G+D advierte: “Cuidado con el impacto de la escasez de chips en los medios de pago, la conectividad y la identidad digital

Microprocesadores

A mediados del pasado 2020 las empresas de alta tecnología advirtieron que algo no marchaba bien en su sector. Comenzaban a escasear los microprocesadores. Uno de los primeros y más serios indicios surgió cuando  los jugadores de videojuegos  se encontraron con problemas para comprar nuevas tarjetas gráficas.

Apple debió escalonar el lanzamiento de sus iPhone y las últimas consolas Xbox y Play Station no pudieron satisfacer la demanda.  Poco más tarde, antes de Navidad la industria automotriz se enfrentó a lo que un experto llamó “el Arrmagedón de los chips”. Y es que los  fabricantes no lograban obtener las cantidades de microprocesadores que requieren los nuevos automóviles. Acostumbrados a trabajar con  “just in time” comenzaron a encontrarse en apuros. A partir de ahí una empresa de tecnología tras otras fueron comprobando lo que significa trabajar con estas limitaciones.

¿Razones?. Una parte se debe a la pandemia, ya que, como bien recuerda un informe de la BBC, “los bloqueos impulsaron la venta de ordenadores y otros dispositivos para que las personas pudiesen teletrabajar, además fueron adquiriendo nuevos dispositivos para ocupar su tiempo libre. Por lo tanto los fabricantes de chips cambiaron sus líneas de producción. Las cadenas de producción no estaba preparada para ese aumento de pedidos. Al empezar a cancelarse pedidos y encargos, los productores de semiconductores adaptaron sus procesos e instalaciones, empleando esos recursos para tratar de llegar a los encargos de las marcas de ordenadores, móviles, tabletas… (…) Aunque casi a fines de año las ventas de automóviles se recuperaron más rápido de lo previsto, mientras que la demanda de productos electrónicos de consumo continuó sin cesar, se siguió exigiendo producir a plena capacidad”.

Construir nuevas fábricas no constituía una solución inmediata, ya que se necesitan entre 18 y 24 meses para abrir una planta. Sin olvidar que más tarde vienen los problemas generados por el ajuste de la producción. Que también lleva tiempo. El panorama se agravó con el despliegue de la infraestructura 5G, que también ha aumentado su demanda.

microprocessor

Aunque Estados Unidos todavía lidera el sector en términos de desarrollo de diseños de componentes, una mayoría abrumadora de estas piezas (83%) se fabrican en Asia.  Corea del Sur (17% y Taiwán (54%) concentran la parte del león del mercado de microprocesadores y crean siete de cada diez chips de memoria.

Dado que las dificultades van más allá de equipos diversos, automóviles, smartphones, etc., el grupo tecnológico de seguridad global G+D (Giesecke+Devrient) ha hecho una seria advertencia sobre un amplio subsector que no parece haber sido tratado debidamente ante las graves consecuencias que la escasez mundial de semiconductores puede tener en áreas críticas para la economía: la de la conectividad, los sistemas de pagos o las identidades electrónicas, impacto que puede prolongarse mucho más en el tiempo en estas industrias que en otras afectadas, tales como la automoción o los fabricantes de dispositivos smartphone.

Un análisis interno desarrollado por la compañía indica que un 10% de recorte en la producción de tarjetas de pago podría desencadenar interrupciones de gran alcance en términos de suministro de efectivo y pagos electrónicos y provocaría un daño muy significativo, tanto desde el punto de vista macro como microeconómico. La empresa también llama la atención sobre cómo esta escasez puede comprometer gravemente también la producción de tarjetas SIM.

Ralf Wintergerst_CEO de Giesecke+Devrient
Ralf Wintergerst_CEO de Giesecke+Devrient

Según Ralf Wintergerst, CEO de Giesecke+Devrient, ante la escasez actual de semiconductores, es necesario que su suministro se aborde de manera responsables para minimizar daños en todos los sectores, y apunta que “es responsabilidad de los políticos dar soporte a la economía y a sus factores productivos más importantes en su conjunto y no servir a los intereses particulares más ruidosos. Los pagos estables –añade Wintergerst–, son la columna vertebral de cualquier economía; la conectividad permite la comunicación y el intercambio de conocimiento y la identidad legal fiable es esencial para proteger los derechos de las personas. En definitiva, se trata, en última instancia, de asegurar la prosperidad económica y la estabilidad social”.

Como indica la empresa, el entorno digitalizado actual opera en gran medida a través de canales electrónicos de comunicación y la disponibilidad de conectividad de extremo a extremo basada en tarjetas SIM de todo tipo es esencial. Por ello, si existen cuellos de botella a largo plazo, los intercambios y transacciones diarios tanto entre personas como entre máquinas, plataformas IoT y otras aplicaciones en red estarían en riesgo. Igualmente, esta escasez afectará al entorno de la identidad personal ya que los chips, embebidos en las tarjetas de identidad (eID) y los pasaportes electrónicos nacionales, permiten la identificación de miles de millones de personas y proporcionan acceso a servicios públicos, atención médica u otros servicios importantes, como abrir una cuenta bancaria.

A este respecto y según G+D, los gobiernos, las organizaciones y los bancos deben trabajar conjuntamente para garantizar, a corto y medio plazo, que factores de estabilidad y crecimiento tan vitales para la economía, como las transacciones de pago, tengan la más alta prioridad en el aprovisionamiento de semiconductores y que los fabricantes de chips tomen conciencia de ello. En este sentido, y al igual que G+D, distintas asociaciones industriales y organizaciones, tales como Eurosmart, Secure Identity Alliance (SIA), Smart Payment Association (SPA) y Trusted Connectivity Alliance (TCA) también han advertido sobre los posibles riesgos económicos y las peligrosas consecuencias sociales del impacto de la escasez de chips en estos entornos.

De cara al futuro Ralf Wintergerst apunta, “adaptarnos a entornos cambiantes y restringidos no es un territorio nuevo para nosotros, y estamos bien preparados para este año ya que gracias a nuestro compromiso de mantener relaciones cercanas con los clientes podemos reconocer las tendencias en el mercado a su debido tiempo y reaccionar rápidamente ante los cambios. Sin embargo, – concluye -, hay que establecer un rumbo político a opciones estratégicas viables a largo plazo que reduzca la dependencia de los fabricantes de chips no europeos ya que, de lo contrario los cuellos de botella actuales persistirán y los aumentos exorbitados de precios y la escasez de suministro amenazarán con convertirse en una realidad permanente”.

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