La factura electrónica, solución para ahorrar cientos de toneladas de papel

La utilización de la factura electrónica como una de las soluciones orientadas a reducir el calentamiento global, ya que permitiría limitar las emisiones de CO2 a la atmósfera y emplear la energía de manera mucho más eficiente.

Con sus pros y contras, no cabe duda que esta década marcará un hito en lo que a conciencia ecológica respecta, al menos en España. Reciclamos más, nos preocupa sinceramente el problema de la contaminación, comenzamos a evaluar con mayor seriedad el negativo impacto de la tendencia del “usar y tirar”, en fin, consideramos que “hay que hacer algo” por cuidar y mantener nuestro planeta.  En casi todas las regiones de este se va imponiendo por ejemplo, que el reciclaje tradicional de productos no puede continuar indefinidamente y que es preciso adoptar políticas transnacionales que ayuden a crear sociedades más eficientes, con recursos y técnicas menos agresivas con el entorno.

El abanico de soluciones se abre cada vez más, mientras buscamos y tratamos de impulsar  diversas soluciones mediante acciones de concienciación o estrategias a través de legislaciones/regulaciones en este sentido. Muchas veces para su implantación hace falta el compromiso de la Administración y los Gobiernos, con el fin de crear acuerdos institucionales efectivos, innovar en estos campos, la colaboración entre sectores, la evolución de los modelos lineales hacia otros circulares, crear ciclos de vida ampliados, la consideración de los distintos grupos de interés y nuevos modelos de negocio.

La factura electrónica elimina el papel y por tanto se reduce la tala de árboles

Es el caso del papel, por ejemplo, del que se consumen cantidades ingentes. Su elaboración exige grandes cantidades de agua, energía y madera. A su vez, necesita muchos medios de transporte, con lo que su huella de carbono es elevada. Todo esto tiene un impacto sobre el medio ambiente, y no solo porque se consumen muchos recursos naturales, sino por la polución que supone. La atmósfera y el agua se contaminan con químicos, afectando seriamente a sus entornos, como los ríos y ecosistemas adyacentes.

Reciclar es una buena solución, pero ese papel que se echa en los contenedores no siempre se recicla. En España, sin ir más lejos, solo se recicla un tercio de los desechos urbanos. Por lo tanto, todos los papeles polucionan y lo mejor sería no consumirlos. El problema es que no existe una solución global al respecto y en muchas actividades pasará tiempo antes de que se encuentre alguna solución o bien se elimine su consumo. En otras pueden aplicarse soluciones imaginativas utilizando algunas de las vanguardistas tecnologías existentes.

Así entonces y ante la urgente necesidad de nuevas e imaginativas soluciones, la compañía SERES  filial de Docapost (Grupo La Poste), reconocida pionera y especialista en soluciones de intercambio electrónico seguro de documentos hace más de tres décadas, propone una imaginativa solución. Incrementar la utilización de la factura electrónica como una de las soluciones orientadas a reducir el calentamiento global, ya que permitiría limitar las emisiones de CO2 a la atmósfera y emplear la energía de manera mucho más eficiente.

La utilización de la factura electronica permitiría limitar las emisiones de CO2 a la atmósfera

A estos efectos, parte de la base que cientos de toneladas de madera es el alto coste medioambiental que debemos pagar por emitir facturas en papel. Para muestra, un botón. El 90% de los residuos generados por las empresas se derivan del gran e intensivo uso del papel y el cartón. Cierto es podemos pensar de forma individual que una sola hoja desechada no significa nada, pero el uso de millones y millones en los procesos de facturación, causa un gran daño irreparable al planeta ya que contribuye al calentamiento global, como a no reducir las emisiones de dióxido, además de destruir el hábitat de numerosos animales, insectos y plantas. Sin olvidar que necesitamos generar más energía para la producción de papel.

Alberto Redondo, director de marketing de SERES para Iberia y Latam
Alberto Redondo, director de marketing de SERES para Iberia y Latam

La migración a un sistema de intercambio electrónico de documentos como la factura electrónica “es una de esas pequeñas cosas que se hacen grandes” según SERES. “Las emisiones de CO2 crecen año a año y afectan a la sostenibilidad del planeta -afirma Alberto Redondo, director de marketing de SERES para Iberia y Latam-, de modo que poner freno al problema es necesario. Y cuanto antes, mejor. Si cada millón de facturas en papel precisa de 10.000 kg de madera, al pasar al formato electrónico, ese millón de facturas evita la tala de 56 árboles. Esto es una contribución realmente importante a la salud del planeta”, subraya.

El intercambio electrónico de documentos también implica otros beneficios como la reducción de tiempo que se traduce en 335 años laborables y un ahorro económico que se sitúa en más de un millón de euros. “Resulta paradójico –comenta Alberto Redondo que muchas empresas que han externalizado la emisión de sus facturas electrónicas para reducir costes y mejorar su gestión no hagan lo mismo con las de papel, especialmente cuando en este caso los ahorros son aún mayores”.

En la actualidad – recuerdan en SERES – solo es obligatorio el uso de factura electrónica en nuestro país en la relación B2G según la Ley 25/2013 y en las relaciones B2B de los subcontratistas de la AAPP, obligatoriedad recogida en la Ley 9/2017. A pesar de esta normativa gran parte del tejido empresarial español ha optado por implementar la factura electrónica en la relaciones B2B y B2C, además de la implantación obligatoria en las relaciones B2G. Durante el pasado año 2017, un total de 156.656.072 facturas electrónicas fueron generadas en las relaciones B2G, B2B y B2C generando un ahorro medioambiental medido en 8.557 pinos.

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