La nomofobia impacta cada día más en la educación de niños y adolescentes

La nomofobia (fobia a estar sin móvil), está impactando seriamente en los más jóvenes

La escena es bastante común. En una terraza cualquiera, un grupo de personas disfruta de refrescantes cervezas, sin embargo y de forma más o menos velada, cuando no abiertamente, cada cierto tiempo miran preocupados sus smartphones. No vaya a ser que en su hotel o terraza no dispongan de wi-fi o que en la montaña su móvil carezca de cobertura.  Se inquietan si su teléfono está con la batería baja. Son las típicas señales del estrés que genera la necesidad de estar “siempre conectado”; para lo que sea, pero hay que estar siempre conectados. Una adicción cada vez más peligrosa.

Algunos ya la llaman la “enfermedad del siglo XXI” y expertos en adicciones afirman preocupados que su número aumenta cada año. Es la llamada nomofobia (fobia a estar sin móvil), un miedo irracional que les embarga cuando algo les impide interaccionar con su móvil. Los expertos señalan que a estas personas (cada vez más jóvenes) les embarga una gran ansiedad si se producen situaciones como la pérdida de su smartphone, se les agota la batería o el crédito y – cómo no – cuando les falta wifi. Al convertirse el móvil en un elemento inseparable de sus vidas y dado el uso intensivo que hacen del mismo, un enorme  porcentaje de la población, de todas las edades y estimado en más de un 55%,  está padeciendo de nomofobia.

El problema es que la mayoría de los estudios/informes enfocan este problema centrándolo fundamentalmente entre la población mayor, preocupación que no parece ser tan intensa cuando se trata del mundo infantil y juvenil. Pero se avanza. Ahí está por ejemplo un reciente estudio My First Device, elaborado por la firma de investigación Edelman Intelligence, de Norton by Symantec, que advierte seriamente que  – entre otras conclusiones -, que tres de cada cuatro padres españoles (78 %) sugieren que ellos mismos están dando un mal ejemplo al pasar demasiado tiempo online, y cuatro de cada diez (41 %) admiten que les han “regañado” sus propios hijos por este comportamiento, lo que pone de manifiesto los problemas de las familias actuales por establecer rutinas saludables de tiempo frente a la pantalla en un mundo cada vez más conectado. Es decir, conciencia hay, pero…

Tras entrevistar a más de 7.000 padres de toda Europa y Oriente Medio (EMEA) con  hijos de entre 5 y 16 años, el informe analiza los desafíos a los que se enfrenta la primera generación de padres “digitalizados” y la enorme brecha generacional existente. A diferencia de ellos, sus hijos nunca han conocido un mundo sin smartphones ni tablets. Por lo tanto, los padres actuales están traspasando una nueva frontera, cuestionándose la edad apropiada a la que sus hijos deberían estar expuestos a la pantalla o tener su “propio” dispositivo, al mismo tiempo que ellos mismos examinan sus hábitos personales y los efectos potenciales que pueden tener sobre sus hijos. ¿Pero cómo hacerlo?.

La nomofofia impacta en personas cada vez más jóvenes

La educación actual de los hijos no es fácil”, señala Ramsés Gallego, Security Expert en Norton by Symantec.A diferencia de sus hijos, la mayoría de los padres actuales no creció con dispositivos conectados como los smartphones y las tablets, por lo que no les es nada fácil fijar y cumplir ellos mismos las reglas de uso de pantallas”.

La investigación de Norton revela también que los niños prefieren pasar todo el tiempo posible frente a la pantalla del móvil antes que estar jugando fuera, y una cuarta parte de los padres europeos asegura que su hijo pasa online más tiempo que ellos. De media en toda EMEA, los niños emplean cada día más de dos horas y media de su tiempo de ocio en dispositivos móviles, una hora y media más que el tiempo que pasan jugando fuera.

Casi la mitad de los padres españoles cree que la tecnología y los dispositivos móviles pueden ayudar a reforzar las capacidades de aprendizaje y resolución de problemas de sus hijos (49 %). Casi tres cuartas partes (71 %) de los progenitores españoles consideran además que tener sus propios dispositivos enseña a los niños a ser responsables. En toda EMEA, una gran parte de los padres considera también que fomentan la creatividad (48 %) y la felicidad (45 %) de los niños. Conviene subrayar que para las conclusiones de este estudio, a lo largo de toda la encuesta, al preguntar sobre dispositivos conectados se refiere a smartphones o tablets conectados a internet, excluyendo de esta definición las tablets u otros dispositivos diseñados específicamente para niños pequeños.

Pero no todo son buenas noticias, ya que los padres también están preocupados por el impacto negativo potencial que puede tener el uso de estos dispositivos. Más de la mitad de los padres españoles (53 %) afirma que el tiempo frente a la pantalla del móvil afecta a la calidad del sueño de sus hijos. A los padres europeos les preocupa también el impacto perjudicial que tienen los dispositivos sobre los niveles de energía (42 %), las habilidades sociales (40 %) y la salud mental (37 %). Conclusiones similares, pero referente a los mayores, podemos leer en diversos estudios e informes.

Estas preocupaciones van a más conforme los niños crecen y manejan sus propios dispositivos, a edades cada vez más tempranas. El estudio demuestra que los padres están cayendo en su propia trampa, ya que de media, los niños españoles consiguen su primer dispositivo a los 10 años, dos años antes de la edad (12 años) que los propios padres consideran que es la adecuada. En los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí la diferencia es aún mayor, ya que se les da a los niños un dispositivo propio con tan solo 7 años.

Los niños prefieren pasar todo el tiempo posible frente a la pantalla del móvil antes estar que jugando fuera

La mayoría de los padres intenta que se cumplan en casa las normas sobre tiempo de pantalla, pero admiten que ellos mismos pueden ser su peor enemigo, ya que sienten que están fracasando a la hora de dar buen ejemplo a sus hijos. Uno de casa dos padres (56 %) en EMEA reconoce que pasa demasiado tiempo online, y casi la mitad (49 %; 48 %, en el caso de los padres españoles) se siente culpable por la cantidad de tiempo que emplea navegando por internet. Un 41 % de los padres españoles admite que sus propios hijos les echan en cara que pasan demasiado tiempo online o que lo hagan en momentos inapropiados, y más de la mitad (el 63 %) afirma estar preocupado por dar un mal ejemplo a sus hijos.

Los padres ven claramente el beneficio de los dispositivos móviles para sus hijos, pero también desean establecer rutinas saludables de tiempo de pantalla, puesto que son conscientes del efecto perjudicial que los smartphones y las tablets pueden tener sobre el sueño y la salud mental”, añade Ramsés Gallego. “Todos deberíamos ser conscientes de cuánto tiempo pasamos online y abordar el problema del excesivo tiempo frente a la pantalla, con los padres siendo los primeros en dar ejemplo. El 63 % de los padres españoles ya han establecido en sus casas determinadas horas o días ‘libres de tecnología’ en los que todos deben alejarse de sus dispositivos preferidos, lo que ofrece una gran oportunidad para replantearnos nuestra dependencia de los dispositivos”.

Muchos padres españoles se sienten perdidos en el mundo digital, y más de la mitad (55 %) dicen que quieren fijar límites e influir como padres en el uso de los dispositivos conectados, pero no saben cómo hacerlo; mientras que el 80 % desearían más asesoramiento y apoyo para ayudarles a proteger a sus hijos online. En toda EMEA, uno de cada diez padres no marca ninguna norma respecto al uso de dispositivos, al considerar que sus hijos tienen el conocimiento tecnológico suficiente como para ser capaces de saltarse sin problemas estas reglas.

Un hecho interesante que revela el informe es que el nivel de rigor es mayor entre los padres más jóvenes (75 %) y entre los padres de niños pequeños (74 %). Estos grupos son más proclives a ser estrictos en comparación con los padres de más edad (59 %) y con aquellos que tienen hijos más mayores (53 %). Pese a los problemas, los padres están dispuestos a gestionar el uso de los dispositivos de sus hijos, pero muchos se sienten perdidos sobre el cómo hacerlo. Más de la mitad (55 %) de los padres españoles asegura que quiere poner límites y controles parentales en los dispositivos conectados, pero no saben cómo proceder al respecto. Por ello, al 80 % de los padres españoles les gustaría tener más apoyo y asesoramientos para proteger a sus hijos online. El 62 % de los padres en España permite a sus hijos conectarse online solos en sus habitaciones. En toda EMEA, un 35 % de los padres admite además que se lo permite incluso cuando los hijos tienen entre 5 y 7 años.

A TENER EN CUENTA
 

El informe ‘My First Device’ revela que los padres anhelan asesoramiento experto que les ayude a fijar rutinas de pantalla saludables, por lo que estos consejos pueden serles útiles a la hora de gestionar mejor el uso de los dispositivos:

Establecer reglas y directrices en casa. Esto puede incluir fijar límites al tiempo frente a la pantalla, al tipo de contenido al que el niño puede acceder online o al tono de lenguaje apropiado para utilizar en internet. Las reglas deberán variar dependiendo de la edad de los hijos, de su madurez y del conocimiento que tengan sobre los riesgos a los que se pueden enfrentar online.

Animar a tus hijos a conectarse en espacios comunes. Se trata de conseguir un equilibrio en el que no sientan que estás continuamente espiándoles por encima del hombro y tampoco sientan la necesidad de esconderse para estar online. Como padres, os ayudará a estar tranquilos y no tener que preocuparos por qué estarán haciendo, y ellos sabrán que pueden acudir a vosotros cuando se sientan confusos, asustados o preocupados.

Fomentar y mantener un diálogo abierto y continuo con tus hijos sobre el uso de internet y las experiencias online, incluyendo el ciberacoso.  Si quieres obtener información práctica sobre cómo hablar con tus hijos de los riesgos digitales, consulta la página Ciberseguridad para Niños de Norton.

Inculcar a los niños que piensen antes de hacer clic. Tanto si están viendo vídeos en algún sitio web como si reciben un enlace desconocido en un email o incluso cuando estén navegando por internet, recuerda a tus hijos que no hagan clic en los enlaces, ya que podría llevarlos a sitios peligrosos o inapropiados. Clicar en enlaces desconocidos es una de las formas más comunes por las que las personas se infectan con virus o revelan información personal privada y valiosa.

Estar atento a los contenidos dañinos. Desde los sitios web a las apps, los juegos y las comunidades online, tus hijos tienen acceso a una gran cantidad de contenidos que puede afectarles tanto positiva como negativamente. Utilizar herramientas inteligentes de seguridad web y control parental, así como configurar correctamente los ajustes de seguridad integrados en los navegadores, puede ayudar a que toda la familia esté a salvo.

Hablar sobre los riesgos de publicar y compartir información, vídeos y fotografías privadas, especialmente en las redes sociales.

Ser un modelo a seguir. Los hijos tienden a imitar el comportamiento de sus padres, por lo que hay que dar ejemplo.

Utilizar una solución de software de seguridad robusta y de confianza, para ayudar a que tus hijos y tus dispositivos estén protegidos frente a sitios web maliciosos, virus, intentos de phishing y otras amenazas online diseñadas para robar información personal y financiera.

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