La irresistible dependencia del smartphone y sus secuelas

Ericsson Neurometric Analysis

Cada vez que un usuario ”enganchado” compulsivamente a la comunicación consulta su smartphone, espera una respuesta rápida, inmediata. No acepta retrasos. Es que no los concibe. Pero si los hay (tiempos medido en 2/3 segundos), las repercusiones psicológicas y fisiológicas – que pueden ir desde una ansiedad en alza, hasta una presión sanguínea y un ritmo cardiaco aumentados, e incluso un menor rendimiento en pruebas cognitivas – “pueden llegar a ser realmente graves, hecho que comienza a generar graves consecuencia”, indicaba hace ya dos años un estudio de la Universidad de Missouri (EEUU).

El deseo de no perder ningún acontecimiento con los amigos, celebridades e incluso leves conocidos en las redes sociales está haciendo que las personas seamos cada vez más dependientes de nuestros teléfonos.  La tiranía de los teléfonos inteligentes está llegando a tal extremo que muchas personas están recurriendo a la pantalla cada cuatro minutos durante el día. Basta un ejemplo. Está probado que hay personas que rinden menos intelectualmente si se encuentran lejos de su smartphone.

Frente a este nuevo panorama hace ya algún tiempo que la neuriociencia viene estudiando y midiendo las reacciones de los usuaruios frente al rendimiento de sus comunicaciones via red, demostrando que la demora en la descarga de páginas Web y vídeos para completar tareas, marca límites frustrantres e incrementa el ritmo cardiaco. Estas reacciones han pasado a ser tan comunes, que ya se cataloga a estas personas como afectadas por una nueva enfermedad de curioso nombre: nomofobia (no-mobile-phone phobia). Entre los más propensos a padecerla están las mujeres y los adolescentes. La clave para curarse: aprender a controlarse y desprenderse del móvil de forma gradual. Aunque como declaración de principios no está mal, en opinión de algunos expertos es aún pronto para evaluar y cuantificar el alcance de sus resultados.

Un reciente estudio de Ericsson y Vodafone coincide en que ”hasta los mínimos retrasos e interferencias en la red móvil elevan la tensión y el estrés del usuario repercutir negativamente en su fidelidad e incluso en la imagen de marca del operador”. Este interesante estudio neurocientífico efectuado en Alemania y basado en encuestas a 150 usuarios voluntarios en la ciudad de Düsseldorf, busca estudiar la opinión real de los usuarios de banda ancha ante los efectos que sufren los usuarios por el bajo rendimiento de la red, demostró de forma fehaciente que, un segundo de demora en la descarga de un vídeo puede provocar estrés o que un 70% de los usuarios desisten de verlo si tarda más de 4 segundos en descargarse”. En el proyecto se emplearon equipos de electroencefalografía (EEG) y rastreo ocular para monitorizar la actividad cerebral.

electroencefalografía (EEG) y rastreo ocular para monitorizar la actividad cerebral.

A los usuarios que participaron en el estudio se les solicitó que completaran 13 trabajos concretos en solo 10 minutos,  para lo que se les dotó de un smartphone, al tiempo que se simulaba un deterioro en la calidad del servicio. Las tareas encomendadas incluían acciones comunes, como navegar por páginas web, ver vídeos en streaming y subir selfies. Además de la EEG, se empleó un equipo de rastreo ocular y pulsómetros para medir el rango de atención y la frecuencia cardíaca de los usuarios. Vodafone en colaboración con Ericsson, es el pionero en su mercado y en el mundo en utilizar nuevas fórmulas para estudiar las emociones del usuario.

Según el estudio, los consumidores que poseen gran confianza en sí mismos y tienen altas expectativas sobre el tiempo que tardan en disponer del contenido, incluso un segundo de retraso a la hora de descargar un vídeo, puede provocarles estrés.

Más datos. Un 72% de los usuarios ”millenials” de smartphones en Alemania pierde interés en ver vídeos en dispositivos móviles si los retrasos superan los 4 segundos. Es más: un retraso de solo dos segundos en subir un selfie a Facebook basta para provocar estrés. Los nativos digitales más jóvenes resultaron ser menos tolerantes a los retrasos en descarga de vídeos en YouTube. En lo que a promedio respecta, los usuarios de entre 18 y 24 años se estresan un 38% más que los mayores de 35.

Efectos que sufren los usuarios por el bajo rendimiento de la red

Consultado sobre este informe Guido Weißbrich, director de Rendimiento de Red de Vodafone Alemania, afirmó: “El estudio demuestra lo rápidamente que se frustran los usuarios de smartphones cuando una red de banda ancha no está funcionando de modo óptimo. Un retraso de apenas un segundo al descargar o subir contenido tiene un impacto negativo significativo en la experiencia del usuario, de manera que los servicios de streaming tienen que hacer todo para evitar que el contenido se ralentice o se detenga”.

Con el objetivo de analizar cómo afectaba a la lealtad del usuario y la imagen de marca, el estudio se complementó con un cuestionario que los encuestados rellenaron antes y después de desarrollar las tareas.

Bradley Mead, director de Servicios Gestionados y Diseño y Optimización de Red en la Unidad de Servicios de Red de Ericsson
Bradley Mead, director de Servicios Gestionados y Diseño y Optimización de Red en la
Unidad de Servicios de Red de Ericsson

Bradley Mead, director de Servicios Gestionados y Diseño y Optimización de Red en laUnidad de Servicios de Red de Ericsson, subraya: “Para los operadores es esencial entender cómo se siente la gente de verdad sobre el servicio que les suministran y cómo impacta en sus vidas del día a día. Ahora tenemos datos valiosos que pueden emplearse para optimizar y organizar las redes con vistas a mejorar la experiencia en el uso de aplicaciones populares”.

Ericsson ha reunido las conclusiones del proyecto de investigación en el Ericsson Neurometric Analysis dentro de su cartera de optimización de experiencias de aplicaciones. Esta nueva oferta estará disponible para los operadores a escala mundial.

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