Las memorias USB son un riesgo de pérdida de datos infravalorado

Cuando la sociedad se esforzaba trabajando con discos compactos y disquetes, la irrupción de la unidad USB (Universal Serial Bus) más conocido por “pendrive”, constituyó todo un alivio para el mundo digital. Gracias a su portabilidad, capacidad y mínimo  volumen físico, se hizo posible almacenar y trasferir grandes cantidades de datos de manera rápida y sencilla. Pero como toda moneda tiene dos caras, estos pequeños artilugios, además de ser extraordinariamente útiles, resultaron también potenciales portadores de “malware”. En manos de un ciberdelincuente o de simples usuarios, manipulados o que ignoran las medidas de seguridad, un USB puede ser utilizado para interrumpir el funcionamiento de un ordenador (del tipo que sea), hacerse con información sensible o bien tener acceso a los sistemas informáticos privados.  Un tema cada vez más común

Este es uno de los grandes temas que preocupa constantemente a Kingston Digital Europe Co LLP, división de Kingston Technology Company Inc., líder mundial independiente de productos de memoria. Recientemente presentó en Madrid un informe (“Almacenamiento de Datos Seguro”) en el que analiza el comportamiento de los empleados en términos de seguridad en el ámbito laboral en España, estudio que pone el foco principalmente en dispositivos como el USB, ya que estos, debido a su alto porcentaje de uso (más del 63% de las empresas españolas consultadas cuentan con más de 5 USB en uso de forma simultánea), implican un importante riesgo tanto de filtración como de robo de datos.

Nadie ignora que en la actualidad  los datos suponen la fuente de negocio para muchas compañías. No obstante, en los últimos dos años se ha generado más información que en todo el periodo anterior, lo que ha impulsado la necesidad de desarrollar nuevas medidas de seguridad, crear nuevas herramientas y alcanzar mayores capacidades que permitiesen satisfacer las necesidades de las empresas.  Sin embargo, a pesar de todos estos avances, las empresas deben hacer frente a dos problemas recurrentes: la filtración o robo de datos y la falta de formación en seguridad de sus empleados. Las cifras son claras al respecto, la mitad de las compañías españolas, concretamente un 48% han perdido memorias USB, con el riesgo que esto conlleva.

Pedro González, Desarrollador de Negocio de Kingston en España
Pedro González, Desarrollador de Negocio de Kingston en España

“Pese a  que un 12% de las memorias USB de uso profesional fueron robadas, el bajo nivel de preocupación por parte de los empleados, unido a la falta de formación específica en éste ámbito se configuran como las mayores causas de riesgo para la pérdida de datos”, comentó Pedro González, Desarrollador de Negocio de Kingston en España. Y las cifras así lo demuestran, ya que los encuestados recalcaron que en un 48% de las ocasiones, las memorias USB se perdieron, mientras que en un 40% de las ocasiones no está claro lo ocurrido. “Estos son, sin duda, datos muy alarmantes, ya que casi un 67% de los encuestados almacenan tanto información personal como profesional en la misma unidad, mientras que un tercio guarda información sensible”, informan desde la compañía.

Por otra parte, en término estrictamente de seguridad, cabe destacar que el 94% de las memorias USB no utilizan encriptación por hardware, por lo que renuncian a un nivel de seguridad, facilitando así la sustracción de datos. Pero además, cabe destacar el hecho de que uno de cada cuatro empleados no toma ninguna medida de seguridad para proteger los datos de su memoria USB, mientras que más del 37% de los encuestados confían en “un lugar de almacenamiento seguro” como principal mediada de protección.  Pero este último tema es internacional.

Memoria USBHace unos cinco años Credant Technologies, empresa estadounidense de seguridad informática, dio a conocer los resultados de una encuesta entre más de 500 lavanderías y tintorería de aquel país, descubriendo que los resultados superaban sus sospechas. En efecto, durante 2010 estas encontraron más de 17.000 memorias USB en los bolsillos de pantalones y camisas, cifra cuatro veces superior a la detectada por el mismo concepto el año anterior.

¿Entonces, qué soluciones aplicar para para paliar este problema? Por lo pronto, el 50% de los encuestados declaran que sus empresas han planificado incrementar sus esfuerzos para garantizar la seguridad de los datos, ajustándose de este modo al nuevo Reglamento General de Protección de Datos. Aun así, desde Kingston afirman que desde el departamento de IT de cada empresa se pueden implementar medidas para aumentar los niveles de seguridad. “En Kingston creemos firmemente que el departamento de IT puede desarrollar más funciones que las de “mecánicos”. Desde este departamento se puede lanzar una campaña de concienciación para los empleados, acompañado por un programa de formación que ayude a la plantilla a conocer y manejar distintas herramientas de seguridad. Asimismo, implementar, el uso de unidades encriptadas por hardware supondría un salto de calidad en los estándares de seguridad con los que la compañía trabaja”.

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