En 2025 el 30% de la oferta BMW serán vehículos híbridos

Es muy probable que UE no vea cumplido sus objetivos de reducción de emisiones para 2025 si no trata con rigor el problema de la contaminación de los vehículos. De hecho, algunos países están presionando para establecer nuevos y ambiciosos objetivos, mientras que otros, entre ellos Alemania, se oponen a establecer reglas más estrictas. Recientemente los ministros de Medio Ambiente y Transporte de Países Bajos, Irlanda, Suecia y Finlandia han enviado un escrito a la Comisión Europea en el que afirman que el año que viene debe establecerse el nuevo objetivo.

Según estos cuatro países la UE debe establecer nuevos objetivos sobre eficiencia de combustible en los vehículos nuevos para 2025, con el fin de reducir los costes de supervisión asumidos por los consumidores y abordar el cambio climático. El objetivo de 2025 para los fabricantes de vehículos en Europa debería aplicarse además de otro ya existente para nuevos vehículos en 2020, acuerdo rubricado entre el Parlamento Europeo, la Comisión Europea y 27 estados miembros (24/6/2013), que establece que las emisiones medias no deben de superar superen los 95 g de CO2 por km y por flota de fabricante. La media registrada en 2014 fue de 123,4 g de CO2 por km.

Pero como de costumbre, la disposición y falta de planteamientos concretos, además de diversos intereses enfrentados, han impedido que se llegue a un principio de acuerdo. Por su parte la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) representante de los principales fabricantes del sector, intenta crear una alianza lo suficientemente amplia para un enfoque alternativo cara al complicado objetivo 2025.

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Mientras el diario británico “The Guardian” (20/7/2015), citando el escrito de los cuatro ministros y recordando que es un completo paquete para tratar la infraestructura de repostaje y otros problemas, insistía en que “Dichos objetivos resultan fundamentales para estimular nuevas innovaciones que desarrollen y mejoren los vehículos eléctricos, los de hidrógeno y los híbridos eléctricos enchufables”.

En cuanto a las energía alternativas, las últimas cifras del mercado indican que las ventas de automóviles impulsados por este tipo de combustible (eléctricos, híbridos y aquellos que utilizan algún gas como combustible) aunque continúan creciendo, lo hacen a niveles muy bajos. Entre estos las ventas que más alzas experimentaron fueron los eléctricos por sus especiales características, por ejemplo, los vehículos tendrán que recargarse principalmente por la noche, en las llamadas horas valle, donde existe menos consumo eléctrico ciudadano facilitando la operatividad del sistema. Con él además, se ganará en eficiencia y sostenibilidad opinan los observadores. .

Pese a todo, a nadie escapa que cumplir estos objetivos de reducción resulta bastante complicado ya que un cambio de este tipo no se logra por decreto, por mucho plazo que otorgue. Para el medioambiente eso quiere decir que se contaminará menos, para los fabricantes significa un gran esfuerzo de adaptación (con las consiguientes repercusiones sobre su I+D, su producción, etc.), mientras que para los compradores significa que los nuevos vehículos serán mucho más caros, aunque como contrapartida permitan fuertes ahorros en combustible.

Sin embargo hay algunas empresas que vienen apostando a largo plazo y decididamente sobre el potencial de los vehículos eléctricos. Conscientes de que con sus esfuerzos e inversiones están echando las bases de un poderoso mercado. Entre ellas la alemana BMW. “Fabricar un coche de este tipo te obliga a mirar al futuro a 10, 15 o 20 años” manifestaba en julio de 1913 Norbert Reithhofer, presidente ejecutivo de la compañía cuando presentó formalmente el BMW i3, el primer coche eléctrico producido de forma masiva por la automotriz alemana. Como fondo, su disposición a que BMW cumpliese para 2025 los requisitos regulatorios de la UE. Sus palabras no permitían equívocos “Necesitamos alrededor del 30% de vehículos híbridos con conexión y con batería eléctrica para el 2025”, sentenció.

Pero ya se van recogiendo algunos frutos. Desde el año 2005, BMW ha sido considerado como el fabricante de vehículos más sostenible en el índice de sostenibilidad del Dow Jones, lo que significa lógicamente un gran estímulo para alcanzar nuevos estándares: la fabricación de las fibras de carbono, que implica un elevado consumo energético, se asentó finalmente en Moses Lake, Estados Unidos. El motivo: allí se puede producir con energía limpia en la central hidroeléctrica más grande del mundo, la presa Grand Coulee. Además, el 100% de la electricidad utilizada por la planta de producción BMWi en Leipzig se obtiene de fuentes de energía renovable. Al mismo tiempo, el consumo de energía necesario para la fabricación de los vehículos BMW i3 se ha reducido en la fábrica de Leipzig en un 50 % y el consumo de agua en un 70 %.

El objetivo fijado es ambicioso, por lo que en BMW Group no se descarta ninguna tecnología, ya que – según comunicado de la compañía – el mundo de la movilidad del futuro no es exclusivo de la movilidad eléctrica sino de un mix de tecnologías. Por ello se está trabajando en el desarrollo del hidrógeno y se continúa con la apuesta por el gas. Como fondo ampliar las posibilidades a sus clientes para cumplir con las obligaciones de reducción del CO2.

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