La pyme debe definir objetivos si sube aplicaciones a la Nube

Por Isabel Pomar, Directora comercial y de marketing de Datisa

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De un tiempo a esta parte, las pymes han interiorizado la necesidad de subir sus aplicaciones a la nube. Con independencia del análisis previo que debieran hacer para evaluar qué soluciones deben funcionar en cloud y cuáles no, es importante entender las ventajas y las oportunidades que encontrarán y evitar el seguir simplemente la corriente, porque solo así, será posible optimizar el potencial que ofrece la nube.

A la hora de determinar cuáles son las pautas que deben seguir las pymes -en términos generales- para abordar sin complejos la subida a la nube de sus aplicaciones, lo primero que deberán tener en cuenta este tipo de organizaciones será la definición de los objetivos que persiguen y entender, además, cómo explotar el potencial que ofrece el cloud. Solo de esta manera podrán beneficiarse de las múltiples ventajas de las que todo el mundo habla: reducción de costes, acceso a tecnología más potente e innovadora, mayor flexibilidad, etc.

Superada la etapa de concienciación, -hoy las pymes ya están mentalizadas sobre las bondades del cloud- el primer paso que se recomienda seguir a este tipo de organizaciones es examinar sus procesos y determinar qué tareas u operaciones son estratégicas para el desempeño de su actividad. Y de todas ellas, decidir sobre cuáles deberían seguir manteniéndose In House, y cuáles deberían “alojarse fuera”. Es posible, que de ese análisis previo se llegue a la conclusión de que es mejor alojar todas las aplicaciones en un servidor externo o solo algunas.

El Cloud no es un objetivo, es un medio

Examinar procesos es, en general, una práctica que debe llevarse a cabo, para iniciar cualquier cambio que afecte a los mismos. De hecho, últimamente oímos mucho hablar de análisis y evaluación previa de procesos, también dentro del contexto de transformación digital. Algo que no es de extrañar, ya que, el Cloud Computing, es una parte sustancial dentro de esa migración de lo analógico a lo digital. Ahora bien, la Nube, como el resto de la tecnología debe entenderse como un vehículo para alcanzar las metas, pero nunca, como un objetivo en si mismo.

Una vez analizada la estructura de la organización, los procesos y las funciones estratégicas, será necesario definir qué necesidades concretas de almacenamiento podrían requerir. La flexibilidad que proporciona la Nube, permite ir adaptando, el servicio que presta, en función de las circunstancias que se presenten. Entender que la Nube puede aportar muchas ventajas es importante, pero también es determinante la intervención de un proveedor de confianza que acompañe a la organización y que le ayude a tomar decisiones como por dónde empezar, qué pasos se deben seguir, cómo motivar a los empleados, qué medidas de seguridad se deben tomar, etc.

Por otro lado, por muy concienciadas, motivadas o preparadas que estén las pymes para dar el salto a la nube, siempre es recomendable, empezar por lo más estratégico, aquello que realmente aporte valor a la compañía, ya sea por flexibilidad, por costes o por seguridad. Después, de manera escalonada, y siempre, en función de las necesidades que muestre la organización -no tanto por la sencillez o complicación del proceso a migrar-, ser deberán ir impulsando el resto de flujos de trabajo.

De hecho, las pymes ya han dado el salto a la Nube porque han entendido que hacerlo, no tiene porqué ser arriesgado si se siguen los pasos correctos y se cuenta con la ayuda del proveedor adecuado. Tan es asi, que en muchos de los casos con los que nos encontramos en el día a día, vemos que, el sistema interno de las empresas es tan vulnerable y caótico, que supone un verdadero riesgo para el desempeño de la actividad ordinaria del negocio. Es evidente que los Data Center pueden acaparar muchas más medidas de seguridad que la mayoría de las pymes.

Y, para terminar, simplemente decir que, una vez llevado a cabo el tránsito, es importante determinar, como sucede en la utilización de cualquier aplicación o herramienta, quién y en qué medida tendrá acceso a la información. Ahora bien, antes de abrir o cerrar la puerta a toda la organización, esta deberá especificar claramente qué empleados realizan tareas para las que precisan acceder a información crítica y cuáles no. Si bien hay que insistir en que la seguridad debe empezar en el servidor donde se alojen las aplicaciones, con independencia de que hablemos de la Nube o no y lo mismo sucede con los permisos de acceso, algo que debe estar perfectamente identificado en las estrategias internas de la organización, más allá de si decide subirse a la Nube o no. Y siempre, impulsar la formación para mejorar sus habilidades en la nube y también para manejarse evitando riesgos y, protegiendo, en la medida de lo posible, la seguridad de los datos que se manejan.

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