Las startups apuntan a un mercado con un potencial prácticamente infinito.

Las startups apuntan a un mercado con un potencial prácticamente infinito.

Buenas ideas y voluntad de poner en marcha una startup, no faltan en el mercado, pero lograr que una iniciativa de este tipo salga adelante y se haga un lugar en el mercado, ya es otra cosa. Para empezar se trata de un sector con abundantes mitos, como no podía ser de otra manera dada la época que vivimos, por lo que es necesario actuar con realismo.

La visión inicial globalizada, aquella del emprendedor que apoyado en una vanguardista tecnología, tal vez respaldada por capital riesgo, y que se convierte en millonario en un par de años, se va disipando poco a poco. La realidad es otra y dura, como lo han comprobado aquellos emprendedores que pierden dinero, han pedido ayuda a amigos y parientes, y además, han agotado sus ahorros. España no es Estados Unidos, donde un fracaso bien fundamentado suele convertirse en un plus.

Pero incluso en aquel mercado, donde el campo para las startups parece mucho más abonado que en la mayoría de otros países, hace años que se ha constatado que las empresas respaldadas por capital riesgo fracasan en una proporción mucho más alta de lo que suele reconocerse. Un estudio de Shikhar Ghost, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, subraya que cerca de las tres cuartas partes de las empresas respaldadas por capital riesgo no devuelven el capital a los inversionistas. “Los capitalistas “entierran a sus muertos de forma muy silenciosa”, señala Ghost. “Hacen hincapié en los éxitos, pero de ninguna manera hablan de sus fracasos”. Que es lo que hay que analizar.

En lo que a España respecta los datos no parecen excesivamente halagüeños. Pero hay que reflexionar un poco. Para empezar, el 55% de las startups puestas en marcha durante 2017 fracasó; porcentaje que si bien continúa siendo alto, desciende cada año. Ahí están los resultados de 2016, la media de proyectos que se enterraron fue del 62%, lo que indica que “se incrementa el nivel de madurez y desarrollo de las iniciativas españolas”.

Los riesgos de lanzar una startup son más que reseñables, especialmente tratándose de introducir un nuevo modelo en un mercado volátil, donde los costes indirectos son muy altos

Los datos del Mapa del Emprendimiento 2017 elaborado por Spain Startup, organizadora del South Summit, el evento de referencia para emprendedores, permiten ser moderadamente optimistas.  El informe recuerda que el 9% de los proyectos tiene entre tres y cinco años de vida (el doble que en 2016, el 14% de las startups supera el break even, punto en que los ingresos igualan a los gastos y supera el umbral de la rentabilidad con previsión de entrar en beneficios), mientras que el 19% ya ha alcanzado el nivel de desarrollo y crecimiento.

De todas maneras durante el último año el mercado español de startups se ha incrementado notablemente. El informe de Mobile World Capital Barcelona indica que, actualmente España cuenta con 3.258 startups, lo que representa un crecimiento del 20% respecto al año anterior.  Un dato que no es de extrañar cuando hablamos de organizaciones, ya que representan una estímulo para la sociedad, el empleo y la competitividad, en un entorno global en continua evolución y cambio, en el que las grandes corporaciones tienden a optar por la deslocalización.

Ahora bien, conviene recordar que los riesgos de lanzar una startup son más que reseñables, especialmente tratándose de introducir un nuevo modelo en un mercado volátil, donde los costes indirectos son muy altos. Esto sin olvidar que existen otras cinco causas que explican por qué sólo el 15% de las startups consiguen salir adelante:

Jaume Palou, socio director en TBIOM
Jaume Palou, socio director en TBIOM

1.-  Escasez formativa: Desde la Educación Primaria hasta la Superior. En todo este proceso formativo no se han lanzado asignaturas específicas orientadas al emprendimiento, y menos aún se cultiva el espíritu emprendedor. “Posiblemente porque se trata de una estructura con mínima experiencia emprendedora en primera persona”, señala Jaume Palou,  socio director en TBIOM, compañía que actualmente se encuentra en un periodo de captación de fondos a través de plataformas de Crowdfunding

2.-  Mínima inversión bancaria y de capital riesgo: La inversión bancaria y de capital-riesgo, actualmente ha establecido un parámetro que descarta la mayoría de las propuestas de startup antes de que generen facturación y, por tanto, queda reducida a los casos en que los emprendedores disponen de propiedades suficientes para avalar el riesgo.­

3.-  La burbuja de las App puras: Los bajos costes de desarrollo, la posibilidad de la creación del proyecto con una escueta plantilla y, sobre todo, la probabilidad de obtener altos beneficios en un corto periodo de tiempo, ha desembocado en la creación de una burbuja de las App puras, cuya persistencia en el tiempo es baja y no representa, por tanto, una idea real de proyecto emprendedor.

4.-   El atractivo de ‘lo fácil’: En general, el pequeño inversor que aporta dinero y mentoring de forma dinámica a la empresa en la fase inicial (Business Angels) se decanta por lo general por los proyectos más simples de dinero fácil.  Aquí está uno de los grandes peligros, ya que la diferencia entre una y otra tendencia suele ser mínima.

5.-  Sobrecostes: Los subcontratistas del tipo técnico (programadores, diseñadores, etc), sobrecargan sus facturas a las startups, debido a la complejidad de la innovación y el riesgo tecnológico asociado.

Todas estas barreras provocan que los emprendedores dediquen el 60% de su tiempo a la captación de fondos y a la gestión de costes provocando, así, que la eficiencia de sus proyectos comience una vez toman conciencia de la situación y focalizan su acción… Algo que en ocasiones nunca llega a suceder.

Las Startups representan una estímulo para la sociedad, el empleo y la competitividad, en un entorno global en continua evolución y cambio, en el que las grandes corporaciones tienden a optar por la deslocalización.

“En contrapartida a este panorama surgen las plataformas de CrowdFunding, estructuras muy efectivas y solventes que permiten a los pequeños inversores domésticos participar con pequeñas cantidades, repartiendo el riesgo entre muchas personas. Además, este tipo de inversores tienden a decantarse por los proyectos basándose principalmente en el beneficio social que generan”, recuerda Palou.

El caso de su empresa TBIOM (Técnicas Biomédicas para la Salud) es el típico ejemplo de una compañía que ha sabido encontrar y establecer su posición en el mercado, mientras lucha por ampliarla. Centrada en la oferta de dispositivos sanitarios para cubrir las necesidades de las personas que sufren de OSAS (Síndrome de apnea de sueño obstruido), para conseguir proyectarse en el mercado, ha creado Airmony. Con el fin de ampliar su presencia en el mercado de equipos que contribuyen a mejorar la salud y calidad de vida ciudadana de forma sostenible, busca la captación de fondos a través de plataformas de Crowdfunding

Según el informe, España se encuentra a años luz de países como Inglaterra o USA en materia de CrowdFunding, debido fundamentalmente a dos causas: En primer lugar, por su escasa cultura al respecto. En segundo lugar, debido a una legislación que establece un marco muy limitado y restrictivo respecto a otros países.

Ahora bien, pese al notable crecimiento de las startups derivado de sus elementos más atractivos –baja madurez de los procesos internos, alta flexibilidad e implicación, etc.- queda patente que todavía hay un gran camino por recorrer para desarrollar un mercado cuyo potencial es prácticamente infinito.

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