En un mundo digitalizado la labor del consultor es cada día más vital

En un mundo digitalizado la labor del consultor es cada día más vital

Históricamente la consultoría surge cuando los cambios económicos crean nuevos desafíos y los visionarios de la empresa proveen soluciones. Este servicio, como tantas innovaciones de gestión y tecnología, nació en Estados Unidos a principios del siglo XX en momentos cuando aquel mercado crecía y se expandía, un escenario en el que se integraban empresas de todo tipo, vía fusiones y consolidaciones. El crecimiento de las empresas era formidable, hasta el punto que algunas de ellas empleaban a más de 100.000 personas. ¿Cómo adaptarse a este nuevo escenario nacional?

Y aquí surgió el gran desafío, ya que nadie antes había intentado administrar organizaciones tan vastas. Quien marcó las nuevas reglas de juego fue un joven profesor de contabilidad llamado James McKinsey. Su aporte fue un libro publicado en 1922  titulado «Control Presupuestario», que para el EE.UU. corporativo de la época fue toda una revolución.

En vez de usar los típicos registros históricos de una empresa para analizar los resultados del último año, McKinsey propuso imaginar cómo sería el futuro de los negocios. Sugirió plantear los planes y las metas de cada departamento, para luego comparar esos planes con los verdaderos registros de lo que se había hecho y modificarlos si hacía falta. El método de McKinsey permitió a los gerentes tomar el control, marcando una visión futura que iba más allá que el simple análisis del pasado.

Un siglo más tarde e inmersos en un siempre cambiante panorama socioeconómico, una de las certezas en el actual marco de la economía digital, es que el modelo que puede generar desarrollo económico y crear empleo es la transformación digital de las empresas tradicionales. En España y en todo el mundo, esto supone un importante reto empresarial y las empresas consultoras deben estar preparadas para ejercer de palanca de transformación que permita a sus clientes generar valor y ser competitivos en este nuevo escenario.

Máster en Transformación y Consultoría de Negocio de la UAM

Ante este desafiante y atractivo panorama no puede extrañar que trabajar en una consultora TI sea el deseo de muchísimos jóvenes una vez finalizados sus estudios universitarios. Los datos hablan solos, ya que dentro del sector tecnológico la consultoría de negocio es una de las salidas profesionales con más futuro en estos momentos. Recientemente, la Asociación Española de empresas de Consultoría comentaba que más del 75% de las contrataciones que se realizaron en este sector durante 2018 fueron indefinidas, por lo que el porcentaje de contratos fijos en este tipo de compañías logró superar el 90%.

Ahora bien, cierto es que la consultoría es un trabajo tan fascinante como desconocido para la mayor parte de la población. Para muchos jóvenes trabajar en grandes empresas consultoras es una meta ideal, pero ignoran cómo llegar a ella, qué cualidades buscan las principales consultoras de negocio en sus candidatos o cómo reclutan a los mismos. Tampoco tienen muy claro cómo será su día a día una vez comiencen a trabajar en ello.

Para empezar, no hay que olvidar que los consultores precisan una formación específica y actualizada en el contexto de transformación digital. Con este objetivo se planteó el Máster en Transformación y Consultoría de Negocio de la UAM, recientemente concluido, programa que, en colaboración con Accenture, se implementó a la medida de las necesidades actuales y futuras del sector de la consultoría. El profesorado estuvo integrado por una combinación de especialistas de la Escuela Politécnica Superior y de consultores con una larga carrera profesional, les enseña todo lo que necesitan para afrontar con éxito su primer día en una empresa de estas características.  Como fondo un interesante estímulo, a lo largo de todo el máster todos los estudiantes realizaron prácticas remuneradas en Accenture

Yolanda Bueno, Codirectora del Máster en Transformación y Consultoría de Negocio de la UAM
Yolanda Bueno, Codirectora del Máster en Transformación y Consultoría de Negocio de la UAM

Yolanda Bueno, Codirectora del Máster, recuerda que “hoy en día no hay sector ni empresa que no se vea arrollada por la transformación digital, lo cual les obliga a integrar en sus equipos a profesionales multidisciplinares muchos de ellos procedentes de las carreras STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, aunque también está abierto a los alumnos de ADE, Economía, Derecho, empresariales y otras disciplinas).

Por ello se dedicó una parte importante del programa a la disrupción tecnológica, a todos aquellos drivers que están generando modelos disruptivos en las empresas. Durante su formación, los alumnos aprendieron sobre Cloud, las posibilidades que el Blockchain ofrece para crear redes de confianza y cómo se pueden aplicar a las empresas o a sus procesos, AI, robótica, IoT, plataformas, etc.

Para la UAM es importante que los estudiantes del máster conociesen también cómo se genera la inteligencia artificial a partir de otros sistemas y qué es necesario para que todos ellos puedan funcionar como una unidad aportando el mayor valor para las empresas. Otra actividad complementaria muy interesante fue la visita realizada al “Accenture Digital Hub Madrid” , donde los alumnos experimentaron, entre otras, las aplicaciones de realidad aumentada (AR) o realidad virtual (VR), observando las posibilidades que este tipo de tecnologías ofrecen a las empresas para que estas puedan mejorar la experiencia del cliente o para procesos internos.

El fin último de todo consultor es buscar soluciones que aporten valor a esos clientes que han puesto confianza en la firma para la que trabajan pero ¿cómo desarrollan su labor a diario? ¿Qué cualidades se precisan para convertirse en consultor TIC? Lo primero de todo, destaca Yolanda Bueno, es “apostar por una formación de calidad y que el alumno salga con la especialización que requiere este tipo de puesto. Si además esa formación contempla dentro de su plan de estudios un primer acercamiento a la empresa mediante la realización de prácticas profesionales antes de finalizar los estudios, el alumno saldrá mucho más preparado para enfrentarse a su trabajo diario”.

Durante la clausura de la primera edición del Máster, Juan Pedro Moreno, Presidente de Accenture en España, Portugal e Israel, destacó que “en Accenture llevamos ya varios años trabajando para acercar el mundo académico y las necesidades de las empresas, a través de la capacitación y formación de nuestro propio talento. Una vez realizado el máster, los 20 alumnos de la primera edición han realizado prácticas con nosotros durante los 6 meses que ha durado el máster y vamos a contratar al 100% de los estudiantes”.

DATOS PARA UN INFORME
Cualidades que definen la personalidad de un consultor
Los consultores se han vuelto imprescindibles hoy en día. Dependiendo del proyecto y de la etapa de desarrollo del mismo, de su papel y responsabilidad dentro del equipo así como de múltiples factores, su día a día puede ser muy diferente.

1. Capacidad de análisis, generación de alternativas y soluciones. El consultor ha de estar a la última en tendencias, y siempre en alerta y búsqueda continua. “Las empresas buscan profesionales inquietos, curiosos, que sepan preguntar, que les guste asumir retos, que sepan trabajar en equipo y sobre todo, orientados a labrarse una carrera en la que jamás se deja de aprender porque siempre se están buscando soluciones” señala Yolanda Bueno.

2. Flexibilidad, organización y planificación. Al trabajar en diferentes clientes, el consultor tiene la posibilidad de integrarse en equipos muy diversos, trabajar con diferentes culturas, metodologías empresariales, diferentes idiomas. Además ofrece la posibilidad de conocer y aprender mucho de las diferentes empresas para las cuales trabaja. Aprendizajes que luego le servirán al consultor para dar soluciones y aportar valor a nuevos proyectos en otras empresas.

3. Versatilidad y apertura al cambio. Al asumir distintos tipos de proyectos muy diferentes entre sí, los consultores adquieren una visión muy amplia de su área de expertise. Además, el trabajo como consultor no resulta nada rutinario, ya que cada cierto tiempo cambian de proyecto y permite adquirir un amplio conocimiento de las diferentes áreas de la empresa (estrategia, clientes, operaciones, tecnología, personas, finanzas…) lo cual ofrece al profesional una gran versatilidad.

4. Empatía, trabajo en equipo y buenas dotes de comunicación. Al interactuar con multitud de personas reforzarán su capacidad de interacción social lo que les proporciona tejerse una amplia red de contactos profesionales.

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