La nube será el cerebro de las ciudades inteligentes

Smart City Ciudad Inteligente

Diversos informes sobre el futuro de las ciudades coinciden en que el año 2025 puede marcar una línea entre el antes y el después de los contextos urbanos, en cuanto a crecimiento y desarrollo de entornos más inteligentes. Las razones abundan. En efecto, partiendo de unos atascos circulatorios cada vez peores y más largos, con lo que las redes de transporte se muestran cada vez más propensas a los atrasos, hasta gestión de servicios urbanos, pasando por una calidad de aire cada vez peor, en resumen, estamos ante un panorama más que complicado.

No olvidemos que hace ya tiempo que los expertos en urbanismo, entre otros especialistas, vienen reclamando entornos urbanos más inteligentes que, en los que lo digital y lo físico actúen de forma coordinada, permitiendo la implantación y popularización de todo tipo de servicios a empresas y poblaciones, servicios algunos de ellos inimaginables en estos momentos. Mientras tanto, los hechos son cada vez más preocupantes, por lo que es un buen momento para incrementar las reflexiones sobre el tema, ya que el próximo 31 de octubre se celebra el Día Mundial de las Ciudades.

Si bien es cierto que lo ideal parece ser poder vivir en una ciudad en la que se pueda interactuar, una ciudad que actúa más como un organismo vivo y que responda a nuestras  necesidades, lo que no es una utopía. Alrededor del mundo este tipo de ciudades ya están siendo construidas, desde Masdar en Abu Dhabi hasta Songdo en Corea del Sur. Pero la realidad es porfiada y nos remite al actual mundo de los datos.

Es un hecho que, tanto las nuevas ciudades como las ya existentes necesitan albergar a una población cada vez mayor. Está previsto que para 2025 está previsto que habrá nada menos que 25 megaciudades (ciudades de más de 10 millones de habitantes) y que en 2050 un 75% de la población mundial estará viviendo en núcleos urbanos, según estimaciones de la ONU. Todo ello pondrá presión sobre la red de transporte, los servicios de emergencia y los servicios públicos que – en bastantes casos –, ya están llegando a sus límites de capacidad.

Ciudad Inteligente, Smart City

Los expertos por su parte insisten en que ha llegado el momento de empezar a diseñar entornos urbanos más inteligentes. Las nuevas ciudades necesitan albergar a una población cada vez mayor y en las que vivimos ahora necesitan modernizarse. Las soluciones pueden ser varias, pero en el fondo, los caminos y respuestas las señalarán y ofrecerán esos grandes volúmenes de datos que permiten saber “on line” cómo funciona una ciudad y que pueden aportar unos servicios actualmente inimaginables para la ciudadanía. La respuesta comienza a estructurarse a partir del Internet de las Cosas (IoT), donde los objetos simples, se hacen “inteligentes” al estar conectados entre sí.

De modo que la nube como plataforma de servicios Cloud IoT favorecerá el desarrollo de las ciudades inteligentes, entre otras cosas por el ahorro que aporta, la garantía de disponibilidad de servicio y/o la posibilidad de compartir datos en abierto para desarrollar servicios. Así entonces, se convertirá en el auténtico cerebro de las Smart Cities”, apuntan desde acens, proveedor líder de servicios de Cloud Hosting, Hosting, Housing y Soluciones de Telecomunicaciones para el mercado empresarial.

La consultora Navigant Research calcula que el mercado mundial de servicios y soluciones para las ciudades inteligentes crecerá desde los 40.100 millones de dólares en 2017 hasta los 97.900 millones de dólares en 2026.

En la actualidad, la mayoría de las ciudades están desconectadas, no están orientadas al ciudadano, son ineficientes y cuentan con silos de información y proyectos puntuales de innovación –transporte, eficiencia energética, gestión de residuos, teleservicios…– que no se comparten con otros departamentos y áreas de las administraciones locales. Unas cuestiones que con el uso del Cloud IoT se podrían solucionar al permitir desplegar servicios verticales a través de plataformas formuladas en capas, lo que las hace más flexibles a las demandas tecnológicas y de la ciudad.

 

Por ello y con motivo del Día Mundial de las Ciudades, conscientes de que la nube proporciona a las “smart cities” amplias opciones de escalabilidad y acceso ubicuo e interoperabilidad de sistemas, acens ha recopilado las cinco claves que harán que Cloud IoT sea el cerebro de las ciudades inteligentes:

  1. Almacenamiento ilimitado de datos: con una previsión de más de 25.000 millones de objetos conectados en 2020 y 40 ZB de volumen de datos, el Cloud es la solución adecuada para hacer frente a ese crecimiento exponencial de datos en las ciudades conectadas, tanto para su almacenamiento como para las copias de seguridad de la información.
  2. Disponibilidad de la información en tiempo real: la posibilidad de compartir información en tiempo real y que distintitos sistemas y equipos se nutran de una fuente común de información, permitirá tomar mejores decisiones conociendo todos los datos necesarios. La nube facilita la organización integrada y eficiente de todos los servicios urbanos, permitiendo la captura y gestión integral de información heterogénea y distribuida en entornos urbanos y su puesta a disposición, tanto del ciudadano como de los gestores públicos para la toma de decisiones.
  3. Datos abiertos para compartir: la nube favorece el conocimiento participativo, algo fundamental para el desarrollo de las Smart Cities. La posibilidad de publicar repositorios de información y datos abiertos no sólo favorece la transparencia de información hacia los ciudadanos sino que permite reutilizar y redistribuir una gran cantidad de datos para ponerlos a disposición de desarrolladores, empresas y emprendedores para que accedan a ellos mediante API. Así pueden lanzar aplicaciones y servicios que aportarán valor a los ciudadanos, al tiempo que se fomenta la innovación constante en la ciudad inteligente. Ejemplo de esas iniciativas es Open Data EMT Madrid, la plataforma de datos abiertos de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid.
  4. Confianza de disponibilidad: la plataforma Cloud IoT proporciona confianza en cuatro aspectos importantes para el funcionamiento de las Smart Cities: en cuestiones de seguridad frente a las amenazas de terceros; en el cumplimiento de la normativa de privacidad y el tratamiento de datos personales; en las opciones de interoperabilidad con la infraestructura existente en las ciudades; y en la disponibilidad de servicio y los datos ante una eventual catástrofe natural.
  5. Ahorro de costes: en tanto que las ciudades cuentan con presupuestos ajustados, la nube ofrece interesantes ahorros financieros tanto por la capitalización de la inversión en TIC que se evita como por el modelo de pago por uso. Adicionalmente, el Cloud reduce el consumo de energía, elimina la sobrecarga de gestionar redes locales y facilita el desarrollo de servicios que pueden ser reutilizados dentro de la ciudad.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.