En la colaboración público/privada, todos lo quieren ganar todo

Entrevista a Daniel Garrido Castelló, CEO Asociación “APEX-Nacional”

Por Pedro A. Muñoz

Daniel Garrido Castelló, CEO Asociación “APEX-Nacional”

El futuro del urbanismo está en las Ciudades Inteligentes o Smart Cities, lugares en los que las infraestructuras ayudarán a satisfacer todos los estándares de vida de forma activa. Las ciudades inteligentes – suele decirse – son los buques insignia de las soluciones sostenibles, la capacidad de respuesta y la gestión eficiente del tiempo.

“Hoy en día no veo a las Ciudades Inteligentes como algo a corto o medio plazo. Me parece utópico. Pero está bien poner ese horizonte, esa intención que en la mayoría de los casos parece que es una iniciativa política a corto para obtener beneplácitos en la política por no llamarla “botox electoral”, pero la verdad es que es muy costoso y harto complejo. Aunque la gestión que supone todo esto requiere que los primeros que están publicitando ese interés por esta bonanza, tengan experiencia, tengan conocimiento y tengan capacidad de gestión para ello. Que el tema aún está muy verde” opina Daniel Garrido, CEO de Asociación “APEX-Nacional” (Asociación Nacional de Propietarios, Empresas y Expertos en Edificación”. Sus observaciones (“pegadas al terreno”) se apoyan en años de reparaciones y reflexiones, pero se pueden resumir en un “Empezar por el principio”.

*   Ahí surge un punto bastante interesante. Los grupos de interés, claves en cualquier proyecto: entidades públicas, administraciones locales, empresas proveedoras de servicios y… también los ciudadanos. En fin, un coctel complicado. ¿Tienen los Ayuntamientos capacidad de modificar sustancialmente su modelo de gestión? 

*  “Partamos de la base que el fenómeno de la ciudad inteligente o gobierno inteligente, como se le quiera llamar, cambiará completamente la manera de gestionar lo público, no solo en este país sino que en todo el mundo, ya que la forma actual se está quedando totalmente obsoleta. Por una parte, las grandes empresas privadas disponen de abundante tecnología, no tanto en redes sociales, pero ahí está su tecnología. Ahora bien, quienes están hoy mucho más avanzados son los hogares, motivo por el que creo que no se puede hablar tanto de empresas digitales y sí de hogares digitalizados.

Pero donde hasta hace poco no se podía hablar ni de tecnología, ni de digitalización masiva, es en la Administración Pública. Ahí tiene que producirse una gran transformación. En los 25 años que llevo trabajando para la Administración, el objetivo de todos mis clientes ha sido, “quiero parecerme a una empresa privada”.  Hoy ya no te dicen quiero parecerme a una empresa privada, sino que “tengo que ser como un hogar”. Paradójico ¿no? Parece mentira que el componente físico tecnológicamente más avanzado que tiene hoy nuestra sociedad sean los hogares. Bien, en un segundo estadio figuran las grandes empresas y en tercer lugar, aunque mucho más retrasadas, las Administraciones. Ahí es donde hay que realizar un trabajo realmente intenso. Además no es un decisión cualquiera. Es algo obligado que tienen que hacer todos los gobiernos municipales, las Diputaciones, las comunidades autónomas, el de equipararse a esos hogares digitales, un esfuerzo sencillamente gigantesco.  Comenzando por disponer de una plataforma en la que concejales, gerentes, alcaldes, etc., recojan, analicen y aúnen las peticiones de los ciudadanos, antes de tomar cualquier decisión”.

*   Es decir, adecuarse a los planteamientos de unos ciudadanos que exigirán información para evitar decisiones contrarias a sus intereses 

*   “Así es. Hoy en día el alcalde es un señor al que le modifican diariamente su realidad física, que es su ciudad. Muchas veces de forma radical. Lo he comprobado al hacer muchos planes estratégicos para ciudades donde la obsesión era disponer de un centro comercial abierto. ¿Por qué?, porque sencillamente su comercio tradicional se estaba muriendo debido a que cada vez menos gente vivía en el centro y el comercio que cobraba cada vez más importancia era el de la periferia, es decir, nuevos barrios con mayores y mejores dotaciones. No es lo mismo estar la tarde del sábado con los niños en un centro comercial con calefacción, cafetería, etc., que en una helada (o tórrida) calle del núcleo urbano”.

*  ¿Qué soluciones se han aplicado para corregir este – digamos – desplazamiento? 

*   “Comenzar por la base. ¿Por qué deberían aceptar las limitaciones y ceñirse al centro si comercializando productos propios vía online puede el usuario adquirirlos in situ o bien que los lleven a su casa? Un empresario puede así complementar perfectamente su actividad, ampliar su mercado y obtener más ingresos, sin necesidad de cerrar su negocio. Este es el debate de la rehabilitación del centro. No sé si para bien o para mal, pero cada vez va teniendo menos importancia el sitio en el que las empresas de comercio tienen su sede. Leroy Merlin o Media Mark por ejemplo, que en principio se instalaron en la periferia, hoy en día se están viniendo al centro de la ciudad. Esto se debe a que tienen una competencia brutal en los medios digitales. El cliente puede elegir. Hasta hace poco estaba limitado a los días que pudiese dar un paseo y condicionarse al tiempo que hiciese. Hoy tienes las 24 horas del día y – según te convenga – acceder a productos determinados y, si sabes idiomas, a todas las Web del mundo. Además sigue siendo atractivo pasear por el centro”.

*   En otras palabras. La estructura de la ciudad se potenciará o no, pero el cambio es imparable.  

*   “Así es y hacia donde cambie, sea donde sea, estará muy influenciadas por el uso que le den en su estrategia a los medios digitales. Percibo temas como a los comerciantes del centro histórico debo ofrecerles un amplio acceso a las TIC para que así su mercado sea universal, pero al mismo tiempo y como concejal, potenciar las posibilidades para que darse un paseo por el centro sea algo especial y atractivo”.

Daniel Garrido Castelló, CEO Asociación “APEX-Nacional”
Daniel Garrido Castelló, CEO Asociación “APEX-Nacional”

*   Para esto deberán conjuntarse esos grupos de interés a los que hacíamos referencia. La pregunta parece obligada, ¿cuáles son las barreras a derribar o reducir, para impulsar proyectos público/privados?

*   “Son varias, pero la principal barrera que ha existido siempre para la colaboración público privada, es que todos quieren ganarlo todo. Y eso nunca funcionó correctamente. No se puede establecer una relación de este tipo en la que las partes implicadas no asuman de partida, que no van ganarlo todo. En el marco de una relación/colaboración público privada, la empresa debe entender que su cliente, el aliado suyo, tiene un fin social, por lo tanto existe una parte del dinero que forma parte de la operación, que debe contemplar el beneficio de la comunidad y por lo tanto no se puede exprimir hasta lo último. La parte pública por su parte, debe entender que la privada, para que pueda subsistir y pueda seguir prestando ese servicio durante mucho tiempo, tiene que ganar dinero y ganar lo suficiente como para tener un margen y poder subsistir como empresa”.

*   Una alianza o entendimiento de ambos conceptos parecería lo más indicado     

*   “Es lo que siempre ha faltado en el ámbito de la colaboración público privada, en la que además, ambas partes no han mostrado mucho interés por un tercer elemento, una especie de arbitraje respecto a lo que es justo, al “win to win”, para que una relación se estableciera de alguna forma de manera independiente y objetiva. Como eso ha faltado y una de las parte ha ido a arramblar con hasta el último duro de la otra, tanto en el público como en el privado, muchas operaciones de colaboración no resultan. Si a este batiburrillo tradicional e histórico le añadimos el entendimiento, como comentábamos al principio, de esa visión más amplia y elevada de lo que supone hoy disponer de nuevas tecnologías para planificar servicios públicos y la operativa de implantarlos, entonces lo complicamos mucho más. Es que se convertirá en una decisión muchísimo más difícil, ya que no se trata de compartir dinero, sino de compartir datos. Es decir, datos fundamentales que tiene la empresa o que tiene el Ayuntamiento, los comparto de manera “online”, transparente y leal con mi aliado. Pero eso muchas veces no es así, no interesa”.

* Una relación difícil y complicada, que evidentemente no llega siempre a buen puerto

*  “Es que se trata de una relación difícil de establecer, pero es el único camino posible. Ahora, es evidente y cada vez más, que el servicio al ciudadano requiere un socio tecnológico, a alguien que conozca el negocio de forma específica y que lo pueda prestar con las legalidades exigidas. Además disponer del nivel de tecnología necesario. Sin olvidar que se requiere un esfuerzo inversor tecnológico muy importante, ya que si no tienes economía de escala y sinergias, de las que un Ayuntamiento carece, lo tiene muy complicado. Pero además, se requiere un capital que haga que ese negocio que en un principio pudiera no generar rendimientos en el primer, segundo o tercer año, disponga de capital suficiente para aguantarlo. Si el Ayuntamiento no tiene capital, ni tecnología, ni conocimiento de actividades de negocio, no hay más remedio que recurrir en una parte importante a los servicios para exteriorizar, eso es algo que no va a cambiar y no podrá hacerse de otra manera”.

* ¿Qué solución o posible solución ve a esta situación? 

*  “En un panorama tan complicado, que algo tan sencillo como que todos los Ayuntamientos se unieran para establecer un modelo, obligaría a que el sector proveedor se acomodase, crearía una fuerza diferente, aparte de que todo es replicable. Tendríamos economías de escala y una sinergia verdaderamente alucinantes. Si los Ayuntamientos acordasen, definamos un modelo de recogida de basuras, de comercio histórico o de gestión del patrimonio histórico cultural, sería otra cosa. ¿Qué es carísimo?, vamos, que en todas partes es igual, se pongan como se pongan. Si ya es difícil que entidades de la misma naturaleza, con los mismos problemas, vinculados por las mismas necesidades, se pongan de acuerdo… Pero un Ayuntamiento que negocie en solitario con distintos proveedores en diferentes servicios y además trabaja sin personal cualificado y sin personas que conozcan las particularidades de este tipo de operaciones, evidentemente lo tendrá complicado.

* Qué opina del papel que aquí podría jugar la Red Española de Ciudades Inteligentes? 

* “La RECI está emitiendo normas respecto a cómo deben ser la ciudades inteligentes, pero pienso que esto va más allá de las normas rígidas, es algo mucho más flexible. Está muy bien sacar un proyecto que intente reglamentar lo que es una ciudad inteligente pero, con todo respeto, es ponerle puertas al campo. Antes que nada es difícil precisar que es una ciudad inteligente, porque las ciudades son el parque jurásico ¿no?, donde al final gana la naturaleza. Es decir, las ciudades crecerán o empequeñecerán”.

*   Pero ya hay ciudades donde algunas de estas iniciativas están comenzando a despegar, ahí está el caso de Málaga o Santander. Me imagino que se trata de que puedan expandir su ejemplo o que se vayan otras adscribiendo a estos planteamientos iniciales.

*  “Para eso nació la RECI. Pero creo que si cogiéramos las 8.000 ciudades españolas y sus municipios, ahí cabe todo, desde la pequeña pedanía hasta las más grandes ciudades, y viésemos en sus presupuestos qué partida de 2017 está reservada para Ciudades Inteligentes, seguramente la cifra sería muy bajita. Cercana a cero. Tras un período donde ciudades y proveedores, habían establecido un modelo en el cual parecía que a los proveedores de servicios les iban a anticipar la financiación necesaria y luego se ha visto que no, que no es exactamente ese modelo, caso de A Coruña y otras, pues han surgido más ejemplos. Aunque sí ha quedado algo claro, hay que ir al otro modelo existente, buscar financiación europea. La estrategia 20/20 no habla de Ciudades Inteligentes, habla de sostenibilidad, de hacer cosas mejores en las ciudades y dentro de ese ámbito me consta que hay muchísimas iniciativas, pero del dicho al hecho hay muchísimo terreno que recorrer.  Por ello y en estos momentos, lo que más difícil veo en todo el modelo de Ciudades Inteligentes, es la financiación. Que es lo que nadie me ha aclarado cómo se va a hacer”.

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