Hacia una fabricación (aún más) inteligente

Por Emilio Dumas, Director General de Toshiba España y Portugal

En los últimos años, la implementación de tecnologías como el cloud computing, el 4G o una informática portátil cada vez más potente, ha permitido a empresas de todos los sectores y tamaños alcanzar un nivel sin precedentes de transformación digital en términos de movilidad, productividad y seguridad. A partir de este mismo año, esta primera ola de la transformación digital comenzará a ser superada de la mano de otro grupo de tecnologías emergentes, entre ellas la realidad virtual y asistida, el Edge Computing y la inteligencia artificial, y todo ello con el 5G como catalizador.

La capacidad de crear una convergencia entre múltiples tecnologías será clave para dar forma a la transformación digital 2.0 en la que se sumergirán las empresas en los próximos años. Por ejemplo, yendo a casos concretos, el 5G facilitará la implementación de soluciones IoT y Edge Computing, ambas con un gran potencial para aumentar la eficiencia operativa y la productividad, más aún si se asocian.

Para explicarlo de una forma más gráfica, comenzaré señalando que un estudio de Juniper Research prevé que los sensores y dispositivos IoT superarán los 50 mil millones en 2022, frente a los 21 mil millones que se estimaron en 2018. Esta cantidad, difícil de imaginar, de sensores y dispositivos generará a su vez un volumen de información difícil de gestionar, en caso de no disponer de la tecnología adecuada.

Ante este panorama, entran en juego las soluciones basadas en Edge Computing. Y es que, en la era por antonomasia de la movilidad empresarial, hemos de comenzar valorando el potencial de esta tecnología para aumentar la autonomía y la capacidad de procesamiento de la información en el mismo punto en el que ésta se genera. Con ello, las organizaciones evitan la saturación de sus ordenadores centrales o servicios en la nube, lo cual tiene un valor incalculable en estos tiempos de crecimiento vertiginoso de los datos. De hecho, según IDC, en 2022, más del 40% de los despliegues cloud en las empresas incluirán Edge Computing.

A continuación, pensemos en su aplicación a puestos de trabajo de campo, tales como los servicios de mantenimiento, la gestión logística o la industria, actividades en las que abrirá la puerta a todo un mundo de nuevos desarrollos y aplicaciones. Buen ejemplo de ello son las gafas inteligentes, útiles para acceder en tiempo real, por ejemplo, a especificaciones sobre un producto o instrucciones sobre su fabricación o su mantenimiento, lo que aumentará los niveles de eficiencia y reducirá los posibles errores.

De hecho, según un estudio de Toshiba, las smartglasses serán adoptadas masivamente por el sector industrial europeo en los próximos tres años. Concretamente, así lo afirman el 89% de los directivos de las empresas de ingeniería, el 83% de las de logística y el 77% de las organizaciones con plantas de producción.

Según este estudio realizado entre más de 1.000 organizaciones de este sector en el Viejo Continente, el 79% de los responsables de negocio europeos y el 81% de los españoles conocen los beneficios de la implantación de esta tecnología. Así, y entre otros, señalan permitir a los trabajadores de campo el uso de sus manos en su actividad, pero sin renunciar por ello a la recepción o emisión de datos e información (47% en ambos casos), y mejorar el intercambio de información entre distintos equipos de trabajo (42%).

Los responsables de TI son, por tanto, conscientes de que el tratamiento de unos datos que no dejan de crecer exponencialmente representa una frontera para la innovación, la competencia y la productividad. Pero deben ser conscientes, igualmente, de que no es la única.

La seguridad, una prioridad constante

La oportunidad que brinda la nueva oleada de tecnologías también obliga a las organizaciones a hacer frente al desafío de mantener la seguridad. Y, además, en redes corporativas con dispositivos que no dejan de aumentar, como tampoco lo hacen los esfuerzos de los ciberdelincuentes por detectar cualquier punto débil en las infraestructuras de TI. Basta con señalar que, según Sonic Wall, en el último año, la variedad de ataques ransomware creció, nada más y nada menos, que un 275%.

Afortunadamente, la seguridad seguirá siendo una prioridad para los responsables de TI del sector industrial. De hecho, el 72% de ellos dice estar invirtiendo en seguridad este año, según el mismo estudio de Toshiba. En este ámbito, la tecnología Edge Computing vuelve a erigirse como una solución, al permitir el cifrado local de las transferencias de datos, de modo que éstas son traducidas a un protocolo de comunicación antes de enviarse al núcleo de la red de la empresa, a través de la nube.

En definitiva, del mismo modo que portátiles, tabletas y smartphones han definido, en los últimos años, el nuevo entorno de trabajo en las oficinas, tecnologías como el Edge Computing e IoT harán lo propio con el trabajo de campo en el sector industrial, abocado a la transformación digital si pretende mantenerse en primera línea de la competitividad.

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