Hemos sido clave en la ruta hacia la sociedad conectada

Dentro de pocos años se espera que gracias a la multiplicación de todo tipo de servicios y comunicaciones conectados vía Red, la cantidad de ciudades consideradas como “inteligentes” se haya multiplicado de forma exponencial. Por ello y dadas las particulares y lógicas características de cada centro urbano, unida a la amplísima oferta de soluciones que a diario surgen en el mercado, una de las preguntas más comunes parece ser, ¿hasta qué punto será necesario llegar a una estandarización del concepto? Si es así, ¿en qué áreas y de qué forma?

“Hay que partir de la base que el concepto de Smart City abarca un amplísimo espectro de ámbitos tecnológicos, cada uno con sus propias iniciativas de estandarización y grado de madurez. Nuestra visión – puntualiza – pasa por identificar cuáles son los ámbitos tecnológicos e idóneos en cada escenario, integrarlos y especializarlos para las necesidades específicas de una ciudad”, comentó a Datágora Federico Olavarri, Director de Industry & Society de Ericsson en Iberia.

“De este modo” puntualiza, “hemos identificado: la captura de información de sensores, dispositivos conectados y, por supuesto, el ciudadano conectado; el procesamiento masivo de esa información a través del Big Data; la capacidad de exponer esta información e integrarla en aplicaciones verticales (tráfico, movilidad, gestión urbana, suministros, etc.). Todo ello accesible y escalable en un entorno Cloud.

“Aunque aspectos como la estandarización e interoperabilidad forman parte del ADN de Ericsson, creemos que en este caso el enfoque debe ser tecnológicamente abierto, facilitado la innovación y el uso de capacidades por parte ciudadana. Hay casos donde una ciudad presenta una red de sensores perfectamente desplegada y en funcionamiento, o bien ya dispone de una infraestructura de Big Data. En estos escenarios entonces la estandarización resulta complicada si no responde a estándares de facto, ya que no se puede cambiar la infraestructura existente. Sin embargo si las plataformas pre-existentes son tecnológicamente abiertas, puede impulsarse una componente de innovación sin barreras conceptuales en el diseño global de esa ciudad.

* Datágora. En este nuevo modelo urbano en el que la tecnología se pone al servicio del ciudadano, ¿cómo deberá establecerse la colaboración público/privada?”  

* FO En este caso vemos una oportunidad de eficiencia, sostenibilidad y desarrollo de nuevos modelos de negocio. En este ámbito, la eficiencia debe ser una exigencia tanto en las capacidades que ofrezca la plataforma tecnológica, como en el compromiso de potenciar y aplicar por parte de la entidad pública. Pero además, el marco colaborativo público/privado debe fijar un modelo sostenible donde la tecnología genere un retorno de la inversión en el medio plazo.

Finalmente el desarrollo de nuevos modelos de negocio conlleva una relación entre las entidades públicas y las empresas que garantice un entorno abierto, sobre el que el ciudadano contribuya a la construcción de la ciudad inteligente. En este sentido podemos anticipar ejemplos de servicios urbanos subcontratados de limpieza, recogida de basuras, etc. cuya eficiencia sea guiada por la incorporación de tecnología con sensores en contenedores de basura que priorizan la ruta de recogida de un camión.

* Datágora. Un proyecto de Smart City necesita la colaboración de toda la organización de una ciudad, compartiendo información, búsqueda de sinergias y una política abierta de comunicación interna y – sobre todo – dirigida a los ciudadanos. En este ámbito el gran reto parece ser que el ciudadano se sienta partícipe y perciba los beneficios del proyecto de ciudad. Tecnología tenemos coinciden los analistas, pero ¿qué vías sociales y qué tipo de visión cultural precisará el ciudadano para sentirse realmente partícipe?  

* FO. Este aspecto es realmente una de las claves del éxito. En primer lugar, no podemos considerar que el ciudadano tenga las mismas inquietudes y necesidades en una ciudad mediana del centro de Europa, y en una mega metrópoli en la costa Este asiática. Ericsson conoce perfectamente esta diversidad cultural y social, desde su enfoque global. Por otro lado, la participación del ciudadano la entendemos desde una perspectiva de constructor y consumidor de los servicios de la Smart City. El ciudadano constructor debe encontrarse un entorno de incubadoras de ideas y proyectos. Mientras que el ciudadano consumidor debe percibir los beneficios en forma de servicios colaborativos en un marco sostenible económicamente.

* Datágora. Una pregunta obligada. En España es preocupante la situación de una parte importante de la población titulada universitaria, fundamentalmente aquella que se ve forzada a emigrar para intentar hacer valer sus títulos, ya que en este mercado no encuentra trabajo. Pero también están quienes padecen las condiciones del subempleo, ocupando trabajos muy por debajo de su cualificación, bajos salarios y alta temporalidad. ¿La implantación de las Smart Cities con sus novedosas y grandes repercusiones económicas, podrá paliar en parte esta situación y recuperar algo de ese capital humano desperdiciado?

*   FO. No vemos una Smart City asociada a una plataforma cerrada y acotada a un ámbito funcional y geográfico. Nuestra visión se basa en el concepto de plataforma abierta entendida en entornos colaborativos y sostenibles económicamente. Podemos observar que empresas tales como Uber o Airbnb, están creciendo exponencialmente sin necesidad de una fuerte inversión en una red de transporte ni de residencias vacacionales. Sin embargo adquieren una dimensión global gracias a la tecnología y el concepto de economía colaborativa.

Este concepto nos lleva inmediatamente el desarrollo del entorno local de la ciudad, donde una plataforma tecnológica debe acoger la innovación y supone una oportunidad para que el ciudadano participe en la construcción de la Smart City. Esa participación se sustenta precisamente en el capital humano, como un factor incluso más importante que la propia plataforma tecnológica.

* Datágora. Según indican las estadísticas, una de las complicaciones a las que debe enfrentarse la digitalización masiva de una sociedad son las preocupaciones (de aceptación o funcionamiento) que plantean las dificultades de integración en las aplicaciones “Cloud”.

* FO. En Ericsson consideramos el cambio de paradigma hacia Cloud como un facilitador e impulsor de la digitalización de la sociedad actual. De modo que se hace hincapié en la agilidad para el desarrollo de servicios, eficiencia en el uso de los recursos y la accesibilidad a plataformas abiertas.

En cuanto al concepto de integración, se diluye entre las ventajas que ofrece una tecnología como Cloud, que está dando el salto del mundo TI hacia las redes y operadores de Telecomunicaciones. Sin embargo, los problemas de integración pueden surgir cuando el contexto se estructura en silos, donde cada aplicación demanda una infraestructura dedicada, a veces, especializada.

* Datágora. Veamos otro tema. En el 1º Congreso de Ciudades Inteligentes celebrado en marzo de este año, Ud. subrayó que las ciudades serán el modelo del cambio gracias a las TIC y que su compañía quiere ser motor de ese cambio. ¿A qué tipo de motor se refiere? ¿Cuáles son sus proyecciones en este novedoso escenario?

* FO. La evolución de las comunicaciones móviles y el acceso a banda ancha ultra-rápida han introducido cambios sustanciales en la forma de relacionarnos, facilitando el desarrollo de la economía a escala global. Ericsson ha sido un actor clave en esta transformación hacia la sociedad conectada, y ha sido capaz de interpretar las necesidades del usuario final, facilitando el uso masivo de la tecnología a través de las redes de Telecomunicaciones.

Del mismo modo Ericsson es capaz de trasladar estas capacidades de transformación hacia el contexto de Smart City, donde el ciudadano demanda unos servicios personalizados, y contribuye a la construcción de la ciudad inteligente, mientras que la conectividad y la interacción se extienden hacia el IoT.

* Datágora. Se ha dicho más de una vez que abundan las posibilidades tecnológicas de entender, tanto lo que sucede en una ciudad como a sus ciudadanos a través del uso inteligente de la información, pero que este factor no se aprovecha debidamente. ¿En qué puntos socioeconómicos y/o políticos estamos fallando en España?

* FO. España se considera actualmente un mercado avanzado para las Smart Cities, tanto por parte de las ciudades como de los ciudadanos que adoptan rápidamente las nuevas tecnologías. El uso de la información y su compartición introducen aspectos regulatorios que siempre son susceptibles de ser mejorados, pero que en estos escenarios no suponen una condición de bloqueo para el desarrollo.

Por lo tanto, el impulso económico inicial para las ciudades inteligentes se ha podido ralentizar en los últimos años como consecuencia de la crisis, al mismo tiempo que han explotado las capacidades analíticas y de Big Data. Quizás por ello estemos un buen momento para hacer confluir la captura masiva de la información de las ciudades con la capacidad de procesamiento inteligente en tiempo real.

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