Entrevista a José Manuel de Riva, Vicepresidente de CEPYME

“La digitalización continúa siendo una asignatura pendiente para gran parte de la empresa española”

Por Pedro A. Muñoz

José Manuel de Riva, vicepresidente de CEPYME

“Globalmente hablando, ni la empresa española ni los empresarios han considerado que invertir en lo digital, en sus relaciones con el tratamiento de datos y sistemas, en la necesidad de posicionar digitalmente su compañía, … sea realmente mucho más importante que disponer de herramientas vanguardistas, programas informáticos o una página Web. A la vista está. Tenemos que valorar que la digitalización es un tema vital que transforma operaciones y procesos de manera bastante radical. Ahora bien, aunque la digitalización aún no ha llegado, puede que quizás, con el proceso de desaceleración que hemos empezado a vivir, cambie sustancialmente el panorama”.

 Durante una conversación con Datágora, José Manuel de Riva, Vicepresidente de CEPYME y anterior Presidente de AMETIC, analiza, de forma objetiva y realista, la situación de la digitalización de la empresa española y el papel que debería estar jugando en nuestra economía. Sobre todo, en estos momentos. En su exposición, de Riva se apoya constantemente en datos y cifras. “No olvidemos -recuerda- que la brecha digital española se mide por índices como el NRI (Networked Readiness Index) del World Economic Forum; por el índice DESI… Todos los datos que sobre digitalización, referentes a la Unión Europea, demuestran que -en este ámbito y en los últimos cinco años- no hemos cambiado apenas, aunque en algún punto hayamos subido uno o dos niveles, y en otros indicadores hayamos descendido”.

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidadHace ya un tiempo Ud. afirmó que “La revolución de la economía digital no está ocurriendo en España”. ¿Hasta qué punto mantiene esa opinión? ¿En qué hemos bajado, por ejemplo?

* Se observa que hemos bajado en el NRI, índice de valoración de toda una serie de parámetros que -en conjunto- miden anualmente el nivel de digitalización de una economía. Estamos en torno al puesto 34 ó 35, de un total de alrededor de 80 países. Cierto que, en algunas áreas, estamos bastante por encima de la media, pero en otras no. La inversión empresarial de España es una de las más flojas, con respecto al ratio que debemos utilizar: porcentaje sobre beneficios, sobre facturación, sobre tamaño, sobre el número de empleados… Tenemos unos ratios muy bajos.

En las pymes, los problemas se acrecientan. Tienen una serie de características que las hacen muy vulnerables: por tamaño, falta de músculo financiero, en fin… En gran parte, son empresas con poca base en lo tecnológico y también en lo financiero; que han desarrollado casi siempre una actividad localizada en un área concreta. Además, muy pocas pymes están internacionalizadas en España, muy pocas cuentan con varias sedes, y todo esto las hace depender mucho del territorio donde actúen, del sitio donde se encuentran localizadas.

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidad Lo que les impedirá crecer en muchos sectores…

*  Porque se requieren recursos e inversiones, y ante una necesidad, sólo pueden acceder a la financiación de manera muy limitada, lo que frena y limita mucho su crecimiento. La digitalización continúa siendo una asignatura pendiente para gran parte de la empresa española. Con frecuencia, el directivo de la pyme adolece de falta de formación y de suficientes conocimientos técnicos y de digitalización. Tampoco cuenta con una preparación suficiente para entender los problemas y saber cómo afrontarlos.

Conviene no olvidar que, el directivo de la empresa española (sobre todo de pymes) está muy absorto con el día a día. Es cortoplacista porque no le queda otra; no puede revisar temas que exijan un análisis profundo a largo plazo y que, sobre todo, requieran inversión. Tampoco sabe – aunque debiera- por dónde van las tendencias y cómo adaptarse a ellas. A veces, cuando necesitan contratar especialistas con determinadas competencias, suelen topar con una barrera: el personal nuevo con base tecnológica no abunda en España. Además, contratar personas con alto nivel tecnológico no está al alcance de cualquiera. Ni siquiera para empresas que ya hayan trabajado con este tipo de personal; digo hayan…, ya que sus departamentos de TI casi han desaparecido, puesto que muchos de sus técnicos -una vez formados- han sido fichados por compañías más grandes. Así, se le generan a las pymes un hueco importante.

Esta escasez la estamos padeciendo ahora mismo porque, en formación, la verdad es que no estamos bien enfocados; otro de los índices que también mide el NRI.  Posiblemente, tenemos la formación en áreas que no necesitamos, mientras carecemos de la que, de verdad, necesitamos.

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidad ¿Y potenciar la formación profesional que en su momento fue un sólido apoyo de nuestra economía? Aunque se ha visto un poco desbancada por una concepción más social que económica, relacionada con una presunta preeminencia de estudios superiores, marco en la que el estatus es un factor decisivo

*  Totalmente de acuerdo. La gente quiere ser universitaria, sí o sí, porque un estatus como ingeniero o universitario en la sociedad se supone que –aparentemente al menos- te va a dar mejor posicionamiento, más acceso a determinados puestos y más, si quieres,… nivel socioeconómico. Pero eso, es un error. Ahora mismo, vemos que muchos universitarios -que además están subempleados- desempeñan trabajos que no se corresponden con lo que han estudiado, lo cual no sólo crea frustración, sino que también traumatiza bastante a esa persona que ha hecho un gran esfuerzo por alcanzar una meta profesional.

José Manuel de Riva, Vicepresidente de CEPYME y anterior Presidente de AMETIC
José Manuel de Riva, Vicepresidente de CEPYME y anterior Presidente de AMETIC

Hace muchos años que la formación profesional ha sido abandonada por los poderes públicos, porque –quizás- no era algo que atrajera a la gente o consiguiera votos. Seguramente, el hecho de tener una universidad en cada esquina está muy bien, pero las universidades no pueden ser todas buenas e igual de competitivas… De hecho, en mi opinión, existen demasiadas universidades, demasiadas facultades universitarias; muchas de ellas, están muy próximas unas a otras, y eso va en detrimento de la calidad y genera un aumento del coste.

Pero la formación profesional, que pese a estar un poco denostada por lo que decimos, está recuperando adeptos, dado el momento que vivimos, y muchos jóvenes están comprobando que tendrían más futuro en formación profesional, que planteándose una carrera universitaria que les llevaría más tiempo, les costaría más y, al terminar, descubrirían que no tienen una oferta de trabajo adecuada, como esperaban. Trabajar en el subempleo, es una actividad que no guarda relación con lo aprendido, y eso es un lujo inútil.

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidad Continuando con la digitalización, hace más de tres décadas el ingeniero y consultor Luis Arroyo advertía en uno de sus escritos: “En estos momentos nos sobra tecnología, lo que nos falta es gente que sepa rentabilizarla”. Al parecer y cara a la economía digital, la situación es similar en buena parte.

*  Es que eso sigue siendo verdad. Además de que seguimos sin tecnólogos, y la tecnología sin tecnólogos no sirve para nada. Es como el que tiene un Ferrari en el garaje, pero no sabe conducirlo; si no sabe cómo manejar esa poderosa herramienta, no le sirve de nada. En España, tenemos el problema de falta de conocimiento, de formación, de preparación de muchos cuadros directivos. Muchos de ellos llegaron desde pymes, pero además, la educación que les proveemos no es la que se necesita.

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidad Un panorama que supongo que no escapa a quienes tienen la obligación de conocerlo, pero parece que no lo ven o no lo asumen cabalmente, ¿razones?

*  Es que no les interesa verlo, porque choca con sus visiones cortoplacistas.

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidad Sigamos con la formación. La sociedad digital hacia la que vamos está imponiendo al mundo empresarial preparación, superación constante de pruebas, desafíos de conocimientos y saber hacer, pero una gran diferencia estriba en que una vez alcanzados los objetivos, es necesario continuar durante toda su vida estudiando y preparándose para estar al día en lo suyo y en temas adjuntos…

* La formación interminable es una realidad, absolutamente aplicable hoy día a casi todos los ámbitos profesionales. Creo que no hay ninguna profesión que no requiera reciclaje, formación continua a lo largo de su vida laboral. Unas menos que otras, lógicamente, pero aquellas que tienen que ver con las tecnologías, sabemos que son muy cambiantes y necesitan un reciclaje prácticamente permanente. Si tu función profesional requiere el uso de tecnología, también deberás reciclarte. Abandonarás una forma de trabajar, unos métodos; adquirirás otras habilidades, otras competencias y -si piensas en lo digital- verás que se trata de una herramienta. Una parte importante de tu trabajo comprenderá la formación.

Pero la formación continua de la persona empleada no es la de un desempleado. La formación continua en España se ha dejado de hacer porque cambió el modelo existente que, pese a sus imprecisiones, funcionaba. Se modificó el modelo y, a eso, hay que sumarle el parón que estamos viviendo, pero las empresas no invierten en formación de sus trabajadores lo que deberían, como se venía haciendo, ya que piensan que la formación es algo que debería dar la Administración Pública, mediante fondos para el empleo…

Cuando existía la formación tripartita y el modelo FORCEM, era un sistema que resultaba útil. Parte de las empresas, contribuíamos al fondo de Formación de la Seguridad Social, que se revertía para impartir formación a nuestros empleados, dado que estos fondos no iban destinados a primer empleo. El modelo iba destinado a reciclaje, a formación continua…

Ese tema también ha cambiado, con lo cual las empresas estamos padeciendo una falta de apoyo a la formación. Parece que la cuestión se está reconstruyendo de alguna manera, ya que nos acabamos de enterar que el Ministerio de Empleo -que lleva estas competencias-, pretende que volvamos a tener formación continua en las empresas, lo que sin duda aplaudiríamos.

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidad Hace dos o tres años un informe de McKinsey Global Institute indicaba que el 48% de las actividades desarrolladas en España son potencialmente automatizables con la tecnología actual. Acelerar la digitalización precisa un esfuerzo conjunto entre instituciones públicas, sector privado y las personas. ¿Ha tenido reuniones o espera tenerlas con las autoridades competentes?

* Los agentes sociales se reúnen con el Gobierno cuando éste quiere, pero el Gobierno en cuestión no siempre quiere y no siempre se reúne con todos. ¿Me reúno con los sindicatos, o con las asociaciones de empresas? ¿Por qué?… Habría que preguntárselos a ellos, pero la información es escasa y mucha de la que obtenemos es a través de la prensa.

Tampoco tenemos una clara visión de las cosas que quieren hacer, cuándo y cómo. Además de qué se discute y se cuestiona por parte del mundo empresarial, sobre todo de la pyme, y si esto conviene o no y en qué nos afecta.

José Manuel de Riva, Vicepresidente de CEPYME
José Manuel de Riva, Vicepresidente de CEPYME

Actualmente, hay un problema sobre la mesa: la derogación o modificación de la reforma laboral. Ya se está viendo venir porque que se han dado pasos en esta dirección. Esto tiene una gran repercusión en toda la estructura laboral. Al mismo tiempo, convendría saber –respecto a la formación para el empleo- cómo quedaría el modelo actual; si se alteraría; si pasarían competencias a otro Ministerio. Todo esto supondrá un parón, como hemos visto en otras ocasiones. La Administración cambia su organización y pasa del administrado, que se queda ahí a verlas venir.

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidad Volviendo a la digitalización. Se han abierto posibilidades para infinidad de nuevos negocios, pero también se ha generado una alta incertidumbre entre los empleados (sentimiento de incompetencia al no adaptarse rápidamente a la nueva situación, depresión, stress, etc.) alteraciones que llegan a suponer el 30% de las bajas laborales en España, según un informe de Sodexo.

*  Un debate enorme. Gente que sobra y gente que falta; gente que se va al paro y se queda sin empleo,… Pero las nuevas habilidades, los nuevos skills, no son los de los trabajadores actuales y, además, si algo deja de hacerse de manera convencional y se hace –digamos– de manera automatizada, robotizada, digitalizada… ¿qué pasa?

No hay una respuesta clara. Si se generara paro, ¿se generarían nuevos puestos de trabajo? Creo que no, aunque es algo muy debatido a nivel mundial. Opino que -a la larga- no se va a transformar, se va a redefinir. Hay puestos de trabajo que no se necesitarán y otros van a surgir; y en el nuevo escenario de un mundo digitalizado surgen muchas, muchas actividades, muchas profesiones nuevas, muchos skills, que se tienen que desarrollar.

La gran incógnita estriba en si la economía será capaz de absorber y de dar empleo a quienes lo demandan. Pienso que sí, y que -a la larga- no se perderán puestos netos de trabajo, aunque algunas empresas se quedarán rezagadas, las nuestras entre ellas.

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidad Otro tema. Diversos analistas coinciden en que el limitado desarrollo de starts-ups de éxito se encuentra estrechamente ligado al escaso acceso a capital que se da en España. ¿Su opinión al respecto? ¿Algún otro condicionante?

*  La suerte. El mundo de las start ups lo conozco un poco, porque me ha tocado lanzar alguna y cerrar alguna otra. No todo es color de rosa. Un porcentaje de empresas no tienen suerte y no arriban a buen puerto, por muchos motivos. Claro que existen ayudas en nuestro tejido productivo, en nuestra economía, pero un caldo de cultivo, un ecosistema para que florezcan muchas start ups, creo que no.

España tiene una buena calidad de gente, con talento, capacidad emprendedora, ideas,… pero muchas veces carece de los apoyos necesarios. Debiera basarse en un sistema que apoye a los emprendedores; que esté dispuesto a arriesgar; dispuesto a facilitar la creación de nuevas empresas, sobre todo los de base tecnológica y que, de alguna manera, le ponga las cosas fáciles…

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidad Esto nos lleva a la financiación… Se dice que uno de los principales temas a evitar son las fuentes de financiación convencionales, como los «créditos bancarios, pues si la idea sale mal terminas pagándolo toda la vida». Diversos analistas insisten al respecto que, hay que optar por «fuentes de capital riesgo, business angels o Enisa», el fondo del Ministerio de Economía con condiciones ventajosas para emprendedores innovadores.

* Si vas a un banco, lo primero que te piden lógicamente son garantías. Cuando una empresa es pequeña, débil, lo más probable es que pidan garantías personales, no a la empresa, sino al accionista. La empresa no suele tener respaldo como para que el banco la apoye, así es que el pequeño empresario hipoteca su vivienda, su negocio, su herencia…lo que sea. Si la empresa no va bien, el proyecto no sale o no se cubren las expectativas,… es el fin de la empresa, que se lleva tu patrimonio y te ves obligado a pagar de por vida.

Lo de la Ley de la Segunda oportunidad, vale, se establecieron medidas, pero no son del todo operativas o no han sido lo suficientemente valientes. Los fondos de capital riesgo; estos fondos, en general, no apoyan a las startups. Son empresas que ya están en una fase más madura, por lo que no quieren saber nada de eso. ¿Por qué?  Porque hay mucho fracaso. Entonces, no queda más remedio que acudir a otras fuentes…

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidad ¿Cómo el capital semilla por ejemplo?

*  En efecto, pero hay poco. En este ámbito, creo que debería haber una mayor y mejor fiscalidad para los inversores en este tipo de proyectos. Que al lanzar una empresa, lo pudieran deducir, tal vez de su cuenta de explotación o de las cuentas de resultados en otros negocios que tengan; también, ayudas públicas. No digo que en este capítulo las ayudas sean enteramente públicas, sería imposible, pero sí ayudas públicas con un afán menos restrictivo, a largo plazo y asumiendo el riesgo de que no te devuelvan el importe.

José Manuel de Riva, vicepresidente de CEPYME
José Manuel de Riva, vicepresidente de CEPYME

Para una pyme, el conseguir un apoyo directo para proyectos de I+D se ha convertido en una misión imposible. Ni siquiera a base de préstamos, ya que los requisitos de garantía se convierten en una losa muy difícil de superar. Cuando estuve de presidente de AMETIC, intenté que el Ministerio de Industria concediese estas ayudas, pero la realidad es que se ha convertido en una tarea imposible en muchos casos, con una exigencia absurda a la hora de valorar requisitos. Se obliga a muchas empresas a devolver las ayudas, porque -según el criterio de la Administración, interpretación no del todo objetiva-, se exige que sea así. Esto ha creado una aversión al dinero público, ya que una ayuda se convierte en una rémora.

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidad ¿Razones? ¿Riesgos…?

* Porque en un proyecto como una startup, arriesgas mucho, buscas lograr un producto, una tecnología, pero te sale bien una de cada diez veces. Si se asume que hay que perder a veces para ganar, pues ahí estaremos siempre. Pero si la Administración Pública quiere, a toda costa, que el dinero que entregan vuelva otra vez a donde ha salido, por ese afán recaudatorio, por lo que la operación se convierte en algo muy difícil, complejo y peligroso. Esta actitud fundamentalista del recaudador la he visto en la Administración Pública y también en la autonómica.

Estamos en una situación en la que las empresas se lo tienen que hacer ellas a pulso, desgraciadamente con escasa ayudas, cuando lo logran. Menciona a COFIDES que es una entidad que cuenta con un presupuesto para mí, muy bajo. A ENISIA, empresa nacional de innovación, dependiente de Industria que -en mi opinión- tiene un enfoque correcto, pero fondos insuficientes.

Debería de haber más entendimiento de la situación por la propia Administración, porque Hacienda y Seguridad Social son los primeros que no quieren que se les escape nada y van tras lo que consideran que se les debe pagar y entiendo que la Administración es la primera que debe sentirse solidaria, porque se nutren de los impuestos que pagamos las empresas y particulares. Creo que ahí hay falta de sensibilidad y excesiva burocracia, y no hay capacidad para entender que lo de la empresa es algo muy frágil y delicado y que hay que cuidar y mimar para que los negocios crezcan y se puedan desarrollar.

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidad La digitalización está haciendo más frecuentes algunos tipos de trabajo, como los empleos por proyecto o los autónomos que trabajan con un único empleador. Estos cambios están haciendo que algunos países modifiquen la regulación para paliar la falta de beneficios y protección que suelen padecer estos profesionales. Alemania, Suecia y Canadá han creado la figura del “contratista independiente”, que ofrece protección adicional a este tipo de trabajadores.

*   Creo que el tema de la subcontratación en España debería ser mejorado y flexibilizado. Parece que la Administración va a hacer lo contrario de lo que se hace en otros países. Por parte de la gran empresa, hay un cierto miedo a subcontratar a empresas que realicen parte de sus procesos core: se puede interpretar como cesión ilegal de trabajadores; interpretar esa subcontratación como una contratación encubierta. Ahí surge un riesgo grande: que alguien pueda volverse en contra de la empresa contratista principal, la que encarga el servicio.

Osea, el sector informático ha dado lugar a que muchas empresas hayan querido contratar a proveedores de servicios, sobre todo en temas como desarrollo de software… Creo que las subcontratas son empresas pequeñas, manejables, más flexibles para hacer las cosas mejor, más rápido y con mayor calidad. La gran empresa tiene trabajadores con una serie de estatus, privilegios, beneficios sociales, que hacen que esa mano de obra no sea competitiva. Así, es más competitivo subcontratarlo a una empresa más flexible, que quizás tenga unas condiciones laborales distintas o no tan buenas como la grande, pero si no es así, en este mercado se subcontrata mucho en la India, por ejemplo.. Destinos “off-shore” donde el desarrollo de software se puede emprender y manejar de una manera relativamente sencilla. Labor que no es muy complicado de hacer, el software no tiene logística, no tiene aranceles, se maneja con gran flexibilidad…  No se puede poner puertas al campo.

Datagora medio especializado en transición digital, smartcities, digitalización, recursos humanos, sostenibilidad y movilidad Por último, en estos momentos de transición digital y dado el momento económico que vivimos, ¿Cuáles diría que son los mayores problemas o dificultades, el gran desafío digital para la CEPYME en este sentido?

* Aunque existan otros problemas muy grandes, capacidad inversora, comercial, personal, etc., para mí lo principal es que la pyme entienda y asuma que debe llegar a lograr el conocimiento necesario para poder afrontar que el mundo digital está ya aquí. La mayoría lo ignora, no lo conoce y, por lo tanto, difícilmente podrá afrontar el reto digital, si no sabe apenas sobre lo que se está hablando.

Ese es el gran problema. Se dicen muchas barbaridades y utilizan muchos tópicos. Todos hablan de Inteligencia Artificial y el 99% no sabe qué es, pese a no ser algo tan reciente. Existía hace tiempo y ha ido madurando hasta que se han dado las condiciones para que sea operativa, rentable, fiable y se pueda desarrollar. Pero la gente dice cosas sin saber muy bien de qué van. Los temas del Internet de las Cosas o del 5-G, son tópicos de los que se habla mucho. Dicen: “Tengo una Pyme y quiero saber cómo voy a sacar partido de 5-G, porque mis teléfonos no son 5-G”. Alguien que no domina el tema, cualquier respuesta le vale y se quedan tranquilos a verlas a venir, suponiendo que ya lo saben todo, porque les ha dicho que el año que viene tendrán capacidad de 5-G.

Hay mucho desconocimiento, muchos retos, por lo que desgraciadamente soy un poco pesimista de lo que se está haciendo y lo que no. Por eso afirmo que en España no se están afrontando los problemas con la suficiente profundidad y valentía, tanto a nivel público como privado. Específicamente, deberíamos tener una mayor claridad de ideas. Y las Asociaciones -como es el caso de CEPYME-, podemos ayudar a que esto mejore y a que las empresas lo entiendan mejor. Pero tampoco crea que tenemos todos los resortes, como CEPYME, como CEOE, como AMETIC,… porque tampoco muchas pymes están participando a nivel asociativo. Algunas razones las hemos hablado: Absortas en sus problemas del día a día, salvo que sea una iniciativa o propuesta muy local, muy a corto plazo, y que el radio de acción esté localizado en su entorno, no lo van a entender y poco podremos hacer para cambiar esto.

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