Según Wordline, el futuro sin efectivo está más cerca

El mundo está cada vez más digitalizado y tendemos a una sociedad sin dinero en efectivo

En un mundo cada vez más digitalizado, los problemas que genera el dinero en efectivo se deben más que nada a la logística que demanda su utilización, un mecanismo más costoso que el electrónico, por lo que el crecimiento de las transacciones online y de los pagos con tarjeta ha desplazado al dinero en efectivo en muchos países. Según indica Euromonitor International, 2016 fue el primer año en que la cantidad de dinero gastado con tarjetas fue mayor que con efectivo. Desde entonces, la evolución ha sido incesante. En 2015, en Reino Unido, los pagos con tarjeta superaron al efectivo por primera vez.

Aunque el ritmo de este cambio varía de un país a otro, hay varias señales que nos indican que nos encaminamos rápidamente hacia una sociedad sin efectivo. A estos efectos, Worldline, líder europeo en medios de pagos y servicios transaccionales, ha identificado cinco indicadores que apuntan a un futuro sin efectivo.

Los pagos electrónicos históricamente han estado en desventaja con el efectivo debido a la demora en el procesamiento de los pagos de una cuenta bancaria a otra, que puede durar varias horas o incluso días. Desde noviembre de 2017, cuando se puso en marcha la iniciativa europea de Instant Payments (pago instantáneo), ha sido posible transferir importes en euros en menos de diez segundos. Se considera que Instant Payments tiene el potencial de cambiar las reglas del juego en el sector de medios de pago, y un importante factor desencadenante para que los consumidores y los comercios dejen de utilizar el dinero en efectivo.

Ahora bien, los consumidores utilizan cada vez más nuevos métodos de pago. Los expertos creen que las tarjetas perderán cuota de mercado en los próximos años. Esto se debe en parte a desarrollos tales como la introducción de PSD2, la segunda Directiva de Servicios de Pago de la UE, que permite a los comercios activar los pagos directamente de los clientes y eludir las tarifas y posibles fraudes relacionados con las tarjetas de crédito. En respuesta a ello, las tarjetas están desarrollando servicios tales como pagos con tarjeta instantánea, wallets digitales y pagos integrados con el IoT. También se están expandiendo hacia pagos sin tarjeta, lo que es más notable con la adquisición de Vocalink por parte de Mastercard.

Las tecnologías de vanguardia están desplazando rápidamente al dinero en todo el mundo

Que las tecnologías de vanguardia están desplazando rápidamente al dinero en todo el mundo, lo evidencian los  asistentes de voz, que están abriendo para los comercios nuevas formas de conexión con los clientes las 24×7, gracias a tecnologías potentes como el aprendizaje automático y el procesamiento de lenguaje natural.

La consultora Ovum pronostica que para 2020 el 80% de las marcas usarán chatbots para las interacciones con los clientes. Al vincular directamente una opción de pago al asistente de voz, la experiencia de compra es rápida y ahorra tiempo. Se espera que esto sea solo el comienzo del predominio de la voz en el retail online, con el reconocimiento biométrico de voz y la autenticación como un siguiente paso.

Según las estimaciones de Mastercard, imprimir y distribuir efectivo puede implicar altos costos para las economías nacionales, de hasta 1.5% del PIB. Los reguladores y bancos nacionales se están dando cuenta cada vez más de los beneficios económicos de mudarse a una sociedad sin efectivo, no solo para mejorar la velocidad de las transacciones y reducir los costes, sino también para aumentar la trazabilidad, lo que es de gran interés para los gobiernos y las autoridades fiscales.

En países como Suecia, Bélgica y Corea del Sur, la revolución sin efectivo está sucediendo de manera muy rápida. El Banco central sueco, el Riksbank, predice que las transacciones en efectivo representarán menos del 0,5% del valor de todos los pagos realizados en el país en 2020. Corea del Sur tiene como objetivo quedarse sin dinero en efectivo en 2020. Y desde noviembre de 2017, el gobierno Indio se ha embarcado en una política de desmonetización que se considera un paso importante para hacer de la India una economía sin efectivo.

Con los procesos de pago acelerándose y volviéndose cada vez más simples para las empresas y los consumidores, el crecimiento de los pagos sin efectivo presenta oportunidades interesantes para emisores, adquirentes y comercios.

Datos para un informe

*   Suecia lleva años avanzando a paso firme hacia una sociedad libre de dinero en metálico, que ya se usa solo en una de cada cinco transacciones en tiendas, la mitad que hace cinco años. Niklas Arvidsson, profesor del Real Instituto Tecnológico KTH y experto en sistemas de pago de Suecia, indica que “Las transacciones electrónicas son más rápidas y cuestan menos en general, y hacen que el sistema de pago sea más eficiente”. También señala que “es un poco más difícil en general que la gente se salga con la suya [no] pagando impuestos o haciendo pequeños robos sin efectivo”.

 

*   La primera vez que las tarjetas desplazaron a los billetes en los supermercados de Holanda fue en 2015, cuando 50% de las transacciones se realizaron con medios electrónicos, mientras que 49,5% se hicieron en efectivo y 0,5% en tarjetas de crédito. Detrás de este crecimiento estuvo una coalición formada por bancos y comerciantes, que tienen como objetivo para el 2018 hacer que los pagos electrónicos alcancen 60% de las transacciones, y que el efectivo sea 40%.

*   Otros países van más lejos.  Corea del Sur ya casi no tiene monedas. Dinamarca y Suecia son pioneros en la reducción de pago con moneda tangible; de hecho, Estocolmo está considerando convertir al país en una sociedad sin efectivo para 2030; ya en 2016, apenas el 1% del valor de todos los pagos fue con monedas o billetes.  Si esa es la realidad venidera, ¿quién se beneficiará? y ¿quién controlará finalmente el dinero en el futuro?

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