Trabajo móvil en el sector sanitario: una delgada línea entre ventajas y riesgos

Por Emilio Dumas, director general de Dynabook Iberia

En las últimas semanas, empresas y entidades de todos los sectores y tamaños hemos tenido que hacer frente a la implantación masiva y forzosa del teletrabajo a causa de la emergencia sanitaria ocasionada por el COVID-19. La movilidad laboral está ante un desafío sin precedentes que incluso ha adelantado proyecciones antes consideradas sobredimensionadas, como la de la consultora Strategic Analytics, que afirmaba que el 42,5% de los trabajadores mundiales, unos 1.870 millones de personas, desempeñaría su actividad a distancia en 2022.

El sector sanitario, cuya disponibilidad de recursos siempre ha estado en el foco de la atención mediática y ciudadana y lo estará más que nunca a partir de las circunstancias que vivimos, no es una excepción. En términos de movilidad, un informe de Market Research Future prevé que el mercado mundial de soluciones de movilidad para el cuidado de la salud crecerá un 25% al año de media de aquí a 2025, cuando alcanzará un valor de más de 105.000 millones dólares.

No obstante, no es suficiente con desarrollar una estrategia de movilidad e implementarla. Al igual que en el resto de sectores, dichas estrategias deben ser revisadas y actualizadas constantemente para hacer frente tanto a los desafíos en términos de seguridad que surgen prácticamente a diario, como para no perder las oportunidades que plantean la innovación continua y la rápida proliferación de los datos, impulsadas por tecnologías como el IoT o la nueva generación de redes 5G.

Aunque el trabajo móvil y en remoto no es nuevo para el sector de la salud, ha sido durante los últimos años cuando conceptos como e-health o asistencia sanitaria virtual han comenzado a aterrizar en la práctica, permitiendo mejorar la atención fuera de hospitales y ambulatorios y el acceso a la información del paciente. De hecho, crisis como la actual no hacen más que reforzar la necesidad de servicios como la teleasistencia, al demostrar una mejora en los flujos de trabajo y un mayor nivel de atención.

Aunque es evidente que la tecnología está redefiniendo la relación con el paciente, el trabajo en movilidad implica riesgos que los responsables de TI deben anteponer. No debemos olvidar que el sector sanitario genera gran cantidad de datos críticos, ya sean historiales médicos, imágenes de diagnóstico, reclamaciones de seguros o, más recientemente, información registrada por wearables o dispositivos IoT.

Por ello, las organizaciones de atención médica deben enfrentarse a los desafíos que la seguridad impone en el trabajo móvil, reforzando la inversión en la formación de los empleados y en dispositivos profesionales. De hecho, y según una encuesta realizada por la publicación británica Health Business para Dynabook, sólo el 18% de los profesionales de la salud ha recibido formación en seguridad.

Es evidente que invertir en formación es en una prioridad ante el crecimiento en un 350% de los ciberataques en todos los sectores, según Cisco, pero no es, ni mucho menos, la panacea. Es decir, para garantizar la seguridad en el trabajo móvil, los empleados deben contar necesariamente y en primer lugar de dispositivos dotados de prestaciones avanzadas de protección que, a continuación, deben aprender a utilizar.

Hemos de tener en cuenta que el trabajo móvil crea una infraestructura de dispositivos muy amplia y compleja de administrar, por lo que es fundamental construir una primera barrera de seguridad con equipos dotados de opciones biométricas avanzadas y de almacenamiento de credenciales que eviten el hackeo de claves de acceso. Los dispositivos thin client son también una opción más que apropiada, al evitar el almacenamiento de datos en el disco duro. Gracias a éstos, los sanitarios accederán a los datos de pacientes en tiempo real, ya sea en las instalaciones médicas o durante una visita domiciliaria, con la seguridad de que éstos no podrán ser sustraídos, en caso de robo o pérdida del equipo.

En definitiva, en la implantación de cualquier estrategia de movilidad en el sector de la salud deben considerarse soluciones de este tipo, más aún ante la esperada generalización de las redes 5G y el IoT que no harán más que aumentar el desafío a la seguridad. Se impone, por tanto, equilibrar la movilidad y la seguridad sin dejarnos deslumbrar únicamente por los beneficios de la primera. Sólo así será viable dotar de más y mejores recursos a un sector como el sanitario, tan necesario como vulnerable por el tipo de información que maneja.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.