La factura electrónica reduce el CO2 y su impacto medioambiental

La factura electrónica reduce el CO2 y su impacto medioambiental

El cambio climático, la crisis alimentaria o la explotación insostenible de recursos naturales como el agua o la pesca sitúan el tema de la sostenibilidad en primer plano de la actualidad social y del debate político, pero en todas las escalas, desde lo local/nacional hasta lo planetario. Lo mismo que el consumo indiscriminado de productos derivados. Los datos de diversas fuentes nacionales e internacionales, no admiten equívocos. La sostenibilidad ha dejado de ser una opción y la solución es drástica, o cambiamos la manera como hacemos las cosas o la humanidad se enfrenta a su supervivencia a medio plazo, sin olvidar que el problema tiene grandes y pequeñas soluciones, todas importantes.

Alberto Redondo, director de marketing de SERES para Iberia y Latam
Alberto Redondo, director de marketing de SERES para Iberia y Latam

La solución ya no es un secreto para nadie. Se trata de reducir o eliminar todo aquello cuya producción o procedimiento genere, directa o indirectamente, emisiones de gases de efecto invernadero. Es el caso del consumo indiscriminado de papel para documentos,  por ejemplo. “La migración a un sistema de intercambio electrónico de documentos como la factura electrónica es una de esas pequeñas cosas que se hacen grandes” indica SERES, pionera y especialista en soluciones de intercambio electrónico seguro de documentos. “Las emisiones de CO2 crecen año a año y afectan a la sostenibilidad del planeta -recuerda Alberto Redondo, director de marketing de SERES para Iberia y Latam-, motivo por el que urge poner freno al problema”.

En este sentido el Banco Mundial en su índice de emisiones de CO2, cuyos datos provienen del Centro de Análisis de Información sobre Dióxido de Carbono, División de Ciencias Ambientales del Laboratorio Nacional de Oak Ridge (Tennessee, Estados Unidos), no es nada de optimista, al menos por el momento, ya que las emisiones de CO2 mantienen un crecimiento constante.

Pero se hace camino al andar. En efecto, en el caso de los documentos, al utilizar el intercambio electrónico de éstos, se elimina el papel, se reduce la tala de árboles, lo mismo que las emisiones de CO2 derivadas de la energía necesaria para convertir la celulosa en papel y los residuos que genera el proceso, las emisiones que produce el transporte de ese papel y la impresión de los documentos. Además se reduce la fabricación de las impresoras, tóner, etc. Lo mismo que las emisiones generadas en la producción de sobres, sellos…

Un poco de reflexión

Quien dude de estas posibilidades convendría que valorase algunos datos. La producción de una tonelada de papel implica la tala de hasta 24 árboles, y poner en circulación un kilo de papel requiere hasta 324 litros de agua y el consumo de 4 kilovatios de energía. Trabajar con documentación digital ahorra papel, reduce drásticamente los metros lineales de almacenamiento necesarios y evita gastar litros de combustible para las transferencias de un centro de archivo a otro. “Si cada millón de facturas en papel precisa de 10.000 kg de madera, al facturar electrónicamente ese millón de facturas se tramitará sin necesidad de talar un centenar de árboles reduciendo 0,72 Tm emisiones de CO2. Esto es una contribución realmente importante a la salud del planeta”, subraya Alberto Redondo.

Más datos. Quince árboles adultos producen una tonelada de papel en promedio y cada uno de ellos, vivo, cambia aproximadamente 750 kilos de carbono por oxígeno, al año. Un árbol adulto vivo produce anualmente oxigeno suficiente para 4 personas. Así que cuando se cortan 15 árboles, en teoría se quita oxígeno a 60 personas. Pero hay más. “Algunos datos publicados por la American Forest & Paper Association en su A Tree for Each American, nos permite establecer que un lote de madera aproximadamente 3.300 kg permite fabricar 1.000 kg de papel de calidad superior” señala el director de marketing de SERES.

La factura electrónica elimina el papel y por tanto se reduce la tala de árboles

Por su parte, la reducción del impacto medioambiental en el sector de la impresión no es menor. Se necesitan unos 4 litros de petróleo para producir un cartucho y cada segundo se tiran a la basura unos 8 cartuchos. Si se trata de un repuesto de impresora láser, tendrán que pasar hasta 450 años para que se descomponga. Plazo que, en el caso de algunos componentes de plástico industrial, puede ampliarse a más de mil de años antes de descomponerse, algo especialmente preocupante si se tiene en cuenta que el 70% de los cartuchos utilizados de impresoras en el mundo van a la basura. Las conclusiones del colectivo Red Verde, que realizó un estudio sobre la reducción del impacto medioambiental en la impresión, obliga a plantearnos el tema, destacando que “el 70% del cartucho usados iban directamente a la basura”.

Ahorro global

El coste combinado –medioambiental y de gestión– de la recepción de una factura en papel se sitúa en 7,22 euros frente a los 2,27 del coste de la factura en formato digital. En el caso de la emisión, la unidad de factura en papel cuesta 4,45 euros y 1,64 euros en formato digital. Pero existen muchos otros beneficios que son realmente interesantes para la empresa y su negocio. Entre ellos figura el ahorro de espacio, ya que el paso de archivo físico a archivo electrónico permite unos ahorros del 81%.

Otra ventaja reside en la seguridad que aporta el intercambio electrónico de documentos. Las copias de seguridad, el almacenamiento en la nube o la creación de un sistema de usuarios con distintos privilegios reducen el riesgo de pérdida de información. La recopilación en papel en cambio, está mucho más expuesta y es mucho más vulnerable a la acción de mala fe de uno o varios trabajadores, incendios, accidentes, etcétera.

Hay que recordar también que con el trato electrónico de los documentos se puede acceder a la información de forma más rápida y efectiva desde cualquier lugar. No hay que olvidar que la búsqueda de un archivo electrónico es mucho más rápida y puede realizarse con mayor exactitud que la de un papel perdido entre cientos de archivadores, además de poder realizarse, si es necesario, de forma remota. Una opción que ofrece la posibilidad de flexibilizar las jornadas laborales de los trabajadores, al no ser necesaria la presencia física en una oficina para acceder a determinados documentos, facilitando un funcionamiento más eficiente de las empresas y un mayor grado de satisfacción y compromiso por parte de los empleados.

En cuanto a la información, el documento electrónico permite reconstruir más fácilmente y con mayor exactitud el origen y las modificaciones que ha podido experimentar un archivo, ya que almacenan de forma automática y segura mucha información de contexto sobre cuándo fueron creados, por quién, qué alteraciones han sufrido y quiénes han sido responsables durante todo su ciclo de vida. Finalmente, hay que señalar que la emisión de algunos documentos como la factura electrónica permite hacer mucho más ágil la contratación de servicios asociados, como la financiación o el anticipo de su importe, que en el caso de utilizar papel implica mayor esfuerzo y tiempo.

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