RECYCLIA continúa poniendo las bases del futuro de los residuos electrónicos en España

Recyclia dispone de la red más extensa de nuestro país con 37.318 puntos de recogida de pilas

Según indica un reciente informe de Naciones Unidas, el mundo generó 48,5 millones de toneladas de basura electrónica en 2018, cifra que equivale al peso de todos los aviones jamás construidos o de 4.500 torres Eiffel.  Sin embargo – subraya – solo el 20% de esos residuos son reciclados y, si nada cambia, se estima que podría haber hasta 120 millones de toneladas de chatarra electrónica en 2050.

«Los desechos electrónicos son el tipo de desechos que más rápido crecen en el mundo y plantean riesgos sociales y medioambientales», recordó a la BBC Peter Bakker, presidente y director ejecutivo de Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD).  Ahí están las cifras. Cerca de la mitad de toda la basura electrónica está formada por dispositivos personales, como ordenadores, pantallas, smartphones, tabletas y televisores. El resto está compuesto por electrodomésticos más grandes, además de equipos de calefacción, aire acondicionado y componentes diversos.

Tengamos en cuenta que un teléfono inteligente promedio contiene hasta 60 elementos, principalmente metales pesados muy valorados en la industria electrónica por su alta conductividad. Más de la mitad de los componentes empleados en la fabricación de un smartphone son los llamados “minerales de conflicto” (wolframio, tantalio, indio, estaño, cobalto o incluso oro). Por lo tanto resulta fundamental poder reutilizar esos materiales de una forma segura y eficiente.

Esos elementos pueden recuperarse, reciclarse y usarse como materia prima secundaria para nuevos productos. «Si se desarrolla adecuadamente, el empleo de la economía circular en la electrónica y en el sector de la basura electrónica podría crear millones de trabajos en todo el mundo», dice la ONU.

Según la revista Environmental Science & Technology, es trece veces más caro extraer de la tierra los minerales necesarios para fabricar nuevos dispositivos electrónicos que obtenerlos de otros aparatos inservibles; se cuantifica en 55 mil millones de dólares la cantidad de dinero que podríamos ahorrarnos si la chatarra electrónica se reciclara adecuadamente.

Residuos electrronicos

La meta es prometedora, pero el desafío es bastante duro. España recicla poco más del 30% de sus desechos y ante la enormidad del objetivo sus avances en este sentido son mínimos. Según informa Eurocast generamos poco más de 21 millones de toneladas de basura al año, de los cuales más de 200.000 toneladas son residuos de aparatos y componentes eléctricos y electrónicos. Pero sólo el 40% de la basura eléctrica/ electrónica que producimos en España se recicla de forma correcta, pese a que la legislación indica explícitamente que los consumidores no deben tirar sus residuos de este tipo en ninguno de los contenedores habituales ni dejarlos en la calle, donde está estrictamente prohibido su abandono.

Por lo tanto hay mucho camino que recorrer, algo que vienen haciendo  cada vez con mayor efectividad algunos organismos españoles que marcan la pauta a seguir.  Ahí está Recyclia, entidad que agrupa a las Fundaciones Ecopilas, Ecofimática, Ecoasimelec y Ecolum, que centran su actividad en la recogida selectiva y el reciclaje de los equipos y dispositivos eléctricos y electrónicos (RAEE) en desuso y de las pilas desechadas, que durante 2018 gestionó 49.757 toneladas de residuos electrónicos y de pilas y baterías, lo que representa un crecimiento del 39%, respecto al año anterior y marca un récord histórico para la entidad.

De este volumen, 43.544 toneladas correspondieron a residuos electrónicos y 6.213 a pilas y baterías, cifras que significan un récord para la entidad en ambos tipos de residuos. En concreto, y refiriéndonos a los primeros, un 33% más que en 2017, con lo que ya alcanza las 257.000 toneladas gestionadas desde el inicio de su actividad.

Durante el mismo período y en lo que se refiere a pilas y baterías, Recyclia, a través de Ecopilas, duplicó el volumen gestionado, con 6.213 toneladas frente a 3.033 en 2017. En este crecimiento ha jugado un papel fundamental el hecho de que la fundación haya triplicado la cantidad de baterías industriales, que representaron el 54,6% del total.

Pero también se debe en gran parte a que Recyclia ha continuado ampliando su red de recogida hasta superar los 55.000 puntos. De modo que la entidad dispone de la red más extensa de nuestro país con 37.318 puntos de recogida de pilas (1.780 más que en 2017) y 21.560 para aparatos electrónicos (2.865 nuevos).

Recyclia, entidad que agrupa a las Fundaciones Ecopilas, Ecofimática, Ecoasimelec y Ecolum, centra su actividad en la recogida selectiva y el reciclaje de los equipos y dispositivos eléctricos y electrónicos (RAEE) en desuso y de las pilas desechada

Asimismo, el año pasado, las fundaciones de Recyclia aglutinaron a 1.551 fabricantes e importadores de aparatos electrónicos y pilas, lo que representa un crecimiento del 14,5% respecto a 2017 y la consolida como la mayor entidad del sector de la gestión de residuos electrónicos y pilas de nuestro país. De hecho, las empresas adheridas ya ponen en el mercado uno de cada dos aparatos profesionales, dispositivos de informática y telecomunicaciones y pequeños electrodomésticos que se comercializan en España.

Mientras tanto el campo de actuación continúa ampliándose. Así es como el año pasado, la fundación Ecofimática recicló 4.400 toneladas de aparatos ofimáticos y de impresión, de las que el 65% procedieron del canal profesional.  Además, la fundación distribuyó 291 nuevos puntos de recogida en 2018, contabilizando en la actualidad 8.191.

Consciente del peso que tienen los productos de ofimática en el sector terciario, también el pasado año, Recyclia puso en marcha Tragatóner/Tragatinta, la primera iniciativa de nuestro país destinada a reciclar los cartuchos de tóner y tinta de las impresoras, cuya gestión es obligatoria desde el pasado agosto. A través de esta red, Recyclia recogió 37.510 kilos de estos residuos e instaló 824 puntos propios de recogida en establecimientos comerciales, grandes empresas, edificios públicos y puntos limpios.

Por su parte, Ecoasimelec, la fundación de Recyclia enfocada en la gestión del resto de tipos de residuos electrónicos (desde teléfonos móviles, hasta escáneres médicos o paneles fotovoltaicos, con la excepción de lámparas y luminarias), gestionó 35.877 toneladas en 2018, 10.000 más que el año anterior.

Datos para un informe
Pilas y luminarias.  De las 6.213 toneladas de pilas y baterías gestionadas por Ecopilas el año pasado, 2.538 corresponden a pilas domésticas, el equivalente al 41% de las comercializadas el año pasado, tan sólo cuatro puntos por debajo del índice exigido por la normativa.Desde 2008, la fundación ya ha recogido más de 30.000 toneladas de pilas y baterías domésticas, industriales y de automoción. Además, la fundación de Recyclia es la más importante de nuestro país en cuanto a número de empresas adheridas, con 897 en 2018, un 11% más que el año anterior.

Por último, Ecolum gestionó el año pasado 3.235 toneladas de residuos de iluminación (el 89% de tipo profesional), a través de sus 5.808 puntos de recogida (894 más que en 2017). La fundación ha alcanzado así las 12.790 toneladas gestionadas desde el inicio de su actividad en 2005.

Residuos del futuro (que es ya).  En los últimos años, Recyclia ha desarrollado operativas específicas para la gestión de paneles solares y baterías de vehículos eléctricos, dos flujos de residuos aún escasos, pero con una gran previsión de crecimiento. En concreto, durante 2018, la entidad gestionó 51.733 kilos de paneles y 1.766 de este tipo de baterías.

Hay que tener en cuenta que los paneles fotovoltaicos se pueden reciclar casi al completo, debido a que están fabricados principalmente de vidrio y aluminio, materiales fáciles de reutilizar además, están clasificados como residuos no peligrosos. Esto sin contar con elementos como la plata, silicona y hojalata que actualmente no permiten su reutilización completa. No olvidemos que – según ha indicado ECOASIMELEC (Fundación perteneciente a Recycla) “La tecnología de reciclaje actual permite recuperar más del 88% de los materiales contenidos en un panel fotovoltaico. Estimándose que los residuos de los paneles fotovoltaicos, compuestos principalmente de vidrio, podrían ascender a 78 millones de toneladas a escala mundial para el año 2050. Si éstos se inyectan totalmente de nuevo en las economías, el valor del material recuperado podría superar los 15.00 millones de dólares en 2050”.

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