«La fábrica del futuro impulsa una revolución conceptual total»

Javier-Borda Autor de: Fabrica del Futuro
Javier Borda, presidente de Sisteplant.

“La fábrica será un laboratorio en el que diferenciar lo urgente de lo importante, donde se cumpla con la tarea diaria, pero siempre mirando al futuro y donde exista motivación positiva”, afirmó Javier Borda Elejabarrieta, presidente de Sisteplant, durante la presentación de su libro “La fábrica del futuro. Humana, Inteligente, Tecnológica y Digital”, el pasado 7 de junio en Madrid. Presentación que corrió a cargo de la Secretaria General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, Begoña Cristeto y del director general de Ametic, Benigno Lacort.

Lacort, Cristeto y Borda Presentación libro La Fabrica del futuro
De izquierda a derecha son: Benigno Lacort, director general de AMETIC. Begoña Cristeto Secretaria General de Industria y de la PYME del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Y Javier Borda presidente de Sisteplant y autor del libro “La fábrica del futuro. Humana, Inteligente, Tecnológica y Digital”

Ante un público compuesto en su mayor parte por ingenieros, expuso objetivamente su visión industrial de futuro plasmada en el libro, que de hecho supone una interesante aportación sectorial que aclarará muchas interrogantes a la multitud de interesados en los rumbos que tomará la España digital. Para empezar, el profesor Borda opina que de esta crisis, evidentemente de larga duración, no saldremos abaratando sueldos y despidos, situación que en el ámbito de la economía global nos aventajan China, los países del Este y  los emergentes. Su mensaje es inequívoco, los países punteros están reorientando sus estrategias para impulsar el desarrollo industrial como foco de crecimiento de sus economías y España necesita potenciar decididamente su formación en la industria para poder estar en esa vanguardia.

“En el momento en que todo el sector industrial debe acometer un proceso de transformación digital para poder poner en el mercado los productos que este demanda, (no olvidemos que) en una sociedad la producción arrastra I+D, fija un futuro más blindado a avatares, crea un empleo de calidad, tecnológico y más estable, y tira de las otras actividades de ingeniería y servicios avanzados” comenta.

Pero la suya no es una propuesta – digamos “al uso”, atenta mayormente a las indicaciones del crecimiento más que al desarrollo  (recortes, bajos salarios, puestos de trabajo precarios, etc.), sino que, para sorpresa de muchos, tiene un gran trasfondo humanista. Arrancando de esta postura, escribe “La fábrica del futuro tiene que ser un una “porción activa” de la Sociedad y un ejemplo para ella. Por una serie de características: por su visión a largo plazo, por su valor añadido, por su rigor y coherencia, por su civismo, por su espíritu de mejora y revolución permanente de ideas, por su atracción creativa, y por…pues por su humanidad, que es justo el conjunto de todo lo anterior”.

Como miembro de la Asociación Cluster de Aeronáutica y Espacio HEGAN, entre otros cargos, Javier Borda es arte y parte en este dinámico sector, no en vano lleva 30 años asesorando empresas para ser mejores y más eficientes… pero – como recordó – “para ser empresas de futuro”. De modo que con un lenguaje claro y atractivo,  en su libro  plasma conceptos, ideas y realizaciones, ateniéndose estrictamente a una  realidad de la que extrae esperanzadoras conclusiones, fácilmente asimilables por expertos y neófitos.  En otras palabras escribe para todos, algo evidente cuando expone su visión del momento socioeconómico que vivimos y por qué hemos llegado a él.

“Nos faltan educación y vocaciones suficientes científico-tecnológicas, y no podemos esperar resultados de esto a corto. Pero muchas empresas – microcosmos al fin y al cabo, y muchos más manejables que un país -, sí lo están. En cada industria podemos crear una “Escuela Modélica” (ya se hacía hace 50 años) que supla las carencias externas siguiendo el modelo que he propuesto (…) y sin duda lograremos un progreso” (página 23).

Para agregar en la página siguiente: “Que nuestro país ha perdido peso industrial en favor de actividades de menos valor añadido no es ninguna sorpresa. Puede argumentarse  que “lo importante es que haya flujo de dinero”. Sea originado por lo que sea, pero no es difícil deducir que esto es un planteamiento miope y peligroso. Y lo es, porque un futuro sólido, con opciones, pasa por tener un conjunto diferenciable de estas, y la capacidad de lograr desmarcarse necesita contenido tecnológico”.

Vamos, toda una declaración de principios en solo dos párrafos.

Portada Libro Fábrica del futuroOrganizado sobre la base de grupos de artículos de contenido afín,  surgen algunas figuras  y gráficos que se van repitiendo a lo largo del libro (pero siempre coincidentes), que pueden leerse según el interés del lector. Pero más allá de los enunciados, cada capítulo está tratado de una forma sólida, concisa, coherente  y muy ligada al texto general, de modo que es posible leerlos de forma independiente. Una interesante estructura que recuerda un poco al escritor Julio Cortázar en su novela “Rayuela”, ya que este libro “La fábrica del futuro. Humana, Inteligente, Tecnológica y Digital”, es muchos libros.

Es el caso del Capítulo Nº 2  “Un management diferente” que vale la pena releer, sobre todo el apartado “Manejar el envejecimiento de las personas en la fábrica avanzada”. En pocas palabras el profesor Borda demuestra lo vital que puede ser el “know how” de los trabajadores mayores en el desarrollo industrial, haciendo especial hincapié en la pérdida de conocimiento que supone el prescindir de personas de mayor nivel académico o práctico, sin preocuparse por su traspaso de conocimientos, porque se olvida que la FF (fábrica del futuro) es demandante en términos de nivel tecnológico, sobre todo de “la distribución generalizada de  de este conocimiento que suponen cuando se trata de personas de mayor nivel académico o práctico”.

Otro caso interesante se observa en el capítulo Nº 6 “Tecnología colaborativa de fabricación y TIC’s: 4.0 y más” donde desmonta algunos conceptos muy popularizados en estos últimos años y que a fuerza de repetidos ya parecen verdades. Además de clarificar “Qué tecnologías emergentes son más adecuadas para la fábrica del futuro” sin delirante elucubraciones, propone salidas   .

Una última reflexión. Lástima que este libro no haya salido a la calle hace algunos meses, tal vez podría haber servido de guía de realidades a algunos políticos para enderezar sus propuestas sociolaborales y económicas.

Por P. A. M. FIRMA-DATAGORA-A

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