La importancia de la tecnología en una ciudad interconectada

Javier de las Heras, Responsable del Área de Tecnología de Vector ITC Group

Ciudad inteligente o SmartCity es sinónimo de ciudad sostenible, uno de cuyos principales retos es lograr utilizar de forma eficiente todos sus recursos disponibles, de modo que el control de estos sea posible desde cualquier dispositivo inteligente. Pero para lograr que una ciudad disponga de movilidad tecnológica a todos los niveles, además de contar con las infraestructuras tecnológicas necesarias, los ciudadanos deberán poder acceder a dispositivos inteligentes para interactuar y contribuir al uso eficiente de los recursos. En otras palabras, conseguir una ciudad sostenible requiere inteligencia colectiva y el compromiso de las instituciones y de la ciudadanía.

La evidencia de que la sociedad debe adaptarse a los retos que supone este crecimiento y adoptar nuevos modelos de ciudad más eficientes a todos los niveles, lo proporcionan estudios como “Behind Smart Cities Worldwide”, de la Universidad Autónoma de Madrid, donde se asegura que en 2050 habrá en el mundo más de 9.400 ciudades inteligentes.

La penetración de los dispositivos inteligentes en España, con un índice del 53,7%, según el Informe Anual de la Sociedad en Red de 2013 del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, está llegando a un punto en el que cada ciudadano en poco tiempo poseerá uno de ellos. Es lógico, ya que en una SmartCity resulta fundamental poder llevar a cabo cualquier tarea cotidiana o gestión administrativa desde un dispositivo inteligente.

En este ámbito, el desarrollo de aplicaciones móviles multisectoriales (aplicaciones bancarias, firma digital, tarjeta sanitaria digital…) que permitan realizar fácilmente desde el dispositivo móvil, multitud de gestiones con la máxima seguridad garantizada, se convierte en un elemento vital. Se generan aplicaciones utilizadas por millones de personas, para realizar gestiones habituales  como transferencias, pagos de facturas, solicitud de préstamos, recarga de móviles,  gestiones bancarias,  pedir un taxi, pagar en un comercio, solicitar cita en el médico, etc.

Otra pieza clave en toda SmartCity es la Administración 2.0. Para ello también es necesario desarrollar soluciones que faciliten y refuercen las relaciones entre la Administración Pública  y el ciudadano, construyendo así aplicaciones tecnológicas que agilicen el trabajo de los empleados de este organismo y que aumenten a su vez la participación ciudadana (pagar el parking, consultar multas, declaración de la renta, etc.) . Todo esto conecta con un crecimiento más sostenible y tecnológico, ya que la tecnología debe  proporcionar al ciudadano la posibilidad de acceder rápida y cómodamente a todos los servicios que ofrece una ciudad, mejorar la experiencia de usuario y ahorrar en los recursos que conllevaría  dicha gestión con respecto al método tradicional.

Las redes sociales son un claro ejemplo del nuevo modelo de SmartCity. Con la integración de las tecnologías en los planes socioeconómicos, políticos y los relacionados con el medioambiente, se impulsa la colaboración entre las ciudades y las administraciones.


Utilizar las redes sociales para fomentar la participación pública supone abrir la gestión a la participación del ciudadano, potenciado éste por las tecnologías de la información y las telecomunicaciones, a la vez que generan otro tipo de oportunidades, como culturales y empresariales, que están incrementando el interés en el mismo por parte de gobiernos y administraciones públicas.


 

Cada vez son más las ciudades y municipios que necesitan monitorizar un gran número de variables para optimizar recursos y dar un buen servicio a la ciudadanía. ¿Objetivo? Llegar a ser una SmartCity mejorando la gestión a través de reducción de gastos, prestación de servicios más eficientes y repercusión positiva en el medio ambiente, así como en otros ámbitos de intervención: movilidad, alumbrado, control de la contaminación atmosférica y acústica, o los edificios inteligentes.

De esta forma, la tecnología se ha convertido en una herramienta fundamental. Y es que, gracias a ella es posible predecir, medir y controlar el consumo de energía de industrias, oficinas, hogares, administraciones y de todos los agentes que forman parte de una smartcity.

En este marco también, las soluciones tecnológicas posibilitan la optimización del consumo energético. En efecto, mediante una red sensorización se puede obtener la información necesaria para realizar simulaciones que calculan el consumo óptimo en cada momento en un proceso industrial. Con esta información se conoce la situación actual y mediante unos patrones predictivos se puede determinar la previsión de demanda en el futuro, lo que permite adecuar el consumo y ahorrar energía.

Este modelo podría ser escalable a otras áreas fuera de la industria, permitiendo mejoras en términos de consumos y costes, lo cual aumentaría la eficiencia energética de las diferentes instalaciones donde se implantase.

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