Tres Mitos sobre las Arquitectura Híbridas en la Nube 

Empecé a desarrollar mi propio punto de vista sobre arquitecturas híbridas cuando, siendo CIO, lideraba la entrega de muchas soluciones empresariales basadas en servicios en la nube. Durante los últimos cinco meses he tenido la oportunidad de estar presente en decenas de conversaciones con CIO y CTO de grandes compañías, que han conformado aún más a mi pensamiento sobre este tema. Al mismo tiempo, he leído muchos artículos y blogs que hablan y discuten sobre arquitecturas híbridas, y tengo la sensación de que no toda la industria entiende por igual cómo son las arquitecturas híbridas que utilizan la nube.

Las compañías que adoptan tecnologías Cloud lo hacen por muchas y diferentes razones. Se benefician de una mayor agilidad, menores costes y un alcance global. Para muchos CIO con los que he hablado, reducen su capacidad para canalizar importante recursos de áreas que no aportan negocio hacia otras áreas que sí lo hacen. En otras palabras, dejan de lado el engorroso trabajo de mantener una infraestructura que no diferencia a una empresa de su competencia, centrándose en productos y servicios por los que una empresa es conocida.

Dicho esto, la mayoría de las organizaciones TI han creado infraestructuras y gobernanzas que operan ellos mismos. He hablado con muchos CIOs que desean migrar su infraestructura al Cloud lo antes posible, pero se dan cuenta de que la total adopción de la nube es un viaje que exige tiempo. En este viaje, las compañías necesitan continuar manteniendo sus sistemas operativos y sacar el máximo partido a las inversiones hechas. En mi post sobre el viaje empresarial hacia la nube, hablo sobre cómo las empresas usan AWS Virtual Private Cloud (VPC) y Direct Connect para ampliar sus infraestructuras físicas existente (on-premise) con AWS, para crear una arquitectura híbrida. Ésta es la arquitectura que para mí tiene más sentido de todas, y el paso que muchas empresas dan con el fin de maximizar sus beneficios en la nube.

Más allá de esto, la conversación sobre lo híbrido es algo complicada. En los comentarios de mercado veo tres tendencias que pueden sonar bien al principio, pero que no se sostienen en cuanto empiezas a profundizar en las capas. Estos tres mitos son:

Mito uno: Lo híbrido es un destino permanente. Permanente es un adjetivo muy fuerte para describir este punto de vista. Las grandes empresas con un legado importante de sistemas podrán tener arquitecturas Cloud híbridas durante un largo tiempo, seguramente años. El viaje hacia la nube de cada empresa será diferente, y cada una se moverá al ritmo en el que se encuentre cómoda. Además, me resulta difícil imaginar un futuro en el que muchas compañías tengan y gestionen sus propios centros de datos. Seguramente tarde más de tres años, pero estoy seguro de que ocurrirá en menos  de 15 años. Hay, por lo menos, cuatro factores que están influyendo y acelerando esta transición:

  1. Las economías de escala que logran los proveedores Cloud está creciendo continuamente con la adopción. Estos beneficios, de una u otra manera beneficiarán a los consumidores Cloud.
  2. El ritmo de innovación de las tecnologías en la nube no tiene precedentes. AWS ha anunciado cerca de 515 mejoras en 2014, prácticamente doblando el ritmo de innovación de los últimos 3 años.
  3. Las tecnologías de las que dependen las empresas para poner en marcha su negocio (correo electrónico, productividad, Recurso Humanos, CRM, etc.) están cada vez más construidas en la nube.
  4. Las tecnologías y empresas creadas para ayudar a las compañías a migrar a la nube, están creciendo rápidamente en número. Para hacerte una idea, échele un vistazo a AWS Marketplace y AWS Partner Network.

Mito dos: Lo híbrido te permite mover fluidamente aplicaciones de infraestructura propias (on-premise) a la nube. En apariencia parece muy atractivo, pero hay un error fundamental en la frase. Asume que las infraestructuras en la nube y las on-premises tienen la misma capacidad. Valoro el hecho de que muchas compañías se han equipado correctamente para gestionar su infraestructura. Al mismo tiempo, las empresas se están moviendo a la nube por las prestaciones y capacidades que sus centros de datos no tienen: elasticidad real, seguridad,  pago por uso y el constante flujo de innovación. Si sólo permite que sus aplicaciones puedan trabajar fluidamente entre su centro de datos y la nube, entonces estará limitando a la funcionalidad del mínimo común denominador.

Mito tres: Lo híbrido permite mover eficazmente sus aplicaciones entre varios proveedores Cloud. En este argumento hay un matiz que creo conviene explorar. Las empresas están utilizando diferentes soluciones Cloud para satisfacer las necesidades de su negocio. Esto generalmente incluye un combinado de servicios de infraestructura, así como soluciones empaquetadas que se ejecutan en otro lugar que no es el propio centro de datos de la empresa (y, en  muchas ocasiones, en AWS). Esto tiene sentido. Los responsables IT deberían echar un ojo al problema que están intentando solucionar y seleccionar la mejor herramienta para resolverlo teniendo en cuenta sus limitaciones.

Lo que me asusta es cuando las empresas caen en la trampa de intentar tener una única aplicación que trabaje en múltiples y diferentes proveedores Cloud. Entiendo porqué los ingenieros se sienten atraídos por esto: es todo un logro para uno de ellos desarrollar la vinculación necesaria para que trabajen juntas nubes diferentes. Desgraciadamente este esfuerzo se come las ganancias en productividad que atrajeron a la empresa a la nube. Siempre pienso que es como volver de nuevo a la casilla de salida. En lugar de  gestionar tu propia infraestructura, ahora gestionas los matices entre muchas otras. Como en el mito dos, esto también limita la funcionalidad al mínimo común denominador.

También entiendo que las empresas pueden seguir este camino para mantener cierta presión sobre sus proveedores evitando limitarse a un solo proveedor. Por un lado, debatiría el riesgo de que uno de los grandes proveedores de Cloud desaparezca, y parece poco probable que la dirección de la industria de informática en la nube vaya hacia tácticas de negocio punitivas. Por otro lado, creo que hay una mejor forma de reducir esta preocupación. Las empresas que diseñan sus aplicaciones utilizando técnicas de automatización conocidas serán capaces de reproducir fielmente sus entornos. Estas buenas prácticas son las que permiten sacar ventaja de las propiedades elásticas de la nube y separarán la aplicación de la infraestructura. Si se hace bien, será una carga menor  cambiar a un proveedor cloud diferente si hay suficientes razones para hacerlo.

Las elecciones tecnológicas no son siempre fáciles y, en muchas ocasiones, son imperfectas. Crear una arquitectura híbrida no tiene porqué serlo.  Sigamos construyendo,

Stephen Orban, Director de Estrategia para Empresa de Amazon Web Services (AWS)

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