La fábrica del futuro. Humana, Inteligente, Tecnológica y Digital de Javier Borda Elejabarrieta

Hay libros que no se quedan en los anaqueles, se leen, se releen, se medita sobre sus párrafos más interesantes, y además se les presta y/o recomienda su lectura. Sin olvidar que además de clarificar panoramas sectoriales, señalan y/o ayudan a marcar nuevas rutas profesionales. Libros que podemos calificar como imprescindibles en determinadas funciones o trabajos.

Es el caso de “La fábrica del futuro. Humana, Inteligente, Tecnológica y Digital”, de Javier Borda Elejabarrieta. Aunque publicado hace más de un año, sigue siendo un excelente y meditado trabajo para todo aquel que esté realmente interesado en incrementar sus bases de conocimiento para tener una sólida visión industrial del futuro y los rumbos que está tomando la España digital.

Para empezar, el profesor Borda opina que de esta crisis, evidentemente de larga duración, dígase lo que se diga, no saldremos abaratando sueldos y despidos, situación que en el ámbito de la economía global nos aventajan China, los países del Este y  los emergentes. Su mensaje es inequívoco, los países punteros están reorientando sus estrategias para impulsar el desarrollo industrial como foco de crecimiento de sus economías y España necesita potenciar decididamente su formación en la industria para poder estar en esa vanguardia.

Pero la suya no es una propuesta – digamos – “al uso”, es decir, centrada mayormente en las engañosas estadísticas del crecimiento más que al desarrollo  (aunque estemos inmersos en recortes diversos, bajos salarios, puestos de trabajo precarios, etc.), sino que, para sorpresa de muchos, tiene un gran trasfondo humanista. Sus reflexiones apuntan por tanto a la fábrica del futuro. Arrancando de esta postura, escribe “La fábrica del futuro tiene que ser un una “porción activa” de la Sociedad y un ejemplo para ella. Por una serie de características: por su visión a largo plazo, por su valor añadido, por su rigor y coherencia, por su civismo, por su espíritu de mejora y revolución permanente de ideas, por su atracción creativa, y por…pues por su humanidad, que es justo el conjunto de todo lo anterior”.

Sus propuestas son directas e incisivas. Ahí están por ejemplo sus capítulos “Tecnología colaborativa de fabricación y TIC’s: 4.0 y más” donde desmonta algunos conceptos muy popularizados en estos últimos años y que a fuerza de repetidos ya parecen verdades. Además del clarificador  “Qué tecnologías emergentes son más adecuadas para la fábrica del futuro”, en los que sin delirante elucubraciones, propone salidas   .

Porque no se diluye en planteamientos “profundos”. Es el caso del capítulo Un management diferente” que vale la pena releer, sobre todo el apartado “Manejar el envejecimiento de las personas en la fábrica avanzada”. En pocas palabras el profesor Borda demuestra lo vital que puede ser el “know how” de los trabajadores mayores en el desarrollo industrial, haciendo especial hincapié en la pérdida de conocimiento que supone el prescindir de personas de mayor nivel académico o práctico, sin preocuparse por su traspaso de conocimientos, porque se olvida que la FF (fábrica del futuro) es demandante en términos de nivel tecnológico, sobre todo de “la distribución generalizada de  de este conocimiento que suponen cuando se trata de personas de mayor nivel académico o práctico”.

Como miembro de la Asociación Cluster de Aeronáutica y Espacio HEGAN, entre otros cargos, Javier Borda es arte y parte en este dinámico sector, no en vano lleva 30 años asesorando empresas para ser mejores y más eficientes… pero – como recordó – “para ser empresas de futuro”. De modo que con un lenguaje claro y atractivo,  en su libro  plasma conceptos, ideas y realizaciones, ateniéndose estrictamente a una  realidad de la que extrae esperanzadoras conclusiones, fácilmente asimilables por expertos y neófitos.  En otras palabras escribe para todos, algo evidente cuando expone su visión del momento socioeconómico que vivimos y por qué hemos llegado a él.

Conclusiones interesantes, las que se quiera. Ahí van dos. “Nos faltan educación y vocaciones suficientes científico-tecnológicas, y no podemos esperar resultados de esto a corto. Pero muchas empresas – microcosmos al fin y al cabo, y muchos más manejables que un país -, sí lo están. En cada industria podemos crear una “Escuela Modélica” (ya se hacía hace 50 años) que supla las carencias externas siguiendo el modelo que he propuesto (…) y sin duda lograremos un progreso” (página 23).

Para agregar en la página siguiente: “Que nuestro país ha perdido peso industrial en favor de actividades de menos valor añadido no es ninguna sorpresa. Puede argumentarse  que “lo importante es que haya flujo de dinero”. Sea originado por lo que sea, pero no es difícil deducir que esto es un planteamiento miope y peligroso. Y lo es, porque un futuro sólido, con opciones, pasa por tener un conjunto diferenciable de estas, y la capacidad de lograr desmarcarse necesita contenido tecnológico”.

Toda una declaración de principios que podría servir para que muchos políticos reflexiones y aprendan qué es eso de Industria 4.0, sus inmensas posibilidades y dejen de repetir  argumentarios.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.