Hacia la imprescindible descarbonización de la sociedad

Endesa es una compañía que está decidida a jugar un papel esencial en la transformación del modelo energético actual hacia un modelo sostenible

Pese a los concretos objetivos contra el cambio climático que establecieron los Acuerdos de París, las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) no remiten. Las estadísticas  son porfiadas y se ciñen a realidades. Solo una de cada 10 personas vive en una ciudad que cumpla con las directrices de calidad atmosférica de la OMS. En Londres, el problema de la contaminación atmosférica ha ido empeorando cada año y con frecuencia se eleva a más del triple del límite legal establecido por la Unión Europea. La Organización Mundial de la Salud (OMS) por su parte recuerda que, la polución es el mayor riesgo ambiental mundial para la salud y continúa incrementándose a un ritmo alarmante». Resultado: Más de tres millones de personas mueren cada año a causa de la contaminación atmosférica, problema especialmente grave en las zonas urbanas.

Mientras tanto en China, la cantidad de CO2 que el gigante asiático emite por cada uno de sus habitantes, es mayor que la de los 28 países de la Unión Europea juntos. Considerado como el país que más contamina el aire del planeta, uno de los principales elementos responsables de esta situación es su alto nivel de industrialización, con fábricas que durante décadas no estuvieron obligadas a cumplir la normativa medioambiental. Sin embargo – indica un reciente informe de la BBC – “tiene planes concretos para reciclar el CO2 que emite y de paso obtener beneficios”. Y la verdad es que son impresionantes.

Encontrar la forma de que bosques y océanos puedan reducir la elevada concentración de CO2 de la atmósfera se ha convertido en un desafío constante, para el cual se están diseñando proyectos que absorben CO2 artificialmente y lo conviertan en algo útil. Como fondo, la triple cuenta de resultados que debe caracterizar a una empresa sostenible, es decir, que sea económicamente viable, socialmente beneficiosa y ambientalmente responsable, subraya un reciente informe de Endesa.

Hace algunos unos años comenzó a hablarse de la tecnología de “Captura y almacenamiento de carbono”, propuesta recibida entre el escepticismo y el entusiasmo. La captura y almacenamiento de CO2 (CCS por sus siglas en inglés) es una técnica relativamente nueva. En líneas generales y en principio, consiste en no dejar libre el dióxido de carbono que resulta de una actividad productiva, retenerlo con una máquina y guardarlo, para posteriormente transportarlo y almacenarlo hasta que hubiese tecnología suficiente para sacarle partido.

Pero la tecnología avanza sin parar y con los proyectos que se están empezando a implantar, ya no es necesario almacenarlo a la espera de una solución, ya que es posible utilizarlo como recurso. En otras palabras, esto hace que vuelva a tener sentido hablar de esta alternativa para eliminar CO2 de la atmósfera.

Además y tal como demuestra el informe de Endesa, las investigaciones y la tecnología demuestran que el CO2 ofrece utilidades como materia prima para: Crecimiento de verduras y hortalizas en invernaderos.  Alimento en piscifactorías. Fabricación de eco-cementos.  Dentífrico. Sintetizar aspirinas.  Aditivo en las bebidas. Acidificación de la leche para la fabricación de quesos. Cultivar algas para uso de energía renovable. Extintores de incendios. Conservante de alimentos.  Uso insecticida, etc. Este tipo de proyectos es muy interesante, aunque no debemos dejar de lado la necesidad de una transición efectiva del modelo de generación energética y del transporte hacia sistemas más sostenibles.

Ahora bien, una de las grandes interrogantes sobre la reducción o eliminación paulatina del CO2 y dado el escaso tiempo que disponemos, es el papel intensivo que puede jugar la tecnología en sus diversas opciones, sobre todo en lo referente a captura y almacenamiento.

Energia fotovoltaica en viviendas unifamiliares

En un reciente estudio planteado como una propuesta utópica para alcanzar las metas del Acuerdo de París, la compañía petrolera Shell pone el dedo en la llaga advirtiendo que este objetivo sólo se puede lograr con el compromiso de «la sociedad, los mercados y los gobiernos», ya que implicará la transformación «de todos los sectores de actividad económica». Entre otras medidas, sugiere la necesidad de construir 10.000 instalaciones de extracción de CO2, aunque se calcula que para 2020 habrá menos de 50 operando en todo el mundo, aunque Shell ya cuenta con algunas instalaciones de estas características en funcionamiento.

Mientras tanto el tiempo avanza y los plazos se van reduciendo. Como fondo, urge la aplicación intensiva de soluciones.  Los científicos piden que los gobiernos se centren en mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero,  concediendo un papel fundamental a las tecnologías de emisión negativa, señalando diversas vías, incentivando sobre todo y rápidamente las energías renovables y otras, consideradas por el momento de menor impacto, como la reforestación, la bioenergía a partir del CO2 capturado o la captura directa de dióxido de carbono de la atmósfera. Esta última y dados los conocimientos actuales ha sido considerada por Thierry Courvoisier, presidente del EASAC (Comité Cienífico Asesor de las Academias Europeas) como “tecnologías que ofrecen solo una limitada posibilidad realista de retirar el CO2 de la atmósfera y no en la escala prevista en algunos escenarios climáticos”.

No es la solución, pero es una excelente solución a tener en cuenta. Por ello existe un buen número de entidades y empresas que vienen trabajando hace algunos años en esta dirección.  Es el caso de Endesa – compañía que está decidida a jugar un papel esencial en la transformación del modelo energético actual hacia un modelo sostenible – , para lo cual y entre otros objetivos, ha reiterado su compromiso con las principales iniciativas nacionales e internacionales en materia de sostenibilidad, renovando a la vez su compromiso con los diez principios del Pacto Mundial de Naciones Unidas, iniciativa en la que siempre ha mantenido una actividad intensa a escala global y local como miembro del Comité Ejecutivo de la Red Española del Pacto Mundial.

Al margen de compromisos, durante 2017 destaca el trabajo que la compañía ha venido desarrollando para alcanzar los compromisos asumidos en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente con los siguientes:

Acción por el clima. Asumió el compromiso de alcanzar el 100% de descarbonización de su mix energético en 2050, estableciendo objetivos parciales en 2030 y 2040. En 2017 también, destaca la adjudicación de 879 MW en las subastas de energía renovable realizadas en España, y el hecho de que el 44% de la producción eléctrica de la compañía haya estado libre de CO2.

Industria, innovación e infraestructura. Compromiso de invertir 1.400 millones de euros para cumplir un papel esencial en la construcción del futuro energético a través de la digitalización y de los nuevos productos y servicios de valor añadido (e-solutions). En 2017 invirtió en este ámbito 300 millones de euros.

Conviene recordar la Huella de Carbono de Endesa, iniciativa que incluye el desarrollo de una metodología de cálculo, así como una herramienta informática propia, la implantación de un sistema de gestión y la determinación de un inventario de emisiones y remociones de GEI en toda su extensión. Este inventario abarca tanto las emisiones directas generadas por actividades controladas por la compañía, como las emisiones indirectas sobre las que no se tiene un control, pero sí son consecuencia de la actividad desarrollada.

En 2017 solicitó la inscripción de su huella de carbono de los años 2016 y 2013 en el Registro de Huella de Carbono, compensación y proyectos de absorción de dióxido de carbono del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. El objetivo de este registro es contribuir a la reducción a nivel nacional de las emisiones de gases de efecto invernadero, incrementar las absorciones por los sumideros de carbono en el territorio nacional y facilitar, de esta manera, el cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por España en materia de cambio climático.

En cuanto a la captura y almacenamiento de carbono, durante 2017, continuó llevando a cabo diversas iniciativas en el campo de la Captura, Almacenamiento e Utilización de Carbono (CCUS). Desde el año 2011 Endesa opera una planta piloto de cultivo de microalgas para la captura de CO2, situada en la central térmica Litoral de Almería. El objetivo principal es probar nuevos tipos tanto de fotobiorreactores como de microalgas y desarrollar procesos de valorización de la biomasa obtenida como primer paso para demostrar la viabilidad técnico-económica de la tecnología.

El proyecto Algae for Healthy World (A4HW) es un consorcio liderado por Endesa e integrado por siete entidades y organismos de investigación con el objetivo de avanzar en la investigación y desarrollo de diferentes tipos de microalgas para su aplicación con fines alimenticios.

En este ámbito, durante el pasado año se ha finalizado el proyecto de I+D Innovaalga con resultados interesantes en el uso industrial de este tipo de microalgas especialmente en el ámbito de los biofertilizantes. Adicionalmente se ha continuado con el proyecto Algae for Healthy World (A4HW) que es un consorcio liderado por Endesa e integrado por siete entidades y organismos de investigación con el objetivo de avanzar en la investigación y desarrollo de diferentes tipos de microalgas para su aplicación con fines alimenticios.

Como segunda fase de esta iniciativa se está en proceso de diseño de una planta de mayor tamaño (1ha) y mucha mayor capacidad productiva, que se instalaría en la misma central térmica.

Aquí cabe recordar una iniciativa temprana, Endesa junto con Hulleras del Norte (HUNOSA) y CSIC opera desde 2012 una planta piloto de captura de CO2 mediante el proceso de los ciclos de calcinación-carbonatación en la térmica de La Pereda en Mieres (Asturias). Esta planta de 1,7 MWt de tamaño, es el piloto de mayor tamaño del mundo de esta tecnología y el único que se encuentra integrado en una planta térmica empleando gases reales de combustión. Esta tecnología está encuadrada dentro de las tecnologías de captura de CO2 de segunda generación, más eficientes y de menores  costes. Dentro del marco de esta investigación Endesa ha concluido durante este año el proyecto europeo de I+D CaO2, con el fin de probar una variante del proceso que permitiría reducir los costes del proceso notablemente.

Datos para un informe

*   La obligada extracción de CO2 de la atmósfera. Recientemente Shell ha difundido un estudio en el que alerta de que la única forma de cumplir los Acuerdos de París sobre Cambio Climático, especialmente el de «mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales», será imposible si no se extrae dióxido de carbono de la atmósfera. Pero no es una preocupación de hoy naturalmente, ya que en 1991 en un documental de la compañía se advertía de los peligros del cambio climático en una película titulada ‘Climate of Concern‘ (‘Clima de preocupación’). Desde entonces ha seguido invirtiendo en la búsqueda y extracción de combustibles fósiles.

*   Resultados a la vista. En un centro de reciclaje de Hinwil, Suiza, tienen instalado un sistema de captación de dióxido de carbono desarrollado por la empresa Climeworks, capaz de retirar 900 toneladas de CO2 de la atmósfera al año. El sistema de captación consiste en 18 ventiladores situados en el techo de la planta de reciclaje. Estos ventiladores contienen unos filtros cubiertos de sustancias químicas que, al absorber el aire, deja atrapado el CO2 en su interior.  Posteriormente, cuando estos filtros ya no pueden absorber más cantidad de CO2, se extraen y se calientan a una temperatura de 100º C, utilizando para ello el calor residual propio de la planta de reciclaje. https://twenergy.com/a/suiza-prueba-con-la-extraccion-de-co2-del-aire-2816

Lo más interesante de este proceso es que, además de ser una tecnología que favorece al medio ambiente por eliminar este gas tan perjudicial de la atmósfera, es rentable económicamente porque se puede vender el CO2 resultante. Este CO2 puro extraído se está comercializando a 600 dólares la tonelada. Y se espera que, una vez la tecnología esté más desarrollada, el precio pueda ser más competitivo, reduciéndose a los 100 dólares/tonelada.

*   Torre de smog. «El aire contaminado puede ser invisible, pero su impacto en nuestra salud es real. En los Países Bajos vivimos nueve meses menos debido a la polución del aire», afirma el inventor holandés Daan Roosegaarde. Para remediar esta situación el diseñador holandés presentó en Rotterdam (septiembre de 2015) su Smog Free Tower, colosal purificador urbano capaz de limpiar el aire y crear microespacios libres de contaminación.  Una torre modular de siete metros de alto por tres metros de ancho. Dentro de ella se aloja un gigantesco purificador capaz de absorber y limpiar hasta 30.000 metros cúbicos de aire por hora. Para ello utiliza la misma tecnología de iones que los sistemas de ventilación de los hospitales. Además, se alimenta exclusivamente de energías renovables, lo que minimiza su impacto

Objetivo final es crear una burbuja de aire limpio dentro de la ciudad, un espacio abierto al público que reformule la esencia del parque urbano. Roosegaarde, sin embargo, es consciente de los límites de su propuesta, que dista mucho de ser la solución final a los problemas medioambientales de las ciudades del siglo XXI. Smog Free Tower se entiende más como una experiencia que sirva a los estados, las industrias, las ONG y los ciudadanos para reflexionar sobre el grave problema ecológico que supone la polución urbana. Roosegaarde cree que su torre podría ser parte del puente entre la era industrial altamente contaminante y el futuro bajo en gases de carbono.  «Este tipo de solución directa no es definitiva y permanente, es el paso intermedio», dice.

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