Smartmainframe para Smartcity

Por Veronique Dufour-Thery Vicepresidenta Sur de Europa, Oriente Medio y Norte de África Compuware Corporation

Veronique Dufour-Thery Vicepresidenta Sur de Europa, Oriente Medio y Norte de África Compuware Corporation

En 1900, solo el 13% de la población mundial vivía en megalópolis, actualmente albergan a la mitad de los seres humanos y, en 2050, se espera que acojan a siete de cada diez habitantes del planeta. Sin embargo, a la elocuencia de estas cifras sobre el protagonismo de las grandes urbes en el devenir de la humanidad, se añaden otras que siembran nubarrones en su progresión como, por ejemplo, su responsabilidad en el 75% del consumo energético global y en el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Nadie duda de que el desarrollo urbano tendrá que ser sostenible. Una ciudad inteligente es básicamente un entorno urbano que debe proporcionar una mejor calidad de vida al ciudadano, un ecosistema adecuado para que los profesionales puedan desarrollar su trabajo y una base sólida para que las empresas ejecuten sus negocios. Sin embargo, las ciudades no son ni mucho menos organizaciones perfectas y, a diario, los ciudadanos sufren sus ineficiencias en aspectos como la planificación urbana, gestión pública de los servicios, tecnología, medioambiente, proyección internacional, cohesión social, movilidad y transporte, capital humano y economía.

Sin embargo, nos encontramos en un mundo que, gracias a las tecnologías de la información, está más automatizado que nunca, interconectado a todos los niveles y es inteligente, es decir, tiene una capacidad sin precedentes para extraer datos y analizarlos. Estas potencialidades son las que permiten augurar que las ciudades inteligentes, es decir, las urbes optimizadas por las tecnologías de la información, se impondrán como un fenómeno tan global como imparable.

Mainframe estos ordenadores pueden procesar diariamente más de 2.500 millones de transacciones

Hoy día, las tecnologías de la información parecen haber cerrado un círculo virtuoso en torno a los conceptos de conectividad ubicua, Internet de la Cosas (IoT), movilidad, big data y una ingente capacidad de análisis de la información, que requerirá también de potencias de proceso hoy día impensables.

Un panorama donde el mainframe tendrá sin duda un claro protagonismo ya que las grandes corporaciones y entidades administrativas del mundo – aquellas de las que dependerá la mayor o menor inteligencia de las futuras ciudades -, son conscientes de que muchas tareas se ejecutan mejor sobre este entorno de trabajo.

Hoy día, estos ordenadores pueden procesar diariamente más de 2.500 millones de transacciones y, concebidos con la movilidad en mente, gestionar enormes volúmenes de transacciones móviles, al tiempo que las encripta y analiza sobre la marcha. Sirva como ejemplo que los actuales sistemas pueden administrar 100 Cyber Mondays cada uno de los 365 días del año. Además, el volumen de transacciones CICS que gestionan diariamente convierte en una minucia el sumatorio de las cifras relacionadas, durante el mismo periodo de tiempo, con las búsquedas en Google, el número de tuits, de visualizaciones de vídeo en YouTube o de ‘Me gusta’ en Facebook.

Organizaciones con altos volúmenes de transacciones – entidades financieras, aseguradoras, instituciones administrativas, empresas de telecomunicaciones, grandes distribuidoras y utilities – llevan décadas confiando en estos gigantes del cálculo por su alto rendimiento, fiabilidad en el procesamiento de transacciones y capacidad de evolución para cumplir las demandas de la economía digital y, por tanto, de todo aquello que quiera incorporar la etiqueta ‘inteligente’.

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