La factura electrónica incrementa su implantación en el sector secundario

La factura electrónica se ha impuesto en el mundo empresarial como documento dinamizador, ya que su  intercambio es imprescindible tanto para la cadena de suministro como para el departamento financiero de las empresas

No ha transcurrido demasiado tiempo desde que a partir de la Ley 25/2013, de 27 de diciembre, comenzase la aplicación y despegue de la factura electrónica en España y la creación del registro contable de facturas en el sector público. Por sus especiales características, evidentes desde el momento mismo de implantación en nuestro mercado (eficiencia, rapidez, seguridad) la factura electrónica se impuso en el mundo empresarial como documento dinamizador, ya que su  intercambio es imprescindible tanto para la cadena de suministro como para el departamento financiero de las empresas. Debido a su diverso interés y necesidad – según el área de la entidad en la que se utilice -, su trato electrónico ha supuesto una gran mejora en la gestión y los procesos empresariales.

Las razones estaban claras. Normalmente en las empresas el proceso de facturación implica una alta carga de trabajo manual. No solo si hablamos de envío: impresión o compra de facturas, ensobrado, franqueo, mantenimiento y uso de materiales de impresión (tóner, impresora, papel…), revisión de recepción y gestión de cobros, etc.; también en el caso de recepción: manipulado de cartas, distribución interna de las facturas, proceso de aprobación, recepción de llamadas, gestión de fondos en tesorería, gestión del pagos, etc.  Los resultados están ahí: “la factura electrónica optimiza la gestión de estas tareas llegando a eliminar la mayoría de ellas, hasta el punto de que las empresas del sector industrial han aumentado en su utilización”, indican en  SERES, empresa pionera y especialista en soluciones de intercambio electrónico de documentos, que acaba de presentar un interesante estudio sobre el tema.

En este se indica que en 2017 un  42,98% de las empresas del sector industrial, aplicaron el formato electrónico para la emisión de sus facturas y un 29,84% para la recepción. El uso de la factura electrónica en este sector creció respecto a 2016, un 4.63% en la emisión y decreció un 1,64% en la recepción. Estos porcentajes – agrega – se sitúan entre medias de los registrados en otros sectores como el de Servicios, donde el 52,19% de las empresas emiten sus facturas en formato electrónico y el 63,15% las reciben, o el Sector Primario, que ofrece porcentajes del 3,14% y el 2,78% en emisión y recepción respectivamente.

La factura electrónica reduce el CO2 y su impacto medioambiental

De acuerdo con el Estudio SERES de Implantación de la Factura Electrónica en España 2016-2017, el número de facturas electrónicas procesadas en 2017 en España ascendió a 156.656.072 documentos, un 32,19% más que en 2016. De un total de 129.806.396 documentos, un 35,2% más que en 2016, corresponden a transacciones entre empresas (B2B), 15.970.500, un 25,7% más que en año anterior, a operaciones entre empresas y las administraciones públicas (B2G) y 10.656.072 a ventas de empresas a particulares (B2C), lo que representa un incremento del 11,13%.

El Estudio analiza la implantación de la factura electrónica en el sector empresarial de España, ofreciendo datos tanto a nivel nacional como autonómico. El Estudio realiza una comparativa entre el primer semestre de 2017 y el mismo periodo del año anterior.  SERES es pionero y especialista en servicios de intercambio electrónico seguro de documentos desde hace más de 30 años. Cuenta con presencia en Latinoamérica desde hace más de 10 años y es un socio tecnológico para ayudar en la transformación digital priorizando en optimizar, automatizar y asegurar el intercambio de documentos electrónicos B2B, B2G y B2C.

Hay que recordar que desde 2009, SERES elabora anualmente los Estudios de Implantación de la Factura Electrónica en España con el objetivo de contar con un indicador fiable de su adopción por el tejido empresarial y evolución en el tiempo. Al día de hoy el Estudio es un referente nacional al aportar una completa perspectiva del volumen total de documentos tramitados y empresas usuarias, tanto en emisión como recepción, y su distribución geográfica y por tamaño de empresa.

También hay que tener en cuenta que, aunque la factura electrónica tiene validez legal tal como la factura tradicional, se debe ser consciente de que detrás de esa legalidad siempre hay matices tecnológicos (homologaciones, formatos…), de procedimiento (activación de su cuenta en, realización de pruebas, posibilidades de archivo…), evolutivos (actualizaciones periódicas, nuevas exigencias…), etc.  Todos estos matices suelen reflejarse en la normativa, lo que implica estar al tanto de cada cambio y de las implicaciones en sus desarrollos. Se necesita un sistema ágil que transforme, la urgencia, para adaptarse a los requisitos, en seguridad, para cumplir en tiempo y forma con los cambios.

La facturación electrónica amplía su campo de actuación a los subcontratistas autónomos y pymes

Ahora bien, gracias al estudio de SERES, se pueden identificar las transformaciones experimentadas por los sectores más activos en el uso e implantación de factura electrónica en el transcurso de los últimos años y comprobar qué Comunidades Autónomas incrementaron su volumen de facturación en este periodo, como la evolución de la situación en nuestro país para determinar qué medidas son necesarias para su fomento y difusión.

Según el número de documentos, tanto en emisión como en recepción, las autonomías que lideran el ranking en este sentido son: Madrid, Cataluña y Andalucía lideran el ranking; seguidas de las Comunidades del País Vasco y Valencia. En cuanto al número de empresas que facturan electrónicamente por Comunidad Autónoma, 2017 fue un año de cambios. Así, Madrid, Valencia y Andalucía lideran el ranking de empresas que emiten facturas; seguidas de un segundo grupo de formado por País Vasco, Cataluña, Castilla y León y Galicia.

En cuanto a recepción de facturas, Madrid, Cataluña y Andalucía encabezan el ranking de empresas; seguidas de Valencia, Castilla y León, País Vasco y Galicia. En el caso de Cataluña, el estudio refleja una reducción del 4,96% en el número de empresas que emiten facturas electrónicas y del 1,89% en el número de documentos; lo que ha podido deberse a la situación de inestabilidad del segundo semestre del 2017.

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