Estamos ante una preocupante falta de competencias

Luis Lombardero
Luis Lombardero

“Es necesario identificar cuáles son las aplicaciones de negocio de las tecnologías emergentes (Cloud Computing, Big Data, Internet de las Cosas (IoT) e Industria 4.0) por su trascendencia en el desarrollo de la nueva economía digital.  Son temas que hay que integrar en los proyectos de Smart Cities” recuerda el profesor Luis Lombardero, planteamiento que expone detalladamente en su libro “Trabajar en la era digital” que presentará próximamente. Este Doctor en Economía y Empresas, directivo y emprendedor, que actualmente dirige el Máster de Dirección de Empresas Digitales de LID Learning y Lasalle International Graduate School, hace ya tiempo viene centrándose en las  expectativas de negocio de la economía digital y en el concepto de ecosistema digital que se encuentra en las ciudades inteligentes, que han dado lugar a la Alianza Inercia. Datágora recogió sus impresiones sobre este nuevo horizonte.

Datágora. Entre la actual multiplicación de  MBA, ¿qué diferencia al Máster de Dirección de Empresas Digitales” del resto de la oferta de nuestro mercado?

LLR.  En que es el primer Máster que se hace en este país sobre economía digital. Queremos clarificar el panorama socioeconómico y ofrecer a la gente formación relacionada con el momento que vivimos, basada en una información real y contrastada, muy pegada a la realidad. Que adquieran las competencias necesarias para poder dirigir la transformación de empresas tradicionales hacia la economía digital, motivarles en la búsqueda de empleo en sectores que los necesitarán como banca, seguros, infraestructuras, operadores de telecomunicaciones, servicios públicos (electricidad, gas, agua, sector sanitario o servicios sociales), industria farmacéutica, del automóvil, transporte, logística, etc.

En estos años de crisis no se han renovado equipos ni sistemas, se siguen utilizando para hacer lo que venimos haciendo hace varios años. Aunque la tecnología permite recoger muchísima información, normalmente no se sabe cómo utilizarla, retroalimentarla y compartirla. En las administraciones públicas, sanidad, etc., nos hemos quedado atrás a la hora de procesar esta abundancia de datos. Disponemos de tantas aplicaciones, tanta información que luego carece de un contrastado detrás. No tenemos certeza si es eficaz, si es real o si los datos  que te están recomendando son reales y correctos. Muchos sectores están en la misma situación, intentando optimizar lo que tienen para intentar dar un mejor servicio ciudadano.

Es como un iceberg, en cuya parte superior figura lo que ya conocemos, Internet, e-commerce, etc., pero en la parte oculta existe una serie de tecnologías y conceptos que ni la sociedad ni las empresas parecen haber descubierto aún. Sólo a partir de 2010  comienza a hablarse de Internet de las Cosas, de sensores, de la Nube, de Industria 4.0, se empieza a hablar de Smart Cities … Esto es grave porque es ahí donde realmente están las posibilidades de crecimiento y donde se crearán los nuevos empleos. Todos los empleos cualificados que señalamos surgirán en esta área.

Datágora. ¿Pero hay  ya un cierto conocimiento, por qué este retraso en definir las funciones y perfiles de estos profesionales? 

*   LLR. Porque hay muchos problemas para cubrirlos. Según el “Manifiesto de las Competencias Digitales”, de la campaña e-Skill for Jobs 2014 de la Unión Europea,  para el año 2020 en Europa (y si no se toman medidas), podría haber 900.000 puestos de trabajo vacantes en el sector TIC. En cuanto a España creo que se habla de unos 90.000, aunque ya en varios países tienen actualmente dificultades para encontrar expertos en tecnologías digitales. Entonces hay que diferenciar entre las meras titulaciones de quienes figuran en el informe de la Unión Europea, gente que egresa de las universidades con una preparación medio obsoleta, por un lado, y las necesidades directamente relacionadas con las tecnologías de vanguardia, por otro. El perfil de quienes actualmente salen de las universidades es muy tradicional, centrado en la informática tradicional, que ya todos conocemos. Pero no saben de Internet de las Cosas, no saben de informática 4.0, no conocen las aplicaciones que disponen para industria, en fin. Tienen idea, pero no saben. Aquí se detecta un GAP cuantitativo con fuertes repercusiones industriales, ámbito en el que peso de la competencia es muy importante.

Luis Lombardero
Luis Lombardero

*   Datágora.  Sobre la competencia y la necesidad de talento. ¿Hasta qué punto la gente con cierta experiencia no se plantea cambiar de trabajo debido al momento que se vive, porque teme no volver a encontrar empleo?.  Gente un poco mayor, que en este sector quiere decir 30 o 35 años

LLR. En casos así hay que diferenciar a quien hace un trabajo más o menos monótono y le cuesta mucho cambiar de ocupación. Aunque sea un buen porcentaje de trabajadores es una situación menos preocupante en relación con la competencia. Más preocupante es que la gente no sepa qué necesidades tiene su empresa y el desafío al que debe enfrentarse actualmente, la transformación digital de la empresa tradicional, un tema que ahora mismo no se cubre. Un informe de McKinsey identifica que el 26% de las empresas en los países desarrollados tienen dificultades para cubrir los puestos que ofrecen, relacionados con la economía digital, por falta de talentos. ¿Cuánto corresponderá a España?

Sin embargo y en el momento que vivimos, continuamos hablando de sociedad de la información, de sociedad del conocimiento, etc., destacando tres modelos de negocio clásicos. El marketing digital y sus repercusiones sociales; el e-commerce; y finalmente la digitalización de contenidos, es decir música, libros, archivos, etc. Lo sabemos, pero seguimos hablando y centrándonos en estos temas, sin esforzarnos por entender qué es la economía digital y qué significa la transformación digital de la empresa tradicional. Con un agravante, la economía digital (de la que aún faltan datos) tiene en general un significado económico pobre, incluso negativo…

Resultado, quienes han ganado dinero en esta primera fase que conocemos como  sociedad del conocimiento, han sido Google, Amazon, en fin, empresas con su empleo y su negocio en Estados Unidos, que en nuestros países no crean puestos de trabajo, no pagan impuestos y encima destruyen empleos tradicionales en la medida en que libros, música y otro tipo de contenidos se pueden obtener gratuitamente en Internet. Creo que las expectativas generadas por la economía de la información como transformación económica no se han concretado…

Datágora.  ¿Ejemplos?  

L.L.R.  Gracias a estas tecnologías nuestro PIB no ha crecido. Existen datos bastante actuales del ONTSI (Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información) que subrayan que en estos últimos años ha descendido la facturación de todas las empresas del sector, excepto de aquellas que mueven publicidad por Internet, ya que los ingresos de Google han crecido, y las de e-commerce, muestra una clara tendencia al alza.

Datágora.  Entonces ¿cuál es el panorama?  

L.L.R.  En España tenemos un modelo económico basado en turismo y ahora parece que otra vez resurge la construcción. Además, se ha estructurado una política económica basada en reducción de salarios y ya está.  Pero no se está haciendo nada por la economía digital, que es la que puede crear empleos cualificados y precisamente en nuevas profesiones, y además porque tiene  una diferencia con la anterior. Es una economía que apunta claramente a las Smart Cities alentando las actividades necesarias para moverlas, desde gestión de farolas hasta  Internet de las Cosas para controlar la movilidad. Existe un amplísimo abanico que precisa de una serie de tecnologías y actividades, pero gestionar estas actividades tecnológicas exige personal capacitado en la misma actividad. Ahí sí que hay empleo para crear soluciones para los países donde se necesite.

*   Datágora.  ¿Entonces cuál diría que es el papel que puede jugar la Industria 4.0 en esta nueva etapa?  

L.L.R.  Vital como factor dinamizador del nuevo  modelo económico. Sobre todo en nuestro caso que relegamos y casi abandonamos la industrialización por unos servicios que no terminan de despegar y asumir la economía digital. Que las tecnologías de la Industria 4.0 no solo ayudan a automatizar, a robotizar, es que impulsan una labor más importante todavía, atender las demandas más cualificadas de la población con más poder adquisitivo… Pero más importante aún, es que detrás de cualquier demanda exista una fábrica capacitada para programar a todas horas la fabricación de producto a producto, poniendo ese pedido a punto para los clientes en 24 horas. Eso es la Industria 4.0, con capacidad de flexibilizar, de hacer productos nuevos uno a uno, etc.

En este sentido Murcia existe una empresa especializada, Muesli 2.0, muy pequeñita y que igual tiene algunos menos puestos de trabajo que otras industrias más tradicionales, pero fabrica en España. Muestra también otra gran ventaja cara al futuro y a nivel  medioambiental, es posible acabar con este tiovivo de expansión por todo el mundo soltando mercancías en todos los sitios, donde se cruzan barcos que llevan lo mismo. Funciones estas que tienen grandes costes medioambientales.

Digamos que Industria 4.0 no solo permitirá transformar las empresas aisladas a nivel producción, es que va mucho más allá que la industria digital ya que no solo digitaliza las  cosas, les da inteligencia conectándolas entre sí, máquinas, cosas,  personas, etc.  Muchas veces pasa por un  proceso de inmigración, escogemos un producto digamos tradicional, le añadimos servicios digitales y ese producto cobra valor. Hay soluciones muy importantes que se pueden lograr para transformar negocios, crear nuevos modelos de negocio que pasan por aplicar estas posibilidades. Y esto es lo que la mayor parte de nuestras empresas, administraciones, etc., por desgracia aún no lo están entendiendo.

*   Datágora.  ¿Si estas tendencias llevan un tiempo en el mercado ¿cuáles son las causas para que no despeguen?

*   L.L.R.  El que las empresas carezcan de los equipos necesarios para salir adelante con su transformación digital. Conclusión, estamos realmente ante un problema en el que faltan competencias. Lo que hace falta para asumir la dificultad fundamental, no está en los informáticos, no está en malos equipamientos, está en los directivos de las empresas. Hay que tenerlo claro. Que si los equipos de dirección de las empresas no son conscientes de ello, de la transformación brutal que en muchos sentidos se está produciendo con la digitalización, el resultado hablará solo y tendrán que vender a empresas del sector a las que les esté yendo bien con las repercusiones en sus empleos.

Datágora.  ¿En su opinión, quién o quiénes serían los responsables de ofrecer o incentivar la adquisición de los conocimientos necesarios para esta nueva época?  

L.L.R. Las empresas y la Administración, que debería ayudar a difundir este tipo de iniciativas ante un abanico de oportunidades tan amplio. En líneas generales veamos el tema de industria por ejemplo, donde Europa tiene en el sector del automóvil gran parte de su peso industrial tecnológico. Pero un mercado interesante atrae competencia vanguardista. A principios de año Google anunció que había desarrollado un prototipo de coche que no necesita conductor, comentando que esperaba ponerlo en el mercado dentro de cinco años. Todo un desafío del sector tecnológico que llega en medio de un panorama económico mundial con luces y sombras. Aunque parte de la industria dude que Google quiera realmente fabricar coches, la verdad es que la empresa quiere seguir a sus clientes dondequiera que usen sus productos durante el curso del día, en casa, en el trabajo, en el coche.

A principios de verano Hyundai puso en el mercado estadounidense el primer modelo que incluye el nuevo software de Google, el Android Auto, un pack con herramientas que ayuda a la movilidad de esos coches en sus funciones. Así es que ya tenemos a unos señores sentados en sus coches, sin nada que hacer al volante por una o dos horas, mientras operan en sus pantallas. No olvidemos que la capacidad de Google para ofrecer  servicios de publicidad, etc., a través de la pantalla, es realmente impresionante. Es un negocio muy calculado.

Cabría pensar qué pasará si Google fabrica sus coches o es simplemente capaz de imponer como estándar su software de movilidad ¿la industria del automóvil, seguirá fabricando?. ¿Google podrá hacerse a través de su software con todo el mantenimiento, gestión del automóvil, etc.? ¿Las industrias del sector del automóvil se convertirán en fabricantes que dependan  de lo que estará pasando en el sector?

*   Datágora. ¿Y qué pasos habría que dar al respecto?  

*   L.L. R. En este tema hay países que ya han tomado decisiones. En Alemania por ejemplo, existe un Ministerio de Transportes e Infraestructuras Digitales, ya que el gran futuro del automóvil está en cómo se configuren las autopistas y otras estructuras y todo el tema relacionado con la gestión de los factores implicados, ya que el automóvil lleva mucha tecnología, mucho IoT, en fin. Pero además, la Comisión Europea ha puesto a Günter H. Oettinger como comisario europeo de Economía y Sociedad Digitales, quien ha propuesto una iniciativa clave: el Mercado Único Digital Europeo. A mi entender aquí hay movimiento de gran calado para ver  qué pasará con la economía, la forma de trabajar, de futuro, pero por desgracia, parece que de esto aquí no están todos muy enterados.

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