La ingeniería informática es garantía de empleo (I)

Por su amplitud y alcances, además de sus previsiones, el Estudio Nacional sobre la Situación Laboral de los Profesionales de la TI elaborado por esta organización y por el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), ha generado gran interés entre empresarios y profesionales del sector. No en vano el incrementar la productividad del trabajo especializado y de servicios apoyados en tecnologías de vanguardia, constituye una prioridad para España. Datágora ha conversado sobre este y otros temas con Juan Pablo Peñarrubia, presidente del Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática (CCII).

Datágora. Según el “Manifiesto de las Competencias Digitales”, de la campaña e-Skill for Jobs 2014 de la UE, Europa se enfrenta a una situación paradójica. Por un lado 25 millones de personas desempleadas; por otro, en varios países existen dificultades para encontrar expertos en tecnologías digitales. Pero a su vez – se subraya – en 2020 podría haber 900.000 puestos de trabajo vacantes en el sector TIC si no se toman medidas. ¿Cuál podría ser la situación a la que se vería enfrentada España en esos momentos?

JPP. Hay que entender este escenario de sobredemanda de profesionales de tecnologías de la información. La previsión indica que en 2014 podría haber hasta 900.000 profesionales de este sector (en el mejor de los escenarios evaluados el número subiría a 1.300.000) que serán demandados por empresas europeas y que el sistema educativo europeo (tanto universitario como de formación profesional) no ha tenido capacidad de formación. El mejor análisis de este escenario apunta a que con el alto grado de desempleo juvenil que tenemos en España y el altísimo número de “ni-nis” entre nuestros jóvenes, existe una clara oportunidad de creación de empleo para nuestro país no solo a escala nacional sino europea, y no solo a corto plazo sino a largo. Así pues, por utilizar un símil clásico, está claro que la informática es un tren de empleo y crecimiento que España debería tomar. Que lo hagamos o no, cuánto tiempo esperará el tren en el andén, o si podemos esperar más trenes de esta entidad en nuestra estación, son cuestiones bien diferentes…

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Datágora. Vamos al Estudio del CCII evidencia un alto nivel de ocupación sectorial (94%) subrayando que “puede decirse que (…) se está en niveles de pleno empleo. Las cifras   indican que un 47,3% cuenta con un salario bruto anual oscilando entre 30.000 y 60.000 euros, pero quienes perciben entre 12.000 y 30.000 euros brutos “representan el 41,6%”. Alta cualificación y bajos ingresos. ¿Qué opina sobre la situación de este último grupo y la diferencia respecto al primero?

JPP. La contracción económica de estos años ha supuesto también una presión en salarios y condiciones de trabajo de los profesionales de la ingeniería informática. Es notorio el fenómeno de reducción del precio/hora de los diferentes perfiles ofertados por las empresas de servicios informáticos para conseguir más contratos en esta época de mayor escasez presupuestaria y de facturación. El fenómeno ha llegado incluso a generar frecuentes ofertas antieconómicas (sin margen de beneficio) cuyo único objetivo es conseguir nuevos contratos y previsiones de facturación a corto plazo como estrategia extrema de supervivencia y competencia despiadada.

Son dinámicas que han perjudicado especialmente las retribuciones de los nuevos profesionales (en su primer contrato o con poca trayectoria), quienes han soportado en mayor medida esta perniciosa situación, no solo en los salarios, sino en las condiciones de trabajo en general (horas de trabajo, no retribución de horas extra, horarios, disponibilidad, etc.). Por suerte vemos un cambio drástico en este escenario: Por un lado, el cambio de tendencia económica y de crecimiento está liberando esta presión, habiéndose constatando en 2015 una tendencia de incremento de salarios de los profesionales de las tecnologías de la información. Por otro lado, la sobredemanda de profesionales de la ingeniería informática está desencadenando una “batalla por el talento” entre las empresas, tanto para conservar a sus mejores profesionales mejorándoles no solo el salario, sino también las condiciones laborales en general, como para fichar a nuevos profesionales con mejores condiciones que sus competidores.

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Juan Pablo Peñarrubia, presidente del Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática

Datágora. Pero sobre las perspectivas laborales a corto y medio en un sector altamente cualificado, ¿cómo interpreta las palabras de Francisco Ruiz Antón, director de políticas públicas de Google en España y Portugal, que en el diario El País (2 de febrero) afirmó que “los jóvenes no tienen las competencias digitales que está demandando el mercado laboral”, haciendo hincapié en cuatro perfiles, además de marketing digital, que son: analítica de datos, comercio electrónico, productividad en la nube y desarrollo de aplicaciones para móviles…

JPP. En esta entrevista hay dos vertientes muy diferentes. Primera, lo que se ha dado en llamar las competencias digitales de los trabajadores en general, y su influencia directa en la empleabilidad. Estaríamos hablando del interés de incorporar mayor capacitación en informática en todos los niveles educativos y en todas las especialidades profesionales, ya que el uso de herramientas informáticas tanto generalistas como específicas es imprescindible en todos los sectores de actividad. Por ello se habla de mejora de las “competencias digitales”, siendo especialmente ilustrativa la estrategia europea «e-Skills for the 21st Century” con sus numerosísimas iniciativas de desarrollo.

En segundo lugar está el enorme potencial de los perfiles profesionales de las tecnologías de la información como yacimiento de empleo de presente y futuro. Es decir hablamos específicamente de profesionales del sector informático, en el que hay nuevos perfiles especializados emergentes como los ya mencionados, entre otros, seguridad informática, ciudades inteligentes, internet de las cosas, etc. En este campo específicamente del sector de las tecnologías de la información podríamos mencionar iniciativas europeas de gran alcance como la “Grand Coalition for Digital Jobs “, la Normalización del Marco Europeo de Competencias del Profesionalismo TIC, o la línea “eLeadership” (Liderazgo digital) de la que se ha celebrado reunión plenaria el pasado 2 de junio en Bruselas.

En España se está desarrollando una iniciativa de “Libro Blanco para el Diseño de Formación Universitaria en el Marco de la Economía Digital”, en la que he participado y que bajo el impulso de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (SETSI) del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, y la implicación de varios ministerios (Educación, Empleo y Economía), está efectuando una evaluación y propuesta de nuevos perfiles y competencias en materia de tecnologías de la información, para satisfacer las necesidades de las empresas y la sociedad. Los resultados se presentarán previsiblemente en septiembre.

Datágora. El “Manifiesto de las Competencias Digitales” (de la campaña e-Skill for Jobs 2014) puntualiza que, a diferencia de la mayoría de los sectores económicos “el sector de las TIC está creando empleo”. Parece lógico, ya que en su gran mayoría estos trabajadores han cursado estudios universitarios, o alcanzado sus altos niveles profesionales de forma autodidacta y son posiblemente el recurso más dinámico a disposición de las empresas. Pregunta obligada, ¿qué nuevas perspectivas se perciben y en qué áreas concretas a corto y medio plazo? ¿Su opinión al respecto sobre las ciudades inteligentes?

JPP. En el yacimiento de empleo de los perfiles profesionales de las tecnologías de la información hay fuerte correlación entre el nivel de estudios y la empleabilidad y los salarios. Estudiar ingeniería informática es, a corto y medio plazo una garantía de empleo y promoción profesional. Pero no hay que descuidar que los perfiles de niveles de cualificación de formación profesional tienen también una altísima empleabilidad y demanda. Conocidos los altos niveles de paro juvenil en España hay que animar a nuestros jóvenes a percibir esta oportunidad laboral, ya sea a nivel de formación profesional o a nivel universitario. Todo ingeniero o tecnólogo debe tener necesariamente una alta capacidad de autoformación, pero no se debe infravalorar la formación reglada y de largo recorrido en la trayectoria laboral. La realidad y el mercado constatan que tenemos una formación profesional y universitaria de gran calidad siendo los profesionales españoles de las tecnologías de la información muy demandados y apreciados. Hemos de poner en valor esta fortaleza orientándola hacia las necesidades del mercado y la sociedad, creando profesionales que no solo encuentren trabajo a corto plazo sino que sean capaces de reciclarse y evolucionar a lo largo de su vida laboral. En cuanto a las perspectivas o áreas con mayor evolución a medio plazo, podríamos destacar el incremento en los sectores del Big Data, computación móvil (cloud computing y aplicaciones móviles), ocio digital (videojuegos, multimedia, etc.) seguridad informática, Internet de las Cosas, Smart Cities, inteligencia de negocio, robótica, marketing digital, comercio electrónico, etc. Hay muchas tendencias innovadoras avanzando en paralelo, precisamente por ello la ingeniería informática es una profesión con un presente y un futuro tan positivos.

Datágora. ¿Y en cuanto a las ciudades inteligentes?

JPP. En cuanto a las ciudades inteligentes o Smart Cities, se trata de la aplicación masiva y conjunta de dispositivos, aplicaciones y servicios informáticos en el territorio urbano, para generar todo un nuevo universo de posibilidades de aprovechamiento, negocio y servicios para los ciudadanos y empresas. La sensorización de las ciudades y la facilidad de interacción con los ciudadanos mediante el ordenador que todo el mundo lleva en su bolsillo (hace tiempo que desaparecieron los teléfonos, para dar paso a los microordenadores de computación móvil, que además sirve como teléfono….), van adar lugar a un nuevo modo de concebir la ciudad y la manera de relacionarse con ella, con los ayuntamientos, y entre los propios ciudadanos. A groso modo todo esto y más encierra el potencial de las ciudades inteligentes, que están llamadas a cambiar incluso el propio modo y enfoques de las campañas electorales a nivel municipal.

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