cumplir las normas de las reuniones – sin teléfonos ni ordenadores – por ejemplo”, afirma Alfonso Ramírez, director general de Kaspersky Lab Iberia. “Las empresas deberían ser conscientes de que en el panorama actual, los niveles bajos de concentración pueden ser un problema para la ciberseguridad. Los ataques avanzados dirigidos, por ejemplo, solo pueden ser descubiertos si los empleados están en alerta y observan contenido inusual e inesperado en el correo. Por tanto, es vital que las empresas desarrollen procesos de seguridad que incluyan sesiones de formación para incrementar la vigilancia tanto si los empleados están usando o no sus smartphones”.

Kaspersky Lab ha estado investigando, en los dos últimos años, los efectos sociales de la digitalización y cómo esta hace a las personas más vulnerables ante el cibercrimen.  Un resumen de los resultados de este estudio está disponible en: amnesia.kaspersky.com

 

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