Realidad virtual: ¿campo abonado para los hackers?

Realidad Virtual, riesgos y brechas de seguridad

La realidad virtual podría llegar a millones de hogares en todo el mundo para el año 2020. “Se trata de una industria que podría generar hasta 20.000 millones de dólares anuales para 2025, a medida que se se abaratan los dispositivos más sofisticados” indica un informe de App Amine, empresa especializada en el análisis de las aplicaciones móviles.

Sin embargo conviene observar con detenimiento esta ola de avances. En efecto, diversos informes y estudio coinciden en sus previsiones, la tecnología que rodea a la realidad virtual y a la realidad aumentada indican que seguirá creciendo y desarrollándose de forma exponencial durante los próximos años. Pero también, los orígenes de esta tecnología, muy cercanos al desarrollo del Internet de las Cosas, permite augurar un caldo de cultivo ideal para que los ciberdelincuentes encuentren un sinfín de brechas de seguridad.

Por este motivo, no sería de extrañar que en un futuro cercano oigamos hablar de ataques generados desde una red de gafas de realidad virtual, o bien ataques a usuarios de estos dispositivos, entre otras posibilidades.

Hervé Lambert, Retail Global Consumer Operations Manager de Panda Security
Hervé Lambert, Retail Global Consumer Operations Manager de Panda Security

En este sentido, muchas plataformas de realidad virtual han sido diseñadas con los mecanismos de ciberseguridad más esenciales, al igual que ocurrió en los inicios del Internet de las Cosas. Así, “al igual que hace unos meses unos hackers consiguieron “tumbar” algunas de las webs y apliacaciones online más importantes del mundo como Netflix, New York Times o Spotify, infectando una red de cámaras conectadas al IoT, no sería de extrañar que en un futuro cercano oigamos hablar de ataques generados desde una red de gafas de realidad virtual, o ataques a usuarios de estos dispositivos”, advierte Hervé Lambert, Retail Global Consumer Operations Manager de Panda Security.

Pero no olvidemos que existen también otros campos con enormes posibilidades para la ciberdelincuencia, los entornos empresariales. No hay que olvidar que los usos y aplicaciones de la realidad virtual van más allá del ocio y el entretenimiento. El entorno empresarial se está convirtiendo en una herramienta indispensable para muchos sectores.

Por ejemplo, permite que los arquitectos visualicen el prototipo de un edificio en tiempo real, o que se pueda hacer la compra en unos grandes almacenes sin salir de casa. Las consecuencias de la manipulación en remoto de estos dispositivos sería drástica. Imaginemos, solo por un momento, lo que podría ocurrir si unos hackers modificasen la imagen virtual del plano de un edificio o la ubicación de una herida en el cuerpo de una persona.

Pero aquí no terminan los riesgos. Es bastante probable que los dispositivos de realidad aumentada, como las actuales Google Glass, se conviertan en algo tan cotidiano como un teléfono móvil. Seguramente, estarán encendidas y conectadas a Internet 24 horas al día, con lo que, si no se cuenta con un sistema de seguridad, alguien podría seguir todos los movimientos de una persona a lo largo del día.

Hacker-en-portatil

Lo primero que se viene a la mente, son los pederastas y los ladrones. Pero, ¿qué ocurriría si una compañía de seguros con pocos escrúpulos hackease nuestro dispositivo de realidad aumentada para denegarnos la cobertura de accidente, ya que vieron que cometimos un despiste al volante?

Al igual que enseñamos a nuestros hijos a que no se debe hablar con un desconocido por la calle, tenemos que enseñarles que no se debe compartir información sensible

Nuestras vidas están cada vez más conectadas a Internet y, si no somos responsables en el uso que le damos a la tecnologías, estaremos poniendo a disposición del mundo entero una información que debería ser privada. Esa responsabilidad pasa por contar con las medidas de seguridad más básicas. Al igual que enseñamos a nuestros hijos a que no se debe hablar con un desconocido por la calle, tenemos que enseñarles que no se debe compartir información sensible y, si se hace, jamás se debería hacer sin antes comprobar que hay un antivirus vigilando nuestros dispositivos”, advierte el Retail Global Consumer Operations Manager de Panda Security.

La pregunta sería, ¿se podrá llegar a un acuerdo global sobre seguridad en la realidad virtual?. La verdad es que todavía queda mucho camino por recorrer. Aún se deben tomar muchas decisiones para que todo el sector que desarrolla dispositivos de realidad virtual fabrique máquinas ciberseguras. Por ello, las compañías y organismos públicos que empiecen a trabajar con esta tecnología deberán preguntarse qué software pueden usar para defenderla de potenciales ciberataques.  Pero al mismo tiempo, estas empresas y organismos públicos, deberán preguntarse si merece la pena trabajar con dispositivos que no cuentan con la seguridad suficiente para sus usuarios.

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