¿Qué puede motivar al talento joven, además del dinero?

Las nuevas exigencias del talento joven, flexibilidad, conciliación, y una mayor contribución del entorno empresarial hacia el tercer sector.

Uno de los mayores desafíos a los que la empresa española se enfrenta en estos momentos es la urgencia de disponer de talento digital. Sin embargo y por extraño que parezca, sobre todo dada la actual situación laboral de nuestro mercado, actualmente existen 100.000 puestos de trabajo en esta área que no se logran cubrir” comentó recientemente María Teresa Gómez, directora general de AMETIC. Estas cifras son realmente sorprendentes, especialmente  cuando – ante los constantes cambios derivados de la revolución digital – buena parte de los ejecutivos de medianas y grandes empresas se ven cada día más urgidos por la necesidad de incorporar talento a su personal.

Aplicaciones corporativas, ciberseguridad, manejo de Big Data, aplicaciones de IoT, son solo algunos de estos retos vinculados directamente a la digitalización empresarial, que están cambiando nuestro panorama socioeconómico.  En líneas generales la economía ya no reclama utilizar masivamente la mano de obra, ni grandes incrementos en la utilización de materiales o energía, ahora se exige el uso intensivo de conocimientos y talento, cuya escasez genera una mayor vulnerabilidad de las empresas. Sobre todo cuando se trata de talento digital.

Necesitado y buscado cada día más por empresarios, headhunters, profesionales diversos, políticos, etc., la verdad es que el talento se ha convertido en una especie de mantra imprescindible a la hora de evaluar y de plantear aspectos de las características y rasgos individuales vinculados al entorno laboral y profesional en el entorno de una sociedad cada día más digitalizada.

Motivación para el talento joven, flexibilidad, conciliación, comunicación directa y fluida con sus jefes y una mayor contribución del entorno empresarial hacia el tercer sector.

Pese a la abundancia de profesionales cualificados y actualmente en paro, no hay que olvidar que un experto de estas características no se forma en unos meses. Se trata de una persona que piensa y actúa de forma diferente, que es innovadora, cuestiona el saber convencional, descubre tendencias, ve oportunidades comerciales y, de un modo tenaz, trata de encontrar caminos para alcanzar el éxito.  Se les suele calificar de empleados «difíciles», ya que  al carecer totalmente de las características típicas exigidas a un trabajador de una organización vertical tradicional, sus jefes no saben cómo manejarlos y sus compañeros se sienten incómodos ante su presencia. Sin embargo, terminan valorando el que gracias a sus mentes atentas a tendencias y realidades, a sus ideas que rompen reglas y a su tenacidad, pueden convertir a una compañía en una fuerza innovadora. Un ejemplo a seguir.

“Hoy, las organizaciones se encuentran en una continua guerra por el talento, más aún en sectores como el tecnológico en el que muchos de los perfiles demandados se encuentran en una situación de pleno empleo lo que obliga a los empleadores a “fabricar” propuestas mucho más personalizadas y, desde luego, conforme a las nuevas demandas impuestas por el mercado”, reflexiona Elena Vega co-fundadora de Thinkernautas.

Esta plataforma sin ánimo de lucro, prepara un encuentro entre jóvenes estudiantes y distintas asociaciones y fundaciones que trabajan en diferentes proyectos benéficos. El evento, patrocinado por Datisa, en el que cientos de estudiantes propondrán ideas creativas para abordar problemáticas sociales planteadas por ACNUR, AECC, Fundación Mapfre, Asociación Parkinson de Madrid y Fundación Khanimambo,  lo que evidencia el interés que genera entre la comunidad académica -los empleados del futuro- el compromiso social.

Aspectos clave para lel talento joven, flexibilidad, conciliación, comunicación directa y fluida con sus jefes y una mayor contribución del entorno empresarial hacia el tercer sector.

En otras palabras se trata del  compromiso de una organización que apuesta por causas sociales y por un aprendizaje continuo, permitiendo ayudar a empujar y abrir campo a la adquisición de nuevas capacitaciones y habilidades a los jóvenes, para que desarrollen una carrera profesional exitosa, ya que son, junto con la flexibilidad y la conciliación, algunas de las nuevas exigencias del talento que se incorpora al mercado laboral.

Además de la retribución económica y otros aspectos clave para los trabajadores más junior como pueden ser la flexibilidad, la conciliación y la comunicación directa y fluida con sus jefes, la nueva generación de talento, incluso los que aún están estudiando, demandan una mayor contribución del entorno empresarial hacia el tercer sector. Hay que mirar por ellos, ya que muchos jóvenes talentos acabarán por decantarse a la hora de seleccionar una organización u otra, por aquellas que participen activamente -también con aportaciones económicas- dando visibilidad y viabilidad a diferentes proyectos benéficos.

“Más allá de la generación de millenials, perfectamente ubicada en el actual contexto laboral, asoma una nueva generación de talentos que buscan más allá de la retribución económica, otras cuestiones que les vincule -también emocionalmente- a la organización en la que trabajarán”, concluye Elena Vega.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.