Los Presupuestos Generales del Estado no apuestan por la I+D+i

Por José Tomás Romero Jefe Departamento de Innovación AMETIC

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José Tomás Romero Jefe Departamento de Innovación AMETIC

El conjunto de la UE invierte en I+D un 25% más que antes de la crisis, mientras que España invierte un 10% menos. El Plan de Presupuestos Generales del Estado 2017 no llega preparado para cambiar esta tendencia negativa para nuestra economía, nuestro tejido empresarial y nuestro futuro como país. La apuesta por la I+D+i en estos presupuestos es tímida y, aunque se produce un ligero incremento del 1,11% con respecto a los presupuestos anteriores, se sigue situando por debajo del crecimiento previsto del PIB. En resumen, estos Presupuestos pueden interpretarse como un retroceso de la I+D+i y dejan pasar la oportunidad que ofrece el nuevo escenario de recuperación económica para apoyar la innovación de forma decidida.

Además de las cifras globales, los Presupuestos vuelven a privilegiar las ayudas en forma de crédito y a reducir las partidas dedicadas a subvención directa a la I+D+i: la subvención se ha visto reducida un 2,6% respecto a 2016, mientras que el préstamo incrementado un 9,2%. Este escenario evoluciona en dirección opuesta a las prioridades de las empresas innovadoras: las ayudas mejor valoradas por la industria son aquellas en forma de subvención.

El nuevo reparto podría malograr los grandes esfuerzos que está realizando el MINEICO por mejorar sus planes e instrumentos de apoyo a la I+D+i, ya que dificulta su diseño, con el riesgo de resultar en unas condiciones financieras poco interesantes para las empresas. La implicación de la industria y un mayor esfuerzo inversor privado en I+D+i son claves para nuestra economía, por lo que la importancia de disponer de unos instrumentos de financiación pública suficientemente atractivos es esencial. La exigencia tecnológica de los proyectos debe ir acorde con la intensidad de la ayuda ofrecida por los distintos programas públicos. La investigación industrial y el desarrollo experimental suponen un alto riesgo tecnológico que las empresas son capaces de abordar gracias a las ayudas en forma de subvención. La innovación más cercana a mercado y con incertidumbre tecnológica reducida sí puede adecuarse a instrumentos con ayudas basadas mayoritariamente en crédito.

Un sistema público nacional de I+D+i equilibrado debe incorporar ayudas para todo el espectro y ser capaz de financiar proyectos desde la investigación básica a la innovación más cercana a mercado. Teniendo en cuenta el grave problema de ejecución presupuestaria en I+D+i que viene sufriendo España en los últimos años, el diseño de unos instrumentos de apoyo adecuados resulta de vital importancia. En 2015 el Estado solo ejecutó el 51,9% de su presupuesto de investigación, desarrollo e innovación y 2016 apunta cifras aún menores. El interés de las empresas españolas por la I+D+i y su capacidad para llevarla a cabo, por otro lado, son incuestionables si nos fijamos en la alta participación española en los programas europeos de H2020 y las notables tasas de retorno obtenidas. Una forma de combatir el problema de la baja ejecución presupuestaria es mediante unos instrumentos que resulten interesantes para la industria. El aumento de los tramos de subvención de las ayudas sería la medida más eficaz en este sentido.

Los beneficios fiscales a la I+D+i suponen un complemento cada vez más atractivo para las empresas innovadoras, gracias a las ventajas que ofrece el marco fiscal español y a los esfuerzos realizados tanto por la Administración como por las asociaciones como AMETIC por contribuir a la mejora de su aplicación. El concepto de deducciones por actividades de Investigación, Desarrollo e Innovación Tecnológica se recorta, según el Plan de Presupuestos Generales del Estado, casi a la mitad -un 49,8%- con respecto a 2016. Es cierto que se trata de una partida fluctuante (de 2014 a 2015 aumentaron un 163%, y entre 2015 y 2016 se mantuvieron estables) y que las consecuencias de este descenso son difíciles de prever. Esperamos que no afecten ni a los procesos de aplicación de las deducciones fiscales ni a instrumentos como el cheque fiscal, que permite un abono directo por parte de Hacienda y son de especial interés para startups y pymes.

En conclusión, la tímida apuesta por la innovación y la insistencia en privilegiar el préstamo a costa de las subvenciones a la I+D+i no permiten una valoración positiva de estos presupuestos dado que reflejan que, en un momento de recuperación, y a diferencia de los países más avanzados, la innovación no se sitúa entre las prioridades para afirmar la competitividad del país y la continuidad de su crecimiento.

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